Julia Restoin Roitfeld (35) podría caminar con una tiara desde que se levanta. Nadie la criticaría. Más que la chica del momento, ella es una princesa por ADN en la escena de diseñadores, modelos, firmas de lujo y aspirantes a fashionistas. Entre las francesas es lo más cercano a una heredera de la ‘realeza chic’.

Su madre es, por supuesto, Carine Roitfeld, la editora de moda y referente de estilo durante sus años de editora en jefe de Vogue Francia. Máxima jueza de la elegancia y tendencias hasta la actualidad con su propia publicación: CR. El papá de Julia, Christian Restoin, es director creativo y fundador de la exclusiva firma parisina de ropa Equipment.

Con el Sena como cuna, su vida se mueve un 70 por ciento en Nueva York, 25 en París y un 5 por ciento con la alta sociedad en un yate anclado en algún lugar del Mediterráneo. Hay rasgos —frondosas y oscuras cejas— y sellos —maquillaje ahumado en los ojos— heredados claramente de su famosa mamá, quien le dio el mejor consejo para posar ante la cámara: “¡Ojos enojados; labios grandes!”.

Con estudios en la famosa Parsons School of Design de Manhattan, ha ejercido tardíamente su profesión motivada por la maternidad. Antes fue musa y modelo para Tom Ford, Roberto Cavalli y Lancôme. Hoy nos encontramos para promocionar su colaboración para una línea de ropa infantil —hasta 5 años— con The River Island.

Vuelo empresarial en solitario que partió gracias al éxito de su blog Romy and The Bunnies, dedicado a las madres modernas ¡y ultra elegantes! El nombre del sitio es un homenaje a su hija Romy Nicole (4), de su relación con el modelo sueco-croata Robert Konjic. En cada click y foto de Instagram es un sueño estético de la maternidad y crianza.

modajuliainte1

—¿La imagen idílica del blog refleja tu propia infancia?

—Mi mamá solía comprarme ropa en mercados de pulgas, especialmente vestidos de encaje al estilo victoriano, chaquetas tipo americana. Por lo que esta nueva colección es una pequeña explosión de mi pasado.

—¿Pataleabas cuando tu mamá trataba de vestirte de Tom Ford o Alaia?

—No. Aunque lo que realmente deseaba usar era mi vestido de Minnie Mouse…

—¿Nunca fuiste rebelde?

—Jamás salí cuando me lo prohibían. No probé drogas. Tomé alcohol sólo al cumplir 18 años. No me imponían límites, así que no tenía nada para irme en contra. Sólo me rebelé con mi ropa a los 14 años.

—¿Cómo lo tomó tu mamá?

—Nunca me gritó. Me gustaba usar unos Doc Martens morados. Además, me teñí unos mechones púrpura, andaba con jeans sucios y tops sueltos. Muy britpop y nada femenino. Mi madre lo odiaba, pero tenía las tarjetas de crédito para controlarme en ese aspecto.

—¿Por qué abandonaste ese look?

—¡Por los chicos por supuesto!

—¿Sufriste un poco al ser hija de alguien tan prolífica e influyente?

—La verdad es que mi madre no era tan famosa cuando yo era niña, así que no fue tan difícil. Cuando fui a la universidad se convirtió en un icono de estilo. En el punto de ‘discordia’ más reciente entre Julia y Roitfeld tiene que ver con un tema todavía polémico en el mundo: la lactancia materna, que en su país aún se considera algo muy poco atractivo. “Las francesas no amamantan. Y yo lo hice”. Y la editora de la revista de lujo CR se espantó.

“En Nueva York se puede ver a una mujer alimentando a su hijo en una banca, en París no. Tal vez somos más reservados. Yo no amamantaría en público”. Julia Restoin Roitfeld empezó su relación con Robert Konjic en 2009, la que terminó cuatro años después.

modajuliaint2

—¿Cómo llevas ser una madre soltera?

—Para ser honesta, con Robert nos separamos muy pronto. El, además, viajaba mucho. Entonces, en los primeros cuatro meses ya me encargaba de todas las cosas de mi hija. No tenía niñera. Trabajaba free lance y cuando tenía que salir por un par de horas le pedía a la señora de la limpieza si podía vigilar a Romy mientras dormía. A veces extraño, veo a mis otras amigas con niños que se van de copas porque el padre se queda en la casa.

¿Sientes que te ven como el arquetipo de la elegancia francesa?

—No sé qué es el estilo francés ¡y soy francesa!

— ¿Es un ideal imposible?

—Creo que sí.

—¿Pero usarías calzas en público?

—Ok, ahí me atrapaste. Las mujeres francesas no usan su ropa de gimnasio en la calle. Son más críticas de ese tema que las neoyorquinas o londinenses.. El único asunto en que Julia no expondrá detalles es la política, a la luz de lo que ocurre en Francia, el Brexit, el ataque en Niza, el aumento aterrador de Marine Le Pen. Algo desconcertante. “No me gusta hablar de esas cosas. Sólo pienso que es triste”, explica. El ánimo de debatir temas serios es, finalmente, la cosa menos francesa que Julia hace en toda nuestra tarde.