Javiera Parada (43) abre la puerta de su luminoso y amplio departamento, que mira al parque Bustamante, con una mezcla de distancia y cordialidad. El arte y la política se reparten en las murallas y las estanterías como el mejor reflejo de su ADN. Hija de María Estela Ortiz, la ex dirigente comunista e íntima amiga de la Presidenta Michelle Bachelet, nieta de los actores Roberto Parada y María Maluenda, es también bisnieta del célebre escritor Manuel Rojas.

Lejos del terremoto político que sepultó sus planes de llegar a la Cámara de Diputados, irradia paz. Al punto que es inevitable pensar en cómo el paso del tiempo y las tragedias que han marcado su biografía no pudieron borrar la expresión dulce de sus ojos.

Cuando sonríe, pareciera volver a ser la niña que en los ’80 enternecía la pantalla chica en teleseries como La torre diez o Marta a las ocho junto a la inolvidable Sonia Viveros. Esa misma niña que vio truncada su carrera en 1985 luego de que su padre, el sociólogo comunista José Manuel Parada, se convirtiera en uno de los tres degollados por efectivos de Carabineros. El caso que paralizó al país se desencadenó en las puertas del colegio Latinoamericano justo momentos después de que madre e hija se despidieran como lo hacían cada mañana.

“Me acuerdo que al tiempo me dejaron de llamar del canal y los actores hicieron una manifestación. Fueron tiempos terribles, pero de gran solidaridad”, recuerda. Una reacción similar provocó la bajada de su candidatura. En una carta titulada #AguanteJaviera, cerca de 60 mujeres de distintas corrientes políticas del mundo de la cultura, la academia, el feminismo y el sindicalismo criticaron el veto acusando que 
“le hace mal a la política y la democracia”.

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—También recibió críticas duras en las redes sociales e incluso se volvió a cuestionar su trabajo como agregada cultural en EE.UU.

—Soy una persona pública desde muy chica; empece a hacer teatro a los siete años. A los nueve ya hacía teleseries, después mataron a mi padre. Los medios siempre me han buscado. Así que estoy acostumbrada al escrutinio. Si se dan en un marco de respeto, las críticas son positivas y bienvenidas, estoy dispuesta a escuchar a la gente que no está de acuerdo conmigo. Mi paso como agregada cultural me dejó orgullosa y tranquila. Fueron dos años muy intensos. Logramos una conexión importante entre las organizaciones de ambos países y también contribuimos a la difusión del cine chileno. Trabajamos con un montón de artistas nacionales que viven allá al igual que con los pueblos originarios.

—¿Cómo superó el shock de la bajada?

—Me he estado reordenando, viendo cómo sigue todo en adelante, juntándome mucho con gente del distrito con la que estuvimos trabajando para darle continuidad y analizando cómo puedo seguir aportando desde RD y sobre todo desde el Frente Amplio (FA). Hay muchas expectativas puestas en este proyecto y cada día se suma más gente. La verdad es que evidentemente hay un tiempo de rebalance y lo importante es ver cómo sigue la construcción de este proyecto. El futuro de Chile depende del FA.

—¿Tuvo alguna conversación con Giorgio Jackson?

—Aún no, pero quiero insistir que él es la razón por la cual ingresé a RD. Su figura, su manera de liderar el movimiento, su radicalidad acompañado de responsabilidad fue 
lo que terminó de convencerme. Creo que es uno de los personajes políticos más relevantes de este tiempo y que tiene una labor muy importante que cumplir en los próximos años. Como personas nos equivocamos y a veces políticamente también. La promesa que le estamos haciendo a la ciudadanía conlleva una responsabilidad muy grande. Esto significa que vamos a tener que escuchar a los que están fuera del FA. La historia de las fuerzas progresistas en Chile no empieza el 2011. Por eso es que la presencia de hombres como Tomás Moulian es súper valiosa. En esa consciencia cada día somos más los decididos en generar esa amplitud generacional.

En el acto de desagravio que le hicieron en el Liguria se repetía la tesis de que fue víctima de una mirada moralista. Hoy, dice no estar de acuerdo con la decisión que se tomó. “Creo que las personas nos equivocamos y tenemos la posibilidad de aprender de los errores. La política debe ser capaz de acoger a todos los que queramos participar, pero quiero insistir que el FA está en construcción, es un sueño colectivo donde hay muchas voces. Que una mujer como Beatriz Sánchez renuncie a su independencia y se sume a este plan abre la esperanza para todos los que creen que el proyecto debe ser alimentado por visiones, experiencias y biografías distintas. Siento que ya dije lo que tenía que decir sobre la bajada de mi candidatura. El plan cambió y la vida continúa. Ahora hay que ver donde uno sigue trabajando. Me han sucedido cosas más terribles en la vida y aquí estoy”.

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—¿Pero evidentemente la libertad del mundo del arte no se repite en la política?

—Son ámbitos distintos pero el FA tiene que ser un espacio donde participen personas muy diversas. Hay que chasconear un poco la política, ponerle irreverencia, sacarla de un tipo de discusión y lenguaje determinado. Este es un proceso político, pero también cultural, por eso es tan importante que la cultura esté al centro de la construcción de qué es lo que queremos para el futuro de Chile. Sin eso, corremos el riesgo de que la política siga fosilizada, tenemos que ser elásticos para absorber la diversidad. Por eso creo que la Constitución tiene que cambiar. No sólo por su origen sino porque no se hace cargo de la realidad actual del país, ni de las nuevas formas de hacer familia. Son formas que no están representadas. Esa es la deuda de la política con la sociedad.

—Su candidata para las primarias es Beatriz Sánchez, ¿por qué está capacitada para dirigir un país?

—Beatriz Sánchez es una persona que le hace muy bien a la política. El impulso que le dio a este momento, que estemos a un paso de hacer primarias a mí me da mucha esperanza. Eso llama no sólo a gente que ha estado metida en política. Hay muchos que nunca han estado ligados a esta actividad, pero hoy se comprometen con sus firmas, eso demuestra la necesidad ciudadana de que la política vuelva a los ciudadanos. Beatriz ha llenado de energía ciudadana el proyecto del FA, eso me hace confiar que estamos en la senda correcta, que vamos a lograr ponernos de acuerdo en cuestiones básicas.