Fue como una doble bofetada, pública y humillante. Y el líder norcoreano Kim Jong Un, el más reciente heredero de una dictadura que lleva seis décadas en el continente asiático, mostró su furia e hizo saltar de la cama al propio Obama.
Algunos creen que esa fue su reacción —otros dirían que su venganza— tras ser apuntado como el hazmerreír del mundo entero, luego de que el periódico satírico The Onion —algo así como The Clinic nuestro—  catalogó  a este joven de 30 años, hijo del fallecido Kim Jong Il, como el hombre más sexy del planeta… Obvio que todos aquellos que vieron la publicación hicieron una mueca cómplice y entendieron que se trataba de una ironía, pero no fue así en todos lados. La prensa china celebró la noticia. ¡Hasta lo felicitaron!
Porque, ¿cómo alguien podría pensar que el galardón de The Onion no era más que una oscura broma, una mala pasada para el hombre que el 17 de diciembre de 2011, tras la muerte de su padre, asumió el mando de Corea del Norte?

“Con su cara tremendamente hermosa, redonda, su encanto infantil, de marco fuerte, robusto, para cualquier mujer es un sueño hecho realidad. Bendecido con un aire de poder que enmascara su inconfundible belleza, Kim por poco provoca desmayos entre el consejo editorial de este periódico por su sentido impecable de moda, el peinado chic corto y, desde luego, su famosa sonrisa. Tiene aquella rara capacidad de ser completamente adorable y completamente macho al mismo tiempo”, firmó Marissa Blake-Zweiber, redactora de estilo de The Onion, en la edición publicada el 27 de noviembre de 2012.
Las fotos que ilustraban la nota mostraban a Kim Jong Un en distintas variantes “sexy”: montado sobre un caballo, vestido de militar, cargando un rifle…
La reacción del People’s Daily, la versión web del diario del Partido Comunista de China, no se hizo esperar: “Felicitamos al líder norcoreano Kim Jong Un quien fue nombrado el hombre vivo más sexy de 2012 por The Onion”, y le dedicó una galería ¡con 55 imágenes!
Pasaron algo más de dos meses y las risas se terminaron cuando el hemisferio norte se despertó con la noticia de que el norcoreano acababa de concretar una prueba nuclear subterránea —la tercera de los últimos años— como una muestra del poderío de esta nación, que cuenta con uno de los ejércitos más grandes del mundo: un millón de militares en ejercicio y otros cuatro millones en reserva.

“Es una provocación”, dijo Barak Obama, luego de ser informado a primera hora de la noticia. “Mi país llevará a cabo las medidas necesarias para defender a sus aliados. Y lo hará en coordinación con sus socios”, respondió. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reaccionó inquieto: “Es una clara y grave violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad”, al tiempo que pidió a los 15 países miembros adoptar de urgencia las “acciones adecuadas” para ponerle freno a esta situación.
Y así, como si hubiese golpeado la mesa, Kim Jong Un demostró que, más allá de las risas, Corea del Norte es un peligro de dimensiones descomunales. Allá ellos si lo encuentran sexy… Muy al estilo del jefe de una nación que hoy se encuentra entre las más oprimidas del planeta.

Con 120.540 kilómetros cuadrados y 24 millones de habitantes, el país cuenta con el cuarto ejército más numeroso del mundo. Eso, mientras informaciones surgidas desde organizaciones de derechos humanos dan cuenta de la existencia de 36 campos de prisioneros, donde han encontrado la muerte más de 400 mil norcoreanos durante las últimas tres décadas a causa de torturas o de hambre. Todo por intentar huir del país, tener una Biblia o manifestarse en contra del régimen.
Según The Sunday Times, algunos habitantes han recurrido incluso al canibalismo. Ese fue el caso de un hombre fusilado por matar a sus hijos para comérselos. Otro habría desenterrado el cadáver de su nieto, del cual se alimentó después de hervirlo…
De acuerdo con informes de derechos humanos, tres de cada diez personas reconocen haber perdido a algún miembro de su familia a causa de la falta de alimentos; más de un cuarto dice haber sido arrestado por motivos políticos; más de la mitad ha presenciado muertes por golpes o torturas. Sin embargo, dado el evidente poderío bélico de los norcoreanos, nadie ha confrontado al régimen, sobre todo ahora, después de la tercera prueba nuclear llevada a cabo por Kim Jong Un y que ubica a Norcorea como la novena potencia nuclear del planeta.

KIM JONG ES NIETO DE UNA DICTADURA QUE SE ARRASTRA POR TRES GENERACIONES. Su abuelo, Kim Il Sung, fue el primer presidente y fundador de la República Popular Democrática de Corea tras la guerra de 1950. Y su padre, Kim Jong Il, gobernó el país entre 1994 y 2011. Hoy, este treinteañero es el heredero y debió graduarse intempestivamente como general para continuar a cargo de las Fuerzas Armadas.

No se sabe mucho de la vida personal de Kim. Suele verse acompañado de una joven mujer, Ri Sol-ju, que lo sigue como una sombra. Se dice que es cantante y algunos se aventuran a decir que es su esposa, que está casado y tiene hijos, pero no hay nada claro. Todo un tema en un país donde estar soltero a los 30 años está mal visto.
De hecho, su hermano mayor, Kim Jong-chol, fue captado hace unos meses muy del brazo de un compañero durante un concierto de Eric Clapton en Singapur, sembrando de paso dudas sobre el estado civil del líder norcoreano.
El sobrepeso de Kim Jong Un —en duro contraste con la hambruna que sufren sus habitantes— refleja que habría heredado los mismos gustos de su padre, quien mandaba traer caviar desde Irán, sushi y langosta desde Japón y que presumía tener la bodega de vinos más grande del país, con más de diez mil botellas. Pero no es a él a quien Kim Jong Un tiene como referente, sino a su abuelo. Hasta se habría hecho una serie de cirugías estéticas para parecerse más a él. “Son rumores infundados”, reaccionó la agencia de noticias China Nueva, desmintiendo las versiones de la estación Shenzhen TV, que aseguró que el joven se habría sometido a al menos seis intervenciones. Es cuestión de verlo para comprobar que es su vivo retrato: tiene el mismo cuerpo, el mismo corte de pelo y hasta usa el mismo traje oscuro estilo Mao. Tanta preocupación por el look tendría un fin: conquistar a la población con los viejos tiempos y reafirmar su autoridad.

Hace poco una foto donde figuraba con un smartphone generó todo un debate en Corea del Sur, su país rival. Algunos medios especularon que se trataba de un Samsung, pero los surcoreanos se apresuraron a aclarar que no, que por ningún motivo, que ése no era uno de sus teléfonos móviles. La imagen mostraba al heredero de la dinastía comunista en una reunión con altos consejeros de defensa y seguridad, justo en los días previos al ensayo nuclear y, sobre el escritorio, el mentado dispositivo. Lo irónico es que los norcoreanos viven en uno de los países más aislados y censurados del mundo. No tienen acceso a internet, salvo una ínfima minoría, y sólo un millón de ellos está abonado a la telefonía móvil, servicio que recién existe desde 2008. Por cierto, las llamadas al extranjero están bloqueadas.