Ojalá la instalación del gobierno de Michelle Bachelet hubiese sido tan fácil y fluida como la de Jorge Burgos (57, abogado) en el Ministerio de Defensa; cartera que conoce perfecto, ya que fue subsecretario de guerra en los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei, y más tarde subsecretario de Interior en el período de Ricardo Lagos. “Ha sido muy agradable, con mucha colaboración de la gente que trabaja acá, de los mandos de las ramas uniformadas, ya he hecho varias visitas institucionales estos días. Ha sido una instalación que me ha obligado eso sí a madrugar y llegar a las 7:30 AM”, cuenta el ministro que se impuso como prioridad trabajar muy unido con las FF.AA…, para convertir su cartera en un lugar de soluciones y no de problemas, y sacar adelante la nueva ley de financiamiento.

Reconoce que el clima que hoy se respira allí no se compara con la década de los 90. Burgos recuerda que en el ’93 asumió la subsecretaría de Guerra, dos meses después del famoso Boinazo, y los temas centrales giraban alrededor de sus causas y efectos. Más tarde le tocó tomar preso por primera vez a Manuel Contreras por el asesinato de Orlando Letelier; una tarea difícil por el momento de la transición y por quien era además el comandante en jefe en ese entonces (Augusto Pinochet). “Hubo varios episodios tensos, pero si tuviera que consignar uno, sin duda fue cuando el reo ya rematado —Manuel Contreras— intentó evitar cumplir la sentencia de la Corte Suprema, e ingresó al regimiento Sangra durante toda una mañana…  Este recuerdo grafica que hoy estamos frente a un Chile distinto, mejor que hace veinte años”.

—¿Y más izquierdizado como asegura Arturo Fontaine?
—Más allá de las típicas calificaciones de analistas, creo que el regreso de la Presidenta Bachelet tiene que ver más con esperanzas que con ubicaciones políticas. Los chilenos quieren un país más justo, de mayores oportunidades, donde sus posibilidades y las de sus hijos no estén vinculadas al lugar donde nacieron ni a las redes que tengan. Es el gran desafío a partir de lo construido estos años, que no es poco, y donde la centroizquierda, la derecha y el país han tenido un rol… Este nuevo ciclo no empieza de cero, sino de un piso ya sea desde el producto interno bruto, de los derechos, de las garantías sociales, y hay que dar una vuelta de tuerca nueva para este sueño de país más justo.

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—¿Por qué la instalación del gobierno ha sido tan polémica, con denuncias de despidos masivos, designaciones bochornosas?
—En esto siempre hay exageraciones. A algunos directores de servicios se les ha pedido la renuncia en uso de una facultad existente… Cuando se creó el sistema de Alta Dirección Pública, se estableció que el nombramiento proviene del concurso, pero que ciertos cargos debido a su envergadura, el Presidente tenía el derecho a pedirles la renuncia; eso está en la ley.

—Por lo mismo, ¿no cree que le han quitado legitimidad a este organismo?
—Si alguien estima que el concurso y selección debiera incluir permanencia en el cargo, ya es materia de ley. El Presidente Piñera también pidió renuncias. Este gobierno ha hecho excepciones, la superintendenta de quiebras Josefina Montenegro fue ratificada, en otros casos, han renunciado y llegado gente muy capaz como Carlos Pavez que reemplazó a Fernando Coloma en la súper de Valores. Hay ejemplos de lado y lado; no hay que dramatizar estas cosas.

—Los despidos fueron anticipados por Ximena Rincón, tanto que hoy se habla de la ‘Ley Rincón’. ¿Se equivocó ella en anunciarlos?
—Mire, tengo tantas cosas que hacer en mi ministerio, que me inhibo de calificar a mis colegas en una entrevista pública. Si tengo que decirles algo, lo haré  personalmente.

—¿Y a quién le tiraría las orejas por la cadena de errores en los nombramientos de subsecretarios y gobernadores?
—Estos procesos son complejos, el mismo Presidente Piñera tiene el récord de nombrar un ministro de energía que duró 24 horas por conflicto de intereses. No es lo ideal, pero pasa sobre todo en el Chile actual donde la gente opina casi on line en las redes sociales. No hay que alarmarse, es positivo que haya más necesidad de Accountability, y hará que los gobiernos corran más riesgos con los nombramientos. Lo importante es que se actuó rápido.

—Muchos piensan lo contrario, que se extendieron más de la cuenta, y sin explicaciones ni mea culpas de La Moneda.
—En el caso de los gobernadores, había que revisar las situaciones, y se resolvieron en menos de una semana de gobierno…

—Ignacio Walker aseguró que el secretismo influyó en las malas elecciones. ¿Ha errado La Moneda en su estrategia comunicacional?
—La forma y modo que otras unidades de gobierno  se relacionan con los medios, es una cuestión que probablemente está en desarrollo. Como todo, podrá mejorarse y mantenerse ciertas cosas…

Estará al tanto de las quejas de los periodistas de que la información es poca…
—Sí… Mi modesta opinión es que las mejores relaciones son aquellas abiertas, rápidas… Yo ando así por la vida. Ahora, en ésta y otras materias no le doy lecciones a nadie, más bien me ha tocado a mí aprender en el último tiempo… Aprendí que con informaciones parciales no puedes dar certezas en casos judiciales, sólo Tribunales está capacitado; me costó… Como subsecretario del Interior, me adelanté en dar una respuesta sobre las niñas asesinadas en Iquique (dijo que se trataba de un caso policial). Por la presión periodística, me apresuré; cometí un grave error del cual me arrepentiré siempre…

—¿Era partidario de la designación de Carolina Echeverría en Defensa?
—Como diputado de la comisión de Defensa me tocó interlocutar un par de veces con ella en su calidad de subsecretaria de marina; la conocía poco. Una vez nombrada por la Presidenta nos juntamos, y en los 20 días que trabajamos me hice una muy buena imagen de ella, al punto que gané una amiga. Su renuncia fue un acto de discernimiento muy personal y generoso.

—¿Qué le parece que la Presidenta haya escogido a su hijo Sebastián Dávalos para cumplir con las funciones de Primera Dama?
—Bien pues, ella debe tener personas de su confianza y que le colaboren en temas que cuando el presidente es hombre, lo han asumido mujeres. Esta es una sociedad machista, todos lo somos, incluso los medios de comunicación encuentran lo más divertido hablar de ‘primer damo’. El es el hijo mayor de la Presidenta, y detrás de esa calificación hay una sorna típica de una sociedad machista, de la que yo soy parte y por empeño de mi mujer he tratado de ir mejorando, aunque ella cree que me queda mucho…Ya he dado pasos en lavar los platos, ahora si lo hago mal, ya es un tema personal.

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A pesar de las primeras diferencias públicas entre la DC y el PC por la situación de Venezuela, el ministro cree que no es tema para alarmarse. “No es novedad nuestras diferencias sobre la visión y valorización de los Derechos Humanos en ese país; aún así, hoy existe una clara decisión de ambos partidos de converger en un programa y un gobierno. Ya habíamos hecho un pacto en las parlamentarias el 2009 que permitió la elección de tres diputados comunistas, que significa que a pesar de las diferencias, podemos coincidir”.

—¿Qué le pasa cuando Camila Vallejo dice  que Venezuela es más democrática que Chile?
—No estoy de acuerdo, pero insisto, esas diferencias no son impedimento para converger en un mismo programa de gobierno.

—Es la primera diferencia de muchas, sobre todo en temas valóricos… ¿Está de acuerdo por ejemplo que la ministra de Salud recalifique la marihuana como droga blanda?
—Mi impresión es que el mundo más ilustrado en la materia, los expertos nacionales e internacionales vienen cambiando su criterio respecto de la calificación de ciertas drogas. Hay que estar abierto al debate. La lucha contra el narcotráfico se está perdiendo a nivel mundial, por tanto, hay que revisar los instrumentos y las políticas utilizadas. A los narcotraficantes hay que combatirlos; al consumidor, la sociedad y el Estado debe acogerlos.

—Nicolás Eyzaguire habló de reformas refundacionales en educación. Hay quienes temen que al terminar con la subvención escolar, el Estado imponga un solo tipo de enseñanza y se termine con la libertad educacional.
—Coincido con Nicolás que en educación hay que hacer cosas refundacionales… La libertad de ésta no está en juego, y la provisión puede ser dada por el Estado o particulares, nadie pretende un solo tipo de educación, sólo que sea de calidad, más justa y de mayores oportunidades. Lo que hoy está en discusión es el sistema de financiamiento de la particular subvencionada; el copago, es decir,  aquello que se cobra a los padres, no el dinero que entrega el Estado para que los colegios funcionen.

—Su partido está dividido frente a la gratuidad universal de la educación superior…
—La propuesta será gradual, y entiendo que los que ganamos más, pagaremos más vía impuestos, lo que me parece justo. Y si esa recaudación será destinada a educación, ¡mejor noticia todavía! Ese es al final el tema central, no cuánto cancelamos a fin de mes, sino cuánto pagamos en impuestos según lo que se gana.

—Es un tema que, como otros, generará debate en la Nueva Mayoría y en la oposición… ¿Se escuchará a las minorías o se acabó la política de los acuerdos?
—No dudo de que la Presidenta, cuando establece su programa de gobierno, señala de paso que hará todo de su parte para ejecutarlo, e intentará además convencer a más gente. Siempre debes buscar el acuerdo, el pacto, y no dudo de que se harán los esfuerzos.

—Girardi, Montes, Navarro sostienen lo contrario; creen que por la política de consensos no se avanzó, y la culpan incluso de la pérdida del gobierno el 2010.
—No comparto eso de que con la Concertación no se avanzó, al contrario. Y la posibilidad de soñar con nuevas cosas tiene que ver con lo que hicimos; no empezamos de fojas cero. Obviamente hay un apoyo que se refleja con una mayoría en el Congreso que permite avanzar en una serie de materias. En otras, se necesitará buscar pactos, y no dudo que estará presente en la cotidianidad política.

—Girardi cree que los díscolos esta vez serán los conservadores, apuntando a los democratacristianos.
—No me considero conservador, no sé si el senador Girardi lo estime así. Soy progresista en cuanto a mi mirada de la vida, desde el humanismo cristiano. A mi juicio no apunta correctamente; la Democracia Cristiana ha  estado en los grandes cambios estructurales de este país, desde el gobierno y oposición, durante la lucha contra la dictadura y en los gobiernos democráticos. Podemos tener diferencias, pero el mote de conservadora a la DC, ¡para nada!

—¿No serán ustedes entonces los que pueden frenar el programa?
—No creo, contribuiremos desde el punto de vista de la discusión, del análisis, de las decisiones; ese pesimismo no tiene fundamento.

Buscará cambiar el modo de financiamiento de las ff.Aa., que hoy proviene fundamentalmente del 10 por ciento de las ventas brutas del cobre. “Chile está en un estado de progreso, de modernización, como para una ley de financiamiento distinta, en que los poderes democráticos participen. La idea es que se discuta en el Parlamento de dónde sacar el dinero —y no depender de un dato que es ese 10 por ciento—, con una mirada plurianual de cuatro años, y no sólo pensar en el año que viene. Trabajaremos sobre un proyecto ya aprobado en la cámara de diputados, para aprovechar ese avance legislativo. Que el saliente comandante en jefe del Ejército dijera que nunca las FF.AA. habían estado en una condición tan buena como la actual, refleja el esfuerzo humano y financiero detrás, donde la Concertación tuvo un rol. Eso hay que cuidarlo”.

—¿Cómo ve el clima cívico-militar?
—De normalidad, de honestidad en la conversación. Sin olvidar el pasado, hoy el diálogo tiene que ver con el presente y futuro.

—El ex general Guillermo Garín y otros hablan de cierto abandono del Ejército.
—No sé qué entenderá por abandono, pero en materia de resoluciones y sentencias judiciales por situaciones de violación a DD.HH., no hay atajo posible. Solo cabe el cumplimiento de la sentencia, no hay términos medios.

—El general Juan Emilio Cheyre es reconocido por dar un gran paso en la reconciliación con el ‘nunca más’ del Ejército, sin embargo, muchos coinciden que en el caso Lejderman, la clase política le dio la espalda.
—Son situaciones distintas, puedes tener una valorización notable de la actividad de un ser humano en determinado momento, en este caso, su rol como comandante en jefe es valorable, aplaudible, pero eso no significa que frente a una situación distinta respecto de un hecho del pasado, uno deba seguir aplaudiéndole. Valoro su valentía de ir a un programa de TV (El informante), aunque las explicaciones de lo que ocurrió en una época son más discutibles…

—¿Tiene contemplado la degradación de militares condenados por DD.HH.?
—Estamos estudiando su significado, no tengo una respuesta definitiva; hay que estudiarlo jurídicamente, ver qué posibilidades reales hay. Entiendo el sustrato sicológico detrás…

—¿A quiénes degradaría?
—No podría dar nombres sin tener un estudio jurídico acabado. Ahora, si me pregunta si Manuel Contreras y los principales de la CNI y de la Dina están degradados moralmente en este país, ¡absolutamente!

—¿Sebastián Piñera contribuyó al clima con su frase de cómplices pasivos?
—Prefiero que un Presidente que viene de una coalición de derecha —donde muchos fueron cómplices activos— acuse el silencio y complicidad, a uno que justifique lo ocurrido el ’73 en adelante… En eso, es valorable lo que hizo Piñera. Si eso tuvo un reflejo en la Alianza o algunos de su sector creen que fue un acomodo de última hora, ¡no sé!, no soy experto en derecha.

—¿Cómo evalúa su reciente gobierno?
—Puede tener buenas notas en empleo, en ciertos elementos de modernización como la ley de quiebra, la de constitución de sociedad en un día, pero se sacó mala nota en una cosa esencial: en lo político. Fue incapaz de avanzar en reformas sustanciales, increíblemente se negó, cuando siempre fue un adelantado en la derecha en esa materia. Respecto al cambio al sistema electoral, terminó enredado defendiendo el binominal. Y como la política es tan importante, le bajó el promedio.

—¿Pasó de curso?
—Sacó azul, pero no le ayudó para la PSU.