Mientras en Viña del Mar las calles se llenaban de vítores celebrando al nuevo Presidente de la Repúbica, en Valparaíso el panorama era diferente. En la connotada Avenida Argentina los autos transitaban con sus bocinas apagadas y en el Parque Italia o la Plaza Sotomayor reinaba el silencio.

La comuna porteña fue una de las pocas a nivel nacional en donde Alejandro Guillier se impuso sobre Sebastián Piñera con 65.883 votos —equivalente a un 55.51%— por lo que el ambiente era más de derrota que de festejo. Situación que ya se había vislumbrado en la primera vuelta, cuando Beatriz Sánchez obtuvo el 36% de los sufragios, uno de los más altos del país.

El fenónemo se podría explicar por la influencia del alcalde y miembro destacado del Frente Amplio, Jorge Sharp (32), gracias a quien la ciudad se alza como el principal feudo del bloque. Si bien previo al balotaje, el edil no hizo una convocatoria directa a votar por el candidato de la Nueva Mayoría, sí expresó que la elección de Chile Vamos sería un retroceso para el país. “El resultado muestra de manera clara que las ideas de Sebastián Piñera no triunfaron en Valparaíso y que la ciudadanía entendió el llamado que hicimos para esta segunda vuelta. Si el resultado no fue más amplio es porque el proyecto de la Nueva Mayoría está estancado”, explicó Sharp para CARAS.

La ciudad patrimonio vive un declive que, sumado a una alarmante tasa de desempleo de 8.3%, incendios, problemas urbanísticos, delincuencia y microbasurales, ha sumido a la población en una desconfianza frente a los políticos tradicionales.

“Nuestra propuesta es recuperar una ciudad dejada en muy mal pie por una administración de derecha”, comenta Sharp. Por lo mismo, pareciera que los porteños no estaban dispuestos a votar nuevamente por ese conglomerado. La creación de la llamada Ley Valparaíso —que busca regular que las empresas portuarias tributen en las ciudades-puerto—, es otra de las aristas que mantiene en vilo a sus 300 mil habitantes. El desafío ahora es llegar a acuerdos con el nuevo gobierno y no perder la convicción: “En el discurso posterior al triunfo Piñera señaló que será el ‘presidente de las regiones’. Acá hemos generado un acuerdo transversal con parlamentarios para que los puertos tributen en las ciudades. Existe una oportunidad que él no debería desaprovechar”, concluye Sharp.