Llega corriendo a la entrevista. Tiene una hora exacta para hacer fotos y conversar; luego debía partir raudo a una nueva reunión con vecinos de Las Condes, las que se volvieron habituales desde fines de julio, cuando Francisco de la Maza declinó repostularse a la alcaldía de esa comuna, respaldando de paso a su antecesor Joaquín Lavín.

Un hecho que sacó ronchas de lado y lado, por resolverse entre cuatro paredes y justo un día antes del cierre de la inscripción de candidatos en el Servel, impidiendo que otros pudieran competir. Para la mayoría, se trata de una carrera ganada por Lavín —tratándose de una comuna que suele votar por la centroderecha y donde él ya fue alcalde en dos períodos—, no así para este ex ministro de Sebastián Piñera, que teme le juegue en contra la alta abstención que genera el voto voluntario.

“Hoy todo es incierto. En las municipales pasadas sufragaron 30 mil personas menos en Las Condes; cifra que podría aumentar por el desprestigio de la política y porque las actividades de los candidatos han sido casi invisibles hacia afuera. Ni hablar de lo ocurrido con el Servel y el Registro Civil, que me parece gravísimo”.

Por eso, su primera tarea del día durante estos meses de campaña —que ha sido fundamentalmente a través de Facebook debido a las nuevas leyes de financiamiento político— ha consistido en pararse en las esquinas más concurridas de la comuna con un cartel que sugiere a los vecinos ir a votar. No cree que la UDI sea particularmente castigada por la ciudadanía en esta elección, tratándose de su primera prueba de fuego post escándalo de financiamiento irregular y corrupción que golpeó a varios de sus líderes.

lavininterior1

“La gente entendió que esto ocurría en todos los partidos, por lo que se diluyó el tema, aun cuando hay un desencanto general. Sí creo que esta elección tiene una dimensión distinta, muy local, no tan política, a la que se suma un clima electoral muy contrario a Michelle Bachelet. Los chilenos quieren un cambio de gobierno, de rumbo, que nos favorece”.

—Aun así, la derecha no ha capitalizado esta especie de onda contraria al gobierno.

—Lo hemos hecho con Piñera liderando las encuestas presidenciales, y en las municipales aumentará la votación de Chile Vamos.

—Su regreso como alcalde, ¿cuánto tiene de motivación por el cargo y cuánto por mantener una parcela de poder para la UDI?

—Mi vocación por el servicio público es permanente y con respecto a Las Condes, me motiva que sea un reflejo de Chile; tiene sectores acomodados, pero un gran porcentaje de clase media y otros más vulnerables. Entonces, siento que por tratarse de una comuna más desarrollada, las políticas públicas que se implementen aquí, tanto en lo social como en infraestructura, pueden replicarse en 10, 15 años después a nivel país. A diferencia de mi anterior período, hoy los grandes temas son: reciclaje, mascotas, running, vida al aire libre…

—¿No es un retroceso después de haber sido ministro y candidato a La Moneda?

—¡Cero retroceso! Pasa que la vida te abre caminos insospechados. Si hace 10 años me hubieran dicho que volvería a la comuna, habría dicho no; pero ocurrió sin buscarlo y estoy feliz.

—¿Qué desafíos le presenta?

—Hay dos proyectos que de concretarlos serían ‘la joya de la corona’. Uno, es el tranvía eléctrico que parte en Apoquindo con Manquehue, sube por avenida Las Condes hasta Lo Barnechea, que puede trasladar 20 millones de personas al año, saca las micros de la calle y aporta en materia de descontaminación. El otro, es transformar el cerro Calán —que tiene 48 hectáreas— en un parque de áreas verdes. Esto me motiva, además de aplicar tecnología nueva como, por ejemplo, un waze municipal en línea, donde los vecinos den aviso de los problemas de la comuna.

—¿Cuánta responsabilidad tiene Francisco de la Maza o la UDI el no haber generado nuevos liderazgos en 16 años?

—Nuevos liderazgos hay muchos; la renovación suele producirse en los candidatos a concejales que es la antesala para alcalde. En mi anterior período trabajé con mucha gente que después lo fueron, como De la Maza, Raúl Torrealba, Mario Olavarría, Carlos Alarcón… Me gustaría que Las Condes vuelva a ser una escuela de servicio público para jóvenes con inquietudes de ser ediles en el futuro. “Chile Vamos subirá su votación —comparada al 2012—, acortará distancia con la Nueva Mayoría (NM) y ganará comunas emblemáticas”, pronostica Joaquín Lavín para estas elecciones municipales.

—¿Qué municipios serían un triunfo?

—Que Felipe Alessandri gane en Santiago; pero, lo más importante, que Evelyn (Matthei) se quede con Providencia. Ella fue nuestra candidata presidencial, ¡tiene que ganar!

—¿Y su nuera Cathy Barriga en Maipú?

—Es el otro municipio que nos interesa por los habitantes que tiene. Junto con Puente Alto y La Florida, la centroderecha tendría el cordón de la clase media; gobernarlas sería increíble.

—Espera acortar brecha con la NM, significa que la gente votará por la coalición de gobierno. ¿Serán las municipales un reflejo de las presidenciales?

—No, no pueden extrapolarse los liderazgos locales a la votación presidencial. La gente se inclina cada vez menos por los partidos y más por las personas; de lo contrario, Sebastián Piñera no seguiría liderando las encuestas presidenciales.

—¿Debiera él pronunciarse después de las municipales?

—En su caso no es necesario apurarse porque en la centroderecha está muy claro su liderazgo, a diferencia de la NM donde aún no está definido quién será el candidato, ya que Ricardo Lagos y Alejandro Guillier son potentes. Ahí habrá una disputa real que puede resolverse con una primaria, donde creo que ganará Guillier. Al final la NM es más pragmática, pondrán al que tenga más posibilidades y ese será el periodista.

—¿Tan fuerte lo ve? Muchos dicen que la derecha lo infló para que sea él y no Lagos quien enfrente a Piñera.

—No, observo las encuestas que se hacen a nivel municipal donde se pregunta por los presidenciables, y Guillier sube mientras Lagos está estancado. Por eso debieron adelantarse, a diferencia de la centroderecha donde la cosa está bastante clara.

—¿Qué tan clara puede estar si Sebastián Piñera sólo tiene un 14%? Hay un 62% que según la CEP aún no tiene candidato.

—No creo que esté tan abierta. Lo más probable es que ese 62% no vote.

—A menos que surja un liderazgo nuevo que sintonice con esos desafectados.

—No, insisto, no van a votar. Tendremos que acostumbrarnos a que las decisiones en Chile las tome el 40% que va a las urnas, y que el otro 60% será pasivo. Es una tendencia mundial. Hillary Clinton y Donald Trump se sacan la mugre todos los días, pero solo la mitad de la gente sufraga. Entonces los que marcan preferencia, serán quienes decidirán la elección.

—¿Será necesario entonces que la centroderecha haga primarias? José Antonio Kast ya anticipó que serán de mentira.

—Habría que pensar entonces que las primarias de Michelle Bachelet con Claudio Orrego y Andrés Velasco también fueron mentira, porque todos sabíamos que ella ganaría lejos; sin embargo eran verdaderas. Algo similar pasará en nuestro sector. Irá Sebastián Piñera como independiente, un candidato RN que puede ser Francisco Chahuán o Alberto Espina y otro de Evópoli que será Felipe Kast. Ojalá Manuel José Ossandón y José Antonio Kast se sumen para tener un candidato de unidad en primera vuelta.

—No alude a la UDI con candidato propio.

—El candidato natural de la UDI es Sebastián Piñera. A veces los partidos son muy voluntaristas y quieren llevar a uno de los suyos a todo evento, pero después salen a la calle y tienen un 1%. También otros se presentan como inversión futura o para darse a conocer, que me imagino es el interés de Kast y Ossandón. Honestamente, la UDI no tiene hoy una figura presidencial, entonces para qué inventarlo si está Piñera.

—La UDI se ve más pragmática.

—Sí, además que aprendimos a trabajar con Sebastián en su gobierno; muchos fuimos ministros, nos conocimos más y eso ayuda.

—Al parecer era cierto que Francisco de la Maza presidenciable era una estrategia para obligar a Ossandón para ir a primarias, y él asumir después un ministerio.

—No sé si fue pensado así, pero él debería ser parte del gobierno de Piñera. Lo conozco bastante, fue mi jefe de campaña; tiene mucha capacidad ejecutiva y pensamiento estratégico, ideal para integrar el equipo de campaña de Sebastián y luego trabajar en La Moneda.

—¿Da por hecho que ganan el 2017?

—Si fuera hoy, ¡por supuesto! La gente ya no quiere más con la NM, ni con la economía frenada, que el desempleo aumente, la delincuencia suba ni con las reformas que prometieron gratuidad que no existe. Por todo esto, se revalorizaron los atributos de Piñera que son creación de empleo y capacidad de gestión.

—¿Qué no debiera repetir él para proyectar a la centroderecha en el poder?

—La gestión política debe ser distinta, con más sentido de coalición, de entenderse con los partidos. El se dio cuenta y no volverá a repetirlo. Ojalá que nuestro gobierno sea una fábrica de liderazgos nuevos; nos estamos acostumbrando a que los candidatos sean ex presidentes.

—¿Por qué ministerio iría esta vez?

—Ninguno. Espero ser alcalde de Las Condes los próximos cuatro años. En eso estaré full. Llega corriendo a la entrevista. Tiene una hora exacta para hacer fotos y conversar; luego debía partir raudo a una nueva reunión con vecinos de Las Condes, las que se volvieron habituales desde fines de julio, cuando Francisco de la Maza declinó repostularse a la alcaldía de esa comuna, respaldando de paso a su antecesor Joaquín Lavín. Un hecho que sacó ronchas de lado y lado, por resolverse entre cuatro paredes y justo un día antes del cierre de la inscripción de candidatos en el Servel, impidiendo que otros pudieran competir. Para la mayoría, se trata de una carrera ganada por Lavín —tratándose de una comuna que suele votar por la centroderecha y donde él ya fue alcalde en dos períodos—, no así para este ex ministro de Sebastián Piñera, que teme le juegue en contra la alta abstención que genera el voto voluntario.

“Hoy todo es incierto. En las municipales pasadas sufragaron 30 mil personas menos en Las Condes; cifra que podría aumentar por el desprestigio de la política y porque las actividades de los candidatos han sido casi invisibles hacia afuera. Ni hablar de lo ocurrido con el Servel y el Registro Civil, que me parece gravísimo”.

Por eso, su primera tarea del día durante estos meses de campaña —que ha sido fundamentalmente a través de Facebook debido a las nuevas leyes de financiamiento político— ha consistido en pararse en las esquinas más concurridas de la comuna con un cartel que sugiere a los vecinos ir a votar. No cree que la UDI sea particularmente castigada por la ciudadanía en esta elección, tratándose de su primera prueba de fuego post escándalo de financiamiento irregular y corrupción que golpeó a varios de sus líderes.

“La gente entendió que esto ocurría en todos los partidos, por lo que se diluyó el tema, aun cuando hay un desencanto general. Sí creo que esta elección tiene una dimensión distinta, muy local, no tan política, a la que se suma un clima electoral muy contrario a Michelle Bachelet. Los chilenos quieren un cambio de gobierno, de rumbo, que nos favorece”.

—Aun así, la derecha no ha capitalizado esta especie de onda contraria al gobierno.

—Lo hemos hecho con Piñera liderando las encuestas presidenciales, y en las municipales aumentará la votación de Chile Vamos.

—Su regreso como alcalde, ¿cuánto tiene de motivación por el cargo y cuánto por mantener una parcela de poder para la UDI?

—Mi vocación por el servicio público es permanente y con respecto a Las Condes, me motiva que sea un reflejo de Chile; tiene sectores acomodados, pero un gran porcentaje de clase media y otros más vulnerables. Entonces, siento que por tratarse de una comuna más desarrollada, las políticas públicas que se implementen aquí, tanto en lo social como en infraestructura, pueden replicarse en 10, 15 años después a nivel país. A diferencia de mi anterior período, hoy los grandes temas son: reciclaje, mascotas, running, vida al aire libre…

—¿No es un retroceso después de haber sido ministro y candidato a La Moneda?

—¡Cero retroceso! Pasa que la vida te abre caminos insospechados. Si hace 10 años me hubieran dicho que volvería a la comuna, habría dicho no; pero ocurrió sin buscarlo y estoy feliz.

—¿Qué desafíos le presenta?

—Hay dos proyectos que de concretarlos serían ‘la joya de la corona’. Uno, es el tranvía eléctrico que parte en Apoquindo con Manquehue, sube por avenida Las Condes hasta Lo Barnechea, que puede trasladar 20 millones de personas al año, saca las micros de la calle y aporta en materia de descontaminación. El otro, es transformar el cerro Calán —que tiene 48 hectáreas— en un parque de áreas verdes. Esto me motiva, además de aplicar tecnología nueva como, por ejemplo, un waze municipal en línea, donde los vecinos den aviso de los problemas de la comuna.

—¿Cuánta responsabilidad tiene Francisco de la Maza o la UDI el no haber generado nuevos liderazgos en 16 años?

—Nuevos liderazgos hay muchos; la renovación suele producirse en los candidatos a concejales que es la antesala para alcalde. En mi anterior período trabajé con mucha gente que después lo fueron, como De la Maza, Raúl Torrealba, Mario Olavarría, Carlos Alarcón… Me gustaría que Las Condes vuelva a ser una escuela de servicio público para jóvenes con inquietudes de ser ediles en el futuro. “Chile Vamos subirá su votación —comparada al 2012—, acortará distancia con la Nueva Mayoría (NM) y ganará comunas emblemáticas”, pronostica Joaquín Lavín para estas elecciones municipales.

—¿Qué municipios serían un triunfo?

—Que Felipe Alessandri gane en Santiago; pero, lo más importante, que Evelyn (Matthei) se quede con Providencia. Ella fue nuestra candidata presidencial, ¡tiene que ganar!

—¿Y su nuera Kathy Barriga en Maipú?

—Es el otro municipio que nos interesa por los habitantes que tiene. Junto con Puente Alto y La Florida, la centroderecha tendría el cordón de la clase media; gobernarlas sería increíble.

—Espera acortar brecha con la NM, significa que la gente votará por la coalición de gobierno. ¿Serán las municipales un reflejo de las presidenciales?

—No, no pueden extrapolarse los liderazgos locales a la votación presidencial. La gente se inclina cada vez menos por los partidos y más por las personas; de lo contrario, Sebastián Piñera no seguiría liderando las encuestas presidenciales.

—¿Debiera él pronunciarse después de las municipales?

—En su caso no es necesario apurarse porque en la centroderecha está muy claro su liderazgo, a diferencia de la NM donde aún no está definido quién será el candidato, ya que Ricardo Lagos y Alejandro Guillier son potentes. Ahí habrá una disputa real que puede resolverse con una primaria, donde creo que ganará Guillier. Al final la NM es más pragmática, pondrán al que tenga más posibilidades y ese será el periodista.

—¿Tan fuerte lo ve? Muchos dicen que la derecha lo infló para que sea él y no Lagos quien enfrente a Piñera.

—No, observo las encuestas que se hacen a nivel municipal donde se pregunta por los presidenciables, y Guillier sube mientras Lagos está estancado. Por eso debieron adelantarse, a diferencia de la centroderecha donde la cosa está bastante clara.

—¿Qué tan clara puede estar si Sebastián Piñera sólo tiene un 14%? Hay un 62% que según la CEP aún no tiene candidato.

—No creo que esté tan abierta. Lo más probable es que ese 62% no vote.

—A menos que surja un liderazgo nuevo que sintonice con esos desafectados.

—No, insisto, no van a votar. Tendremos que acostumbrarnos a que las decisiones en Chile las tome el 40% que va a las urnas, y que el otro 60% será pasivo. Es una tendencia mundial. Hillary Clinton y Donald Trump se sacan la mugre todos los días, pero solo la mitad de la gente sufraga. Entonces los que marcan preferencia, serán quienes decidirán la elección.

—¿Será necesario entonces que la centroderecha haga primarias? José Antonio Kast ya anticipó que serán de mentira.

—Habría que pensar entonces que las primarias de Michelle Bachelet con Claudio Orrego y Andrés Velasco también fueron mentira, porque todos sabíamos que ella ganaría lejos; sin embargo eran verdaderas. Algo similar pasará en nuestro sector. Irá Sebastián Piñera como independiente, un candidato RN que puede ser Francisco Chahuán o Alberto Espina y otro de Evópoli que será Felipe Kast. Ojalá Manuel José Ossandón y José Antonio Kast se sumen para tener un candidato de unidad en primera vuelta.

—No alude a la UDI con candidato propio.

—El candidato natural de la UDI es Sebastián Piñera. A veces los partidos son muy voluntaristas y quieren llevar a uno de los suyos a todo evento, pero después salen a la calle y tienen un 1%. También otros se presentan como inversión futura o para darse a conocer, que me imagino es el interés de Kast y Ossandón. Honestamente, la UDI no tiene hoy una figura presidencial, entonces para qué inventarlo si está Piñera.

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—La UDI se ve más pragmática.

—Sí, además que aprendimos a trabajar con Sebastián en su gobierno; muchos fuimos ministros, nos conocimos más y eso ayuda.

—Al parecer era cierto que Francisco de la Maza presidenciable era una estrategia para obligar a Ossandón para ir a primarias, y él asumir después un ministerio.

—No sé si fue pensado así, pero él debería ser parte del gobierno de Piñera. Lo conozco bastante, fue mi jefe de campaña; tiene mucha capacidad ejecutiva y pensamiento estratégico, ideal para integrar el equipo de campaña de Sebastián y luego trabajar en La Moneda.

—¿Da por hecho que ganan el 2017?

—Si fuera hoy, ¡por supuesto! La gente ya no quiere más con la NM, ni con la economía frenada, que el desempleo aumente, la delincuencia suba ni con las reformas que prometieron gratuidad que no existe. Por todo esto, se revalorizaron los atributos de Piñera que son creación de empleo y capacidad de gestión.

—¿Qué no debiera repetir él para proyectar a la centroderecha en el poder?

—La gestión política debe ser distinta, con más sentido de coalición, de entenderse con los partidos. El se dio cuenta y no volverá a repetirlo. Ojalá que nuestro gobierno sea una fábrica de liderazgos nuevos; nos estamos acostumbrando a que los candidatos sean ex presidentes.

—¿Por qué ministerio iría esta vez?

—Ninguno. Espero ser alcalde de Las Condes los próximos cuatro años. En eso estaré full.