Poco se sabía de Hermógenes Pérez de Arce (79), a excepción de sus esporádicas columnas en el diario Estrategia, sus comentarios en radio Bío Bío TV y su blog donde suele explayarse sobre la contingencia con la misma pasión y mirada ultraderechista de siempre.

Dedicado a la administración de una propiedad agrícola familiar cercana a Santiago —con posible cambio de uso de suelo, “similar al caso Machalí”, dice irónico—, el abogado y periodista apunta al ex Presidente Sebastián Piñera como el responsable, en parte, de su retiro de la primera línea. “Lo ataco mucho, y él es un hombre poderoso, sobre todo en los medios de derecha. Con decirle que me tenían listo para panelista del programa radial de Checho Hirane, Conectados con Agricultura, y a última hora el animador dijo que no me quería… Son los tentáculos de Piñera que no le gusta que quien lo critique, tenga tribuna”.

Sin embargo, el ex diputado por el Partido Nacional se las arregla para hablar de política y de Chile que, a su juicio, se está desarticulando en lo económico. “Llegó una corriente que quiere desmantelar el modelo socioeconómico para recobrar lo que había antes del ’73; un país intervenido, con un Estado muy fuerte y con mucho control sobre la actividad privada, por lo que prácticamente desharán la revolución de los Chicago boys. La reforma laboral de José Piñera, por ejemplo, es una de las cosas más importantes del gobierno militar, que liberalizó el mercado del trabajo, pero  ahora pretenden volver atrás”.

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A su juicio, Michelle Bachelet llegó esta vez decidida a hacer los cambios que en su anterior mandato no pudo porque aún no estaba empoderada. “Recordemos que ella es muy de izquierda. Con el tiempo evolucionó al Partido Socialista, y ahí vino toda su historia personal, con la versión de que su padre fue asesinado, cuando lo cierto es que el general Bachelet murió jugando básquetbol en la cárcel. Erich Schnake, que estaba preso con él, lo contó en revista Qué pasa: se puso a jugar básquetbol, estaba enfermo del corazón y cayó en la cancha. Bueno, su hijo mayor tenía la misma afección y murió después por lo mismo. Y Michelle emergió rodeada de este halo romántico, saltó a la fama como ministra de Salud y tuvo inmediata acogida en las encuestas. Entonces llegó a La Moneda un poco desconcertada por lo inesperado, y administró lo que había; en manos de los barones del PS, teniendo como antecesor a un Ricardo Lagos muy consciente de que no podía aplicarse la receta socialista”, señala Hermógenes, quien recuerda que en una oportunidad en 2008, en un almuerzo en la casa de Alberto Cassis en Caburga, donde asistió la Presidenta y otros miembros de la Fundación Pinochet, a Marcelo Zalaquett se le quedó grabada una inesperada frase de ella: “Soy partidaria de la economía de libre mercado”. Al respecto, el abogado reflexiona: “Después de ese primer mandato fue a Estados Unidos (ONU Mujer), y empezó a entrar en la mentalidad de lo que a ella siempre le ha gustado: el socialismo. Recordemos que vivió en Alemania oriental, y su madre, la señora Angela Jeria dice que es un sistema macanudo. Entonces regresó con la idea de instalarlo”.

—¿Le adjudica alguna responsabilidad al gobierno en esta especie de crisis institucional que vive el país?

—No hay una crisis institucional, sino una crisis personal, en que han sorprendido a muchos  faltando a la ley, pero las instituciones no han tenido problemas. La gracia es que los han pillado a todos… A Ricardo Lagos le descubrieron lo del Mop Gate, que fue más extenso que el Caso Penta, y generó una crisis política, entonces se pusieron todos de acuerdo e hicieron un gran perdonazo.

—¿Estuvo de acuerdo con ese gesto liderado por Pablo Longueira?

—Como negociador deja mucho que desear; entregó todo y no obtuvo nada a cambio. Pudo pedir que liberaran a los militares de juicios o se aplicaran las leyes en los tribunales, porque dependen del gobierno. Una vez Juan Pablo Illanes, como director de El Mercurio, contó que le había preguntado a José Miguel Insulza si como ministro del Interior ¿llamaban a los jueces para que dictaran sentencias contra los militares?, e Insulza respondió: “No, los jueces nos llaman a nosotros”. O sea, a medida que han ido nombrando ministros de izquierda, la dependencia política del Poder Judicial es cada vez más grande… Y así fue como se terminó premiando la corrupción del MOP subiéndoles el sueldo a los involucrados para que pudieran seguir llevándose los sobres con plata, aunque esta vez  formalizado en una  planilla. Fue una crisis personal no institucional, pero el país  siguió funcionando. Ahora ocurre lo mismo, con la diferencia que pillaron a la derecha haciendo lo que se ha hecho siempre. Si la manera que tienen las empresas para dar plata a los candidatos es con boleta de partidarios.

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“Después que salí derrotado como candidato a senador, me dijeron: Hermógenes, aquí hay una lista de personas a las que tienen que mandarles cartas de agradecimiento porque ellos dieron boletas para que las empresas aportaran a tu campaña’. Es un tema tan antiguo como las elecciones. Hasta 1973 no había ningún control del gasto electoral, y hasta el KGB soviético y la CIA norteamericana financiaban campañas chilenas. Cuando se publicó el Archivo Mitrokhin —un agente soviético que desertó a Occidente llevándose muchos documentos—, los chilenos nos enteramos de todos los pagos para fines electorales que le hacían a Salvador Allende y su gente, e incluso de cómo compraron a otro candidato de izquierda para que se retirara y no le hiciera sombra”.

—¿Por qué nos sorprendemos entonces?

—Porque se abrió al público, y la gente se dio cuenta de que era irregular. Y está bien que se regule, porque aquí todos hacen trampa; hasta los jueces. Para condenar ilegalmente a los militares, dicen que éstos tienen presos a personas que desaparecieron hace 40 años, hablan de secuestro permanente, ¡y todos saben que es mentira! Por eso es bueno que las cosas se transparenten y que todo se sepa, aunque no sé si será tan justo… Por ejemplo, Carlos Alberto Délano y Carlos Lavín le dieron mucho dinero a la UDI, el partido que mejor representaba sus ideales políticos; fue mecenazgo político. Si no hubieran dado nada ni pagado ninguna boleta ideológicamente falsa, habrían terminado con más plata y estarían libres. Hoy están presos por ser generosos en la defensa de sus ideas políticas. 

—Montaron una maquinaria para evadir impuestos y era, además, una manera de influir en proyectos. Por algo Pablo Wagner arriesga 15 años por el delito de cohecho.

 —El mejor amigo de Piñera quizá sea el ‘choclo’ Délano, entonces, ¿necesitaba a Wagner para algún favor, cuando podía recurrir a Sebastián?

—¿Cómo justifica esos pagos de Penta en el tiempo que fue subsecretario?

—Mi interpretación es que Wagner ganaba más en Banmédica y en el mundo privado que como subsecretario, y Penta le suplementaba el sueldo porque era eficiente; esa forma de operar está en la mentalidad de la derecha. Jorge Alessandri para llevarse a los gallos buenos del sector privado al público, tenía que a lo menos igualarles el sueldo, y era vox populi que las empresas se ‘ponían’, no para conquistar el poder ni tener mayor influencia, sino para que sus mejores hombres trabajaran en el gobierno.

—Wagner consultaba por la minera Dominga de propiedad de Délano, y hay un correo de Carlos Lavín a Ernesto Silva, pidiendo gestiones para la ley de Isapres.

—Pero si Ernesto Silva es un parlamentario de derecha, ¡obviamente va a defender el tema de las isapres sin que le paguen un peso!; fue una de las reformas matrices del gobierno militar la privatización de la salud. Entonces eso de ‘comprarse’ un gallo que tiene tus mismas ideas, ¡no me cuadra! Sí me cuadra que Wagner no se habría ido al ministerio, a menos que ganara el doble o triple de lo que le ofrecían. A los ‘Carlos’ y a Julio Ponce Lerou los admiro por su capacidad de concretar negocios exitosos. Detrás de ellos hay mucho esfuerzo e inteligencia, y es malo para el país perseguir a quienes tienen esos atributos; se está destruyendo el espíritu de iniciativa.

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—Los tres se enriquecieron en el gobierno de Pinochet a costa de empresas estatales que se vendieron a ‘precio de huevo’.

—Los interventores que diseñaron los sistemas de privatización no eran Teresa de Cálcuta; no vociferaban los potenciales de las empresas ni invitaban a comprar para adjudicárselas ellos, lo reconozco. Sin embargo, gran parte de la prosperidad de estas décadas se debe a las privatizaciones que hizo Pinochet, en las que cualquiera podía participar. Hubo opositores al gobierno militar que licitaron compañías intervenidas o estatizadas por la UP e hicieron fortunas. Cuando se habla de compras a ‘precio de huevo’ se olvidan de que se trataba de empresas que los socialistas habían arruinado. Por eso valían poco. Chilectra estaba quebrada, nadie pagaba las cuentas de la luz y centenares de miles estaban ‘colgados’. Y cuando eso cambió, la empresa se valorizó… No fue un proceso derechamente ilícito porque han pasado 30 años, y nadie ha promovido alguna denuncia porque concuerdan que fue bueno. Yo compré acciones de Enersis y gané mucha plata, al igual que varios de la Concertación. Entonces como todos se beneficiaron, se quedaron callados.

—Sin embargo, Ponce Lerou siguió enriqueciéndose a costa de socios minoritarios con las operaciones Cascadas.

Ese es otro cuento, y aquí la frase más cierta es la que dijo Julio Ponce: “si Sebastián Piñera no hubiera tenido interés comprometido en las sociedades cascada, no habría existido Caso Cascada”. Tengo en mi maletín una entrevista de un señor que trabajó en la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) donde indica que éste comenzó porque Moneda Asset Management (empresa que administró el fideicomiso de Sebastián Piñera) le proporcionó a la SVS antecedentes para iniciar la investigación. Un informe de Olga Feliú —presidenta del Colegio de abogados— concluyó que fue contrario al debido proceso y no le han reconocido ningún derecho elemental de defensa a los imputados. Aquí hubo un Presidente de la República ambicioso que no quería perder plata con sus acciones y pretendía obligar a Ponce a fusionar todas las cascadas porque con eso ganaba la de él que era más pequeña, incluso con amenazas. Le mandaba recados de que él hablaría con la Super para que le pusieran una multa baja, y así partían Darío Calderón y José Cox a conversar con él. Pero como Ponce es tieso de mecha, dijo: “no acepto”.

Para el abogado, la justicia está condicionada por los medios de comunicación. “Los fiscales y jueces saben que ‘los Carlos’ y ejecutivos de Penta no son un peligro para la sociedad, pero los mantienen presos, mientras sueltan a asaltantes más peligrosos. El fiscal Carlos Gajardo, con declarado sesgo político, publicó en Twitter su admiración por Galeano; el escritor marxista y adalid de la extrema izquierda que falleció, que revela el sesgo de la investigación”. 

—¿Y su impresión de Sabas Chahuán?

—Me da más garantías. Michel Jorrat (director de SII que entregó boletas a AyN apuntada como recaudadora de fondos para la campaña de Bachelet), un hombre de izquierda, parecía más severo con el Caso Penta. Cuando apareció SQM, dijo que no habrían querellas contra políticos, y Bachelet lo premió confirmándolo en el cargo. Fue la manera de posibilitar el arreglo político; el perdón para los involucrados, y el asunto terminó. Están los de izquierda y derecha pillados, por eso el gran perdonazo. No saldrán muchos nombres más,  ya llegaron a Peñailillo y su señora, quien justificó bien sus boletas, aunque eso no lo salvará en el cambio de gabinete.

—Este ‘arreglín’ político de parar la investigación de SQM manteniendo a Jorrat en SII que también boleteó  a la empresa AyN, ¿traerá costos para la Presidenta?

—No, el costo ya lo pagó con el Caso Caval, que le pegó más fuerte a ella, que Penta a la derecha. Bachelet perdió la confianza de la gente, y será irrecuperable. Nadie le cree que no supiera nada de los negocios de su nuera e hijo. Si éste no ganaba sueldo, ¿de qué vivía? ¿La Presidenta nunca se lo preguntó? Y si sabía que se mantenía por los negocios de su señora ¿nunca se cuestionó de qué se trataban? Si el matrimonio Dávalos-Compagnon tenía cuatro Lexus, ¿podía Michelle Bachelet no hacerse ninguna pregunta? Hay un dicho tradicional que dice: “sacristán que vende velas y no tiene cerería, ¿de dónde pecccatas mea si no es de la sacristía?… 

—¿Cómo recuperar el liderazgo?

—Ya lo perdió, no tiene cómo… Quedó castigada políticamente, perdió el aura. La pérdida de confianza hace que este gobierno esté herido en el ala, sin embargo, el que logre administrar bien la situación y se erija como un salvador de éste, es quien podría aspirar a ser el próximo presidenciable de la izquierda. 

—¿Se le ocurre algún nombre?

—La figura que más se me antoja en una situación así es la de José Miguel Insulza; tiene la personalidad, es bastante conservador, de gran trato con todo el mundo; a mí me trata fantástico, por eso le tengo simpatía. Es un gran operador político, aunque ha hecho cosas terribles… El era ministro del Interior cuando salió todo lo de Gemita Bueno y lo de la revista Plan B que nunca nadie supo cómo se financiaba, y las sospechas recaían en Interior, porque no se autosustentaba.

—¿Lo ve levantando un caso tan sórdido?

—Creo que él estaba detrás de todo eso. Fue un plan maestro. En esos momentos todas las encuestas decían que Joaquín Lavín sería presidente, ¡lejos! La izquierda se estaba despidiendo, incluso el intelectual socialista Antonio Cortez Tersi escribió un artículo que denominó La ceremonia del adiós porque después de todos los escándalos como Mop Gate y otros, Lavín ganaba lejos. De repente viene esta bomba de Spiniak y la UDI quedó hecha trizas. Y todo era falso. El que armó ese complot es un genio; hay mucho de Insulza ahí… Lavín nunca se recuperó de eso, y después de estar seguro en las encuestas, perdió frente a Ricardo Lagos.