Ha hecho tantas cosas que la gente todavía se pregunta quién es. Nació en una familia de clase media en Chicago, estuvo cerca del partido republicano antes de ser demócrata, quiso ser astronauta, estudió derecho en Yale, Bill Clinton le pidió matrimonio tres veces, decidió usar su nombre de soltera y cambió su apellido en los ochenta, participó en la investigación de Richard Nixon en el escándalo de Watergate, llegó a ganar más dinero que su marido, fue la primera dama más política de la historia norteamericana, fue senadora, Barack Obama la nombró secretaria de Estado durante su primer mandato, es madre de una hija, abuela de dos nietos y el próximo 8 de noviembre podría ser la primera presidenta de Estados Unidos.

Hillary Clinton podría ser cualquier cosa menos débil. Sin esa libertad, llegar a la Casa Blanca parece un ejercicio agotador. Pero esta es su batalla definitiva y su resistencia es legendaria, así que sus debilidades podrían terminar fortaleciéndola. En estas páginas analizamos algunas claves de esa fragilidad que, pase lo que pase, nos dejarán una gran historia.

Tiene neumonía y no se lo contó a nadie

Después de que estuviera a punto de desvanecerse durante el homenaje a las víctimas del 11 de septiembre en Nueva York, algunos analistas han afirmado que ocultar su estado de salud confirma la opacidad con la que ha llevado su carrera política desde que era primera dama. David Axelrod, el estratega de la campaña de Obama, escribió en Twitter: “Los antibióticos pueden curar una neumonía. ¿Cuál es la cura para una inclinación malsana hacia la privacidad que repetidamente crea problemas innecesarios?”. Jennifer Palmieri, jefa de comunicaciones de Clinton, respondió que pudieron manejarlo mejor, “pero es un hecho que el público conoce más sobre HRC (Hillary Rodham Clinton) que sobre cualquier nominado en la historia”.

hillaryinterior1

Y si algo sabemos es que no es tan distinta a muchas mujeres de 68 años, que afrontan el paso del tiempo en dos escenarios que no siempre se encuentran: el de su mente y el de su cuerpo. “Me siento muy bien. Es un día hermoso en Nueva York”, declaró a la prensa que la esperaba en la calle, como quien recuerda que los hombres no son los únicos que detestan llorar en público.

El lunes pasado dio una entrevista telefónica a CNN en la que explicó su silencio: “No pensé que fuera a ser gran cosa”. Luego trató de desviar la conversación hacia la falta de transparencia de su contrincante, Donald J. Trump, quien todavía no ha entregado el reporte sobre sus impuestos. El problema es que la falta de transparencia de Trump no tiene un video, pero ella está a punto de desmayarse en una imagen que ha dado la vuelta al mundo.

Trump ha mantenido cierta cordura sobre el tema y esa es una gran desventaja para Hillary. Sin embargo, ha recibido el apoyo de personalidades como la periodista Christiane Amanpour, quien recordó que los presidentes también se enferman: Franklin Pierce sufría desmayos, George Bush vomitó en una cena de Estado, Franklin D. Roosevelt tenía polio y John F. Kennedy sufría la enfermedad de Addison. “Si los chicos pueden, ¿por qué no las mujeres?”, se preguntó Amanpour. En el Perú, alguien agregaría: si a los 77 años PPK puede ser presidente, hacer ejercicios y viajar a la China, ¿por qué Hillary no podría?

hillaryinterior2

Por otro lado, su salud no parece un tema muy importante para los electores. Según una encuesta de Fox News publicada el mes pasado, el 74% de votantes registrados dijo que no le preocupaba si estaba lo suficientemente sana para ser presidenta. El problema es si pueden confiar en ella, y de acuerdo a una reciente encuesta de Washington Post / ABC, seis de cada diez no lo hace. Es el mismo porcentaje de confianza de Trump.

Es un ícono de estilo y no se ha dado cuenta

Da la sensación de que todo su guardarropa tuviera la misión de ser práctico, de vestir a una mujer neutral que no se permite disfrutar de su propia femineidad. Cuando era primera dama la criticaban por su falta de interés en la moda, pero la hubieran criticado igual. De hecho, muchos no han visto con buenos ojos su amistad con Anna Wintour, la poderosa editora de Vogue que le dio su primera portada en los noventa y que este año le ha dedicado un reportaje de diez páginas con fotos de Mario Testino.

“Por supuesto que sería maravilloso que Hillary Clinton fuera la primera presidenta, pero creo que ella sería la primera en decir que no le gustaría que la gente la eligiera solo por eso”, declaró Wintour hace poco. “Creo que esa es una forma anticuada de pensar. La gente debería votar por ella porque es la mejor opción. Si te das cuenta contra quién se está presentando, no hay ninguna duda de que es la verdad”.

Dicen que no solo la ha ayudado a conseguir fondos sino a elegir sus atuendos. Es más, una abogada de Nueva York que ha preferido mantener su anonimato creó la cuenta de Instagram @hillarystreetstyle para demostrar que la candidata era una suerte de estrella oculta de la moda, comparando sus outfits con los de celebridades como Angelina Jolie. En una entrevista con Vanity Fair señaló que esta campaña era distinta a la del 2008 porque estaba más concentrada en “reconocer que es una mujer y ese es un cambio histórico”.

¿Es o no es feminista?

En 240 años de vida republicana, Hillary Clinton es la primera mujer elegida por un partido para ser su representante a la Casa Blanca en un país en el que las mujeres recién votaron en 1920 y solo representan un veinte por ciento del senado. Gane o pierda, ya ha hecho historia.

Durante su carrera política ha tenido iniciativas como el National Action Plan on Women, Peace and Security, pero los sectores más combativos del feminismo no están muy contentos con ella. En la edición española de Vanity Fair, Raquel Piñeiro escribió que muchas la ven como “una muestra de las limitaciones, ambigüedades y carencias de la representación femenina de nuestros tiempos”. Nadie olvida su posición durante el caso Lewinsky, cuando apoyó de forma pública a su marido, “dejando que Mónica fuese víctima de un linchamiento público. Todavía hay quien recuerda aquellos días como una oscura muestra de su verdadera personalidad: una mujer capaz de tragar con la humillación y mantener un matrimonio de conveniencia a cambio de no descabalgar de la carrera por el poder. Claro que también se puede ver al revés: un sacrificio de las creencias personales y de la vida privada en aras de conseguir un bien mayor”. Por algo “su figura es una amalgama complejísima de todo lo que supone ser mujer, ser poderosa y ser política en el mundo de hoy”.

hillaryinterior4

La misma candidata acaba de revelar esa lucha interna en Humans of New York, el popular blog del fotógrafo Brandon Stanton: “Desde joven aprendí a controlar mis emociones. Es un camino muy difícil de seguir, pues necesitas protegerte a ti misma y mantenerte fuerte sin aislarte. Algunas veces pienso que me acerqué mucho a ese aislamiento. Si he creado esa percepción, me responsabilizo por ella. No me veo como una persona fría o sin emociones. Tampoco me ven así mis amigos ni mi familia. Pero no puedo culpar a la gente por una percepción que yo misma he creado”.

Entre Lady Macbeth y Claire Underwood

Durante su campaña presidencial, Bill Clinton aseguró que los votantes “tendrían dos por el precio de uno”. Las aspiraciones políticas de su esposa nunca fueron un misterio, tanto así que el periodista Daniel Wattenberg llegó a decir que proyectaba la misma imagen que Lady Macbeth.

Una de las cosas más fascinantes de las parejas poderosas es su intimidad. A diferencia de un matrimonio de Hollywood, esta representa un espacio en el que se tejen vínculos capaces de mover un país entero y que el público solo puede imaginar a través de la ficción. Según Sonia Saraiya, crítica de televisión de Salon, la que más se acomoda a los Clinton en estos tiempos es House of Cards“Las dos parejas parecen absolutamente profesionales en público”, dice. “Frank, como Bill, viene de una familia de clase trabajadora del sur; Claire, como Hillary, tuvo una crianza un poco más aristocrática. Los dos son compañeros en el trabajo y en la vida, aunque muchas veces se odian con justa razón. Y las dos son parejas en las que los privilegios masculinos se cruzaron con el resentimiento femenino; los hombres se dispararon hacia al éxito mientras las mujeres tuvieron que seguir su propio camino en un campo políticamente minado. Pero al menos Hillary Clinton es única en algo: hasta ahora, es la única primera dama que ha dejado la Casa Blanca para llegar a la Casa Blanca”.

hillaryinterior3

No sabemos qué papel tendría Donald J. Trump en una serie como House of Cards, pero el 26 de septiembre fue el primer debate presidencial y a Hillary no le vendría mal ver algunos capítulos mientras se recupera de la neumonía. Ya lo dijo Frank Underwood, el inescrupuloso presidente interpretado por Kevin Spacey: “Para algunas personas, el orgullo es su punto fuerte y también su debilidad; si consigues parecer humilde delante de ellos, harán cualquier cosa”.