Se le ve mucho más descansado cumplidos ya cinco meses desde que dejó el Ministerio del Interior. “Ahora tengo tiempo”, dice este abogado y férreo militante de la DC, hoy panelista de En buen chileno, el espacio de debate político de Canal 13.

Sus opiniones y la particular franqueza con que aborda los temas de actualidad generan reacciones y titulares en los medios. Como ahora, cuando más que nunca se mantiene firme junto a Ricardo Lagos, a quien define como “un buen candidato para Chile”, pese a que tanto el PS (donde el ex presidente milita desde hace décadas) como el PPD (del cual es fundador) han dilatado proclamarlo como su abanderado… Con todo, Burgos es partidario de que Ricardo Lagos sea la carta única de la coalición. Eso, pese a que Carolina Goic en incontables ocasiones ha dicho que la DC debe levantar un candidato propio.

“Si existiera alguno (dentro de la DC) yo me plegaría, tal como antes lo hice con mi amigo Claudio Orrego, pero a título personal creo que Lagos es un buen candidato. Si queremos iniciar un camino de reposicionamiento, volver a ser un país hiper confiable a la hora de invertir, es una muy buena apuesta. Y me parece que su voluntad, más allá de todas las circunstancias, de decir: ‘estoy disponible’, y que esté trabajando en su candidatura, es algo que no debemos desaprovechar”.

—¿Le habría gustado ser su generalísimo? Parece que le ‘comió la color’ Máximo Pacheco… 

Ríe: —Le habría creado un problema grave a mi partido si me hubiera convertido en coordinador o vocero de la candidatura de Lagos, así que no me siento ‘comido de color’, ni nada por el estilo. Además, soy muy amigo de Máximo, hablamos frecuentemente, a pesar de que tengo críticas respecto de cómo ha hecho algunas cosas.

—¿Por ejemplo?

—Se lo he dicho. Creo que haber puesto como verbo rector en su primera entrevista (en El Mercurio, el mismo día de las municipales) la continuidad con el gobierno actual, me parece un error… Las capas medias no quieren la continuidad de las reformas, no se sienten en absoluto entusiasmadas con ellas, al contrario, les molesta la forma en que se han implementado y por eso sienten rechazo, lo que se ha expresado en la baja popularidad del gobierno.

—Lagos, en cambio, habló de “rectificar” las reformas. ¿Ese lenguaje le parece más adecuado?

—Bueno, es el que yo hubiera utilizado.

—En esa línea, ¿qué otros códigos debería usar Ricardo Lagos para remontar el 5% de popularidad? Porque está estancado…

—Tal como están las cosas, lo que digan las encuestas no constituye un hecho irrebatible —dice al recordar como en EE.UU., considerado ‘el país de las encuestas’, las predicciones anduvieron lejos de apuntar a que Trump sería presidente —. Claramente, éste no es el mejor tiempo para las empresas dedicadas al rubro, y ese es un dato que no hay que despreciar.

Y entrando en el tema, agrega:

—Incluso en mediciones malas para la opción de Lagos, hay respuestas que son interesantes. Por ejemplo, ante la pregunta de quién cree usted que será el próximo presidente, Lagos sube bastante. Así es que creo que el 5% en que se encuentra es perfectamente remontable.

—¿En serio?

—¿Por qué no podría lograrlo de aquí a un año? Aún no existe un rival con un 45% de adhesión. Además, hay montones de indecisos, gente que está a la expectativa…

—Usted sigue firme junto a Lagos.

—Le tengo fe y creo que es la mejor opción para volver a poner a Chile en el riel del crecimiento, ¡lejos!

—¿Más que Piñera?

—Mucho más pues. Si Lagos es un tipo más serio que Piñera, menos populista. No lo veo agarrando el teléfono para dejar sin efecto una inversión en una termoeléctrica. Eso no se hace.

Jorge Burgos vio en el set de En buen chileno la entrevista a Sebastián Piñera, el mismo día en que el ex mandatario fue sindicado de invertir —a través de Bancard— en la pesquera peruana Exalmar, la sexta más importante de ese país, mientras se desempeñaba como presidente y en medio del juicio que enfrentó a ambos países en la Corte Internacional de La Haya, donde Perú se adjudicó 50 mil kilómetros cuadrados de mar chileno el 27 de enero de 2014.

“En esa entrevista él dijo que se había retirado de los negocios el ’88, ¡por favor! Si precisamente después estuvo involucrado en el Caso Chispas, todos lo vimos, y si no me equivoco, también entró a LAN”, sostiene indignado Burgos.

burgosinterior

—¿Cree que esto afecte su campaña?

—El ex presidente Piñera, por su actividad empresarial, vivirá siempre dando explicaciones por esta dualidad política–negocios que tiene… No digo que sea imposible que pueda ser presidente de Chile (él ya lo fue y es cosa de ver lo que pasa hoy en el mundo), pero es un terreno minado, complejo, que pone muy nerviosa a la gente. Y con razón.

—Algunos creían que había cambiado…

—Piñera no puede con su naturaleza; es muy difícil que deje de ser empresario. Mal que mal se trata de cuidar un patrimonio enorme, estimado en 2.000 millones de dólares, y es difícil decirle a un ser humano que se olvide de una cifra de tal magnitud…

—¿Le parece verosímil que haya especulado con un tema tan sensible?

—No tengo ningún antecedente ni jamás voy a hacer un juicio en cuanto a que haya tenido un interés propio. Me parece injusto. Pero agrego: él sostuvo que hizo un fideicomiso para sus inversiones en Chile, pero no con las de afuera, donde tiene la mayor parte de sus negocios. Me parece impresentable, sobre todo considerando que estamos en un mundo globalizado.

Burgos no hace cálculos respecto a cuánto podría beneficiar este traspié a Lagos, aunque declara: “Tengo la impresión de que los ciudadanos muestran un cansancio por la ausencia de una muralla china entre dinero y política, y eso se lo podrían cobrar a Piñera…”.

—Sin embargo, a Lagos todavía se lo critica por representar al stablishment, cada día más distante de la calle. Eso mientras que la opción de Alejandro Guillier ha irrumpido con fuerza al simbolizar a la ciudadanía.

Mirando por encima de sus anteojos de carey, sin inmutarse, señala:

—Dudo que el representante fidedigno de la ciudadanía sea Alejandro Guillier… Además es difícil interpretar a una persona que quiere ser presidente de Chile a partir del silencio. No se puede. No basta con decir: “hay que borrar de un plumazo las AFP y derogarlas por decreto”; tampoco con afirmar “a mí me encantan las isapres”, como lo demostró en una campaña publicitaria donde llamó a los chilenos a afiliarse a la salud privada. El debe hacer algunas definiciones porque entiendo que las personas que hacen campaña es porque seguramente creen en eso. No tengo por qué presumir lo contrario.

—El caso de Guillier recuerda bastante al de Michelle Bachelet; al comienzo de sus dos campañas también se decía que no se sabía lo que pensaba ni cuáles eran sus ideas.

—Pero la duda duró hasta que tuvo un programa, propuestas; uno podrá juzgar si fueron buenas o malas, si es que se ejecutaron o no; a lo mejor faltó más opinión o más debate, pero no llegó a la presidencia sin opinar sobre temas centrales.

—¿Entonces no habría que concederle lo mismo a Guillier? El también tendrá que presentar su programa y decir lo que piensa.

—Será la hora de los ‘quihubo’. Ahí veremos qué propone.

—¿No hay un cierto desprecio hacia aquellas figuras que se hacen llamar “ciudadanas”? Eugenio Tironi, Carlos Peña o Fernando Villegas escribieron contra Guillier y hasta lo compararon con Donald Trump…

—No me molesta que un candidato no venga de la política. Para nada. No creo que sea condición indispensable, sería absurdo. Lo que sí me interesa es que las personas que aspiran a presidir el país manifiesten sus ideas y propuestas con claridad. No a través del silencio o de lugares comunes como: “yo no soy de allá, yo vengo de abajo, yo no soy la elite”. Además que dicho por un senador es medio complejo… Hay que darle la oportunidad a Guillier para que haga propuestas. Hay que saber a qué atenerse porque hasta ahora el silencio no permite entrar en una discusión más profunda.

—Calladito y todo, en el PS hay varios entusiasmados y hasta averiguaron que estuvo afiliado al partido, por lo que hasta podría ser su abanderado…

—Así he escuchado, puede ser…. Por lo demás siempre habrá una tendencia de ciertos sectores a subirse al carro que parece más adelantado. Eso es legítimo. Pero tú me estás entrevistando a mí, y a mi juicio creo que ahí hay un problema al adherir en propuestas que todavía no están.

—¿Sería parte de la campaña de Lagos?

—Me encantaría, si eso contribuye a que le vaya bien. De hecho, modestamente he podido ayudar, espero… Tengo algún contacto con el presidente Lagos. No soy parte de su comando, no hablo por él, pero sí con él. Ahí hay una gran diferencia…

—¿Se reúnen con frecuencia?

—Hemos estado juntos varias veces, hablamos por teléfono; le he dado mi opinión y él me ha dado la suya. No diría que soy un consultor porque sería presumido de mi parte, pero mantenemos un diálogo.

—¿Lo ve entusiasmado?

—De todas maneras.

—Se lo pregunto porque le ha tocado bien duro. Seguro que ni se imaginó lo cuesta arriba que iba a resultar esta candidatura.

—Muy duro le ha tocado, muy duro… Pero está moviéndose por el país. Yo creo que en eso Carlos Peña tiene razón: Lagos está para una cosa más grande. Si la decisión de él tuviera que ver con ganar simplemente, no se hubiera metido, porque la cuestión está difícil. O sea, digamos las cosas como son: si las elecciones fueran mañana, probablemente ganaría Piñera. Pero la elección no es mañana y él ha dicho que no se va a restar.

—Hace poco en un programa de TV, Lagos se mostró muy sensible y hasta lloró…

— La emoción forma parte de los seres humanos. Eso de que la política es sin llorar es mentira, a mí también me ha pasado. Los sentimientos son parte de la vida y que él los exprese me parece natural, aunque me sorprendió porque uno lo ve como un tipo más duro, pero no lo es tanto y eso es bueno.

Según Jorge Burgos, ahora la gran tarea del ex mandatario es conseguir los apoyos del PPD y el PS, “pero ha resultado más lento de lo que yo presumía”.

—Tanto el PPD como el PS han sido reacios a proclamarlo inmediatamente. Isabel Allende se bajó pero exigió primarias internas y en el PPD pasa algo parecido…

—Ha sido muy complicado. El tema es que necesita del apoyo de los partidos que le son más naturales para luego negociar con la DC. Por eso, creo que en la medida en que más se demore esa decisión, más se daña la posibilidad de que Lagos triunfe. Es mi visión.

—Eso mientras Guillier sigue ganando terreno. En el PS, algunos molestos con la forma en que Lagos bajó a Isabel Allende, están ahora con el senador radical…

—Que el Partido Socialista vaya a terminar prefiriendo a Guillier versus Lagos, me parece poco probable. Pero mientras más se demore la opción, más da la sensación de poca claridad en la elección del ex presidente.

—¿No será que el factor duda está en Guillier? Es el único que podría ganarle a Piñera, según las encuestas. ¿Por qué cerrarse a la posibilidad?

—El fin no justifica los medios. Insisto: uno tiene que respaldar a personas pero en función de sus propuestas, no sería bueno entregar apoyo sin saber cuál es el proyecto.

—Ya pasó con Michelle Bachelet.

—De alguna manera sí, y digamos que no ha sido una muy buena experiencia. Pero ella fue gobernante en la lógica del cuarto gobierno de la Concertación, y esta segunda fue el primero de la Nueva Mayoría, como se nos recordó muchas veces.

—¿Cuáles son los riesgos de apoyar a Guillier?

—Lo digo así: que el candidato de la centro izquierda sea Guillier es una buena noticia para Piñera.

—¿Por qué?

—Hay un sector no despreciable de votos de centro que son reacios a la opción de Guillier, presumiendo —e insisto en presumiendo, porque no sabemos qué piensa— que el suyo será un programa más estatista, más intervencionista. Las capas medias que han crecido mucho en este país; quieren un país más igualitario, más inclusivo, pero eso no significa que el país deba volver a una economía centralmente planificada ni nada parecido. Ellos están contentos con ser la generación de la primera vez: la primera vez de una casa, de un auto, de un hijo en la universidad.

—Y no quieren perder nada de eso.

—Al contrario: quieren asegurarlo. Buscan certezas, pero las certezas en la economía no caen del cielo ni con meras declaraciones, vienen con políticas públicas, y las que hizo la Concertación en general eran correctas y hay que recuperarlas.

—Todo esto en un marco de “no más Nueva Mayoría”, como usted ya lo ha venido diciendo. El retorno de la Concertación.

—Es que si el discurso de la Nueva Mayoría sigue idéntico, entonces estamos jodidos.

—¿Lo que significa marginar al PC de la coalición?

—Aunque es una opinión personal, me gustaría que fuera así, lo que tampoco es una condición para quien sea candidato. Mira, puede ser con el PC, pero uno disciplinado, no como lo que hemos visto en estos días, que rechazó dos veces consecutivas el apoyo al reajuste propuesto por Rodrigo Valdés a los empleados fiscales. Eso fue un bochorno. No, para eso, entonces seguir con el PC no tiene sentido.