Los 70 minutos que dura el vuelo entre Concepción y Santiago son parte de la rutina de Jacqueline van Rysselberghe (52). Ella vive con su marido, Mauricio Pavez, y cuatro de sus seis hijos en la VIII Región, pero pasa más tiempo en Santiago y Valparaíso.

Estudió siquiatría, pero su vida gira hoy en torno a la política, las elecciones primarias, los cupos electorales y proyectos de ley.

—Voy y vuelvo, voy y vuelvo… Paso muchas horas viajando. Han sido meses intensos, pero tengo una familia que me apoya. Lo que más he sacrificado es mi tiempo personal. Este año en la UDI nos autoimpusimos tres desafíos: el refichaje de militantes, que lo cumplimos con creces; lograr una buena negociación parlamentaria que nos permita seguir siendo la principal fuerza política en el Parlamento y ganar la elección presidencial con Sebastián Piñera.

—¿Cómo analiza la decisión de la DC de ir a la primera vuelta presidencial?

—Era absolutamente predecible y viene a demostrar la división total que existe en torno a las ideas que sustentan el proyecto político que fue la Nueva Mayoría. Carolina Goic no había logrado imponerse en las encuestas y el riesgo de sacar una votación absolutamente marginal era altísimo. Por lo mismo, no creo que ella vaya a llegar a la papeleta en noviembre. Junto a la presidencial están las elecciones parlamentarias y acaba de salir una encuesta (Cadem) donde ella sigue marcando 2 ó 3 puntos y no creo que logre imponerse a Guillier y Beatriz Sánchez. Por el bien de su lista parlamentaria lo más probable es que ella se baje en agosto antes de inscribir las candidaturas.

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—¿Qué le parece la candidatura de 
Beatriz Sánchez?

—Es una candidatura que amenaza fuertemente a Alejandro Guillier por la izquierda. Ella tiene la ventaja de haber estado en la radio y en pantalla durante mucho tiempo con una voz y un rostro que generaba confianza, que es lo que la gente busca hoy. Lo más probable es que siga creciendo con fuerza en las próximas encuestas, pero no sé si tenga las características necesarias para que la gente la vea como una presidenta capaz de darle gobernabilidad al país.

—En el proceso del refichaje hubo momentos en que se pensó que la UDI no iba bien. Incluso, Pablo Longueira grabó un video llamando a reinscribirse. ¿Le molestó aquello?

—En absoluto, estamos muy contentos de que todos los liderazgos internos de la UDI hayan participado activamente en la reclutación, no sólo Pablo, Andrés Chadwick, Joaquín (Lavín), la Evelyn Matthei y con el aporte de todos logramos llegar a 40.990 firmas. Vamos a seguir trabajando para continuar creciendo, vamos a salir a la calle, porque nos duele que el Partido Comunista sea el principal partido de Chile, nos duele que nos ganen.

—¿En estos meses cómo ha sido la convivencia con los llamados ‘coroneles’ de la UDI (Chadwick, Coloma, Longueira y Jovino Novoa), ya que siempre se ha dicho que ellos son los que mandan en el partido?

—Conozco a los coroneles desde que ingresé a la UDI en sus primeros años de vida, por lo tanto, tengo una relación de mucho afecto y cariño con cada uno de ellos, la que se ha ido formando en un trabajo de muchos años.

—¿Cuál fue el objetivo político de su visita a los ex militares condenados en Punta Peuco y su defensa a Cristián Labbé por su supuesta participación en torturas en Panguipulli?

—Ninguno. Ambos son un acto de consecuencia. No es razonable que una persona que está con cáncer muera en la cárcel y esa regla tienen que ser para todos. Así lo dijeron el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch; la abogada Clara Szczaranski, el sacerdote jesuita Fernando Montes. Segundo, yo le creo a Cristián Labbé. El fue alcalde de la UDI en Providencia durante 16 años, fue un personaje conocido, aparecía en televisión y llama mucho la atención que hoy, después de 40 años, lo procesen porque alguien dice que reconoció su voz.

La noche del domingo 11 de diciembre del año pasado, momentos después que Van Rysselberghe fuese electa como presidenta de la UDI, con el 62.4% de los votos, la senadora recibió una llamada de Sebastián Piñera, quien la felicitó por su triunfo. “Ahora usted va a tener que negociar conmigo presidente”, le dijo Van Rysselberghe, recordándole que en abril de 2011, el entonces mandatario le había solicitado dejar la intendencia de la VIII Región, en medio de una serie de polémicas por su gestión en esa zona.

—¿Cómo es hoy su relación con Piñera?

—Trabajamos muy bien los dos, nos entendemos, nos respetamos mutuamente… Yo le tengo cariño, afecto… He conversado con él y con su comando y ambas partes entendemos que los partidos que lo apoyan no siempre tienen los mismos intereses que el comando presidencial. La gracia es poder acercar posiciones para lograr el éxito en la presidencial y en la parlamentaria.

—En 2003 se tensionó su relación con él cuando le pidió la renuncia a la intendencia del Bío Bío…

—Lamentablemente hubo conflictos políticos que no se pudieron manejar adecuadamente, pero yo quedé agradecida de Piñera, él se portó bien conmigo. Hicimos una buena gestión en mi región. El primer año, tras el terremoto del 27/F, Piñera tenía en la VIII Región una aprobación más alta que en el resto del país. Esto, con la región en el suelo y en plena reconstrucción. En una zona conflictiva, generamos las bases de la reconstrucción sin ni una sola huelga.

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—Usted se la jugó para que la UDI apoyara a Piñera, ¿qué pasa con el sector que representa el diputado Jaime Bellolio que creía que el partido debía llevar un candidato presidencial propio?

—Mi tarea es generar los consensos necesarios en la UDI para ir avanzando. Gracias a Dios, somos bastante homogéneos y no tenemos grandes diferencias ideológicas como otros partidos. Al final del día, nuestro consejo general aprobó por unanimidad el respaldo a Piñera como candidato presidencial, a diferencia de Renovación Nacional. Fue un apoyo por aclamación, ni siquiera hubo necesidad de hacer votación.

—En el gobierno de Piñera hubo muchos momentos en que la UDI no se sintió cómoda, ¿usted exigirá ahora mayor presencia en la campaña y en un eventual futuro gobierno?

—Piñera es un tipo inteligente y es capaz de darse cuenta de que esta vez las cosas pueden hacerse mejor. El sabe que su gobierno terminó mejor de como partió. Por ello, los partidos tienen hoy un lugar mucho más relevante que el que tuvieron en la campaña anterior. Me da la impresión de que él se da cuenta de que la única manera de generar un cambio en el ciclo político y, si ganamos esta elección, poder entregarle la banda presidencial a alguien de nuestro sector, es no debilitando a los partidos. Muchas veces los partidos tienen que pagar los costos de las decisiones que toma un gobierno, pero asimismo el gobierno tiene que ser capaz de que sus éxitos se distribuyan para poder ir perfilando liderazgos que, eventualmente, puedan tomar la posta de un nuevo gobierno.

—¿Usted pondrá algunas exigencias de antemano en la campaña?

—Trabajar de la mano con el candidato y su comando. No queremos ventajas, pero tampoco queremos correr en desventaja.

—¿Qué opina de la decisión del Servicio de Impuestos Internos de no presentar querellas en las investigaciones por pagos a políticos?

—En la UDI siempre hemos dicho que ha existido un sesgo en la forma en cómo se ha tratado el financiamiento irregular de la política y creemos que la decisión del SII nos vuelve a dar la razón. No hay ningún político de la Nueva Mayoría que esté siendo querellado hoy por el SII.

—Hace algunos meses fueron publicados correos entre usted y una pesquera mientras se discutía la Ley de Pesca, ¿en qué está eso?

—Eso está cerrado, ni siquiera me han llamado a declarar.