Finalmente siempre estuvo en Chile, admitió el hermano mayor del ex presidente, desmintiendo su propio tweet en que adelantaba que volvía al país —emocionado de ver la cordillera— a defender un sistema que hoy se ha convertido en algo así como el Santo Grial del neoliberalismo chilensis. La constatación ideológica de lo que, según su creador, permitió salvar al país de la pobreza, mientras que para otros —al parecer, la gran mayoría— para lo único que sirvieron las AFP fue para enriquecer a quienes desde hace dos décadas y media controlan el negocio.  

Puede que, en efecto, José Piñera estuviera desde hace años en el país, sin embargo, su arremetida demostró su desconexión y total falta de empatía con el malestar que se ha apoderado de los chilenos. Si estuvo o no acá, José Piñera pareció venir de otro planeta. De otra época.

Tras años de mutismo, habló más que nunca y también más de la cuenta. En TV comparó a las AFP con un auto de lujo (“El sistema de pensiones es un Mercedes Benz; un auto extraordinario, bien hecho, sofisticado, perfectible…”), señalando que éste necesita bencina para funcionar, que no es llegar y partir a Arica sin preocuparse de echar combustible. Y agregó: “Obviamente que si una persona no ha ahorrado, como esas mujeres que han ahorrado un mes, tiene una pensión baja”, sentenció ante un perplejo Juan Manuel Astorga, anfitrión de El informante (TVN) quien sólo al final atinó a ponerle un parelé a su entrevistado que —argumentando el sesgo de la nota introductoria— se negó a dar cuenta de su anunciada fórmula para mejorar el sistema y se guardó sus recetas —y de paso a su entrevistador— en el bolsillo.

Todos pudieron ver el carácter del padre del sistema de pensiones. ¿Cuál otro fue su aporte? Ninguno. Más bien, apagó el incendio con bencina. Atizó la hoguera entre aquellos que aún no entienden cómo tras años de cotizaciones hoy la pensión apenas alcanza, y justificó —como ex ministro del Trabajo y previsión social de Pinochet— la indolencia de esos años de dictadura ante un modelo que hoy refleja claramente sus fisuras.

Si en algo contribuyó José Piñera fue a calentar el ambiente para la siguiente marcha convocada por la organización No + AFP de este 21 de agosto. Y, sin pretenderlo, permitió que su hermano —con quien entretejen rivalidades históricas— apareciera con las propuestas que Pepe tanto tardó en concretar. Al final, parece no haber sido más que eso: una vieja rencilla entre hermanos.