Lleva casi un año fuera del gobierno. Desde el 10 de marzo de 2014, para ser precisos, tiempo en el que Gabriel Ruiz-Tagle, ex subsecretario del Deporte de Sebastián Piñera y una de las figuras con mayor capital económico y político del gabinete, ex presidente y accionista de Colo-Colo entre 2007 y 2010 y empresario de toda la vida, al fin se tomó vacaciones en su hacienda de más de 13 mil hectáreas en el lago Ranco. Ahí, en la reserva ecológica con bosques nativos, aguas termales y numerosos senderos para hacer trekking, el ingeniero evalúa el que será su siguiente desafío: postular a la alcaldía de Providencia por la UDI, partido en el que milita desde el asesinato a Jaime Guzmán —de quien fue cercano— y que hoy atraviesa por una de sus crisis más profundas —si no la más— a raíz de las revelaciones del Caso Penta. 

En medio de este escenario, Ruiz Tagle defiende al partido y cree que podrá levantarse de esta crisis, tal como lo hizo tras el Caso Spiniak. Y del mismo modo cree que la centroderecha tiene posibilidades de salir electa y consolidar un segundo gobierno de la Alianza. 

“Después de haber pasado toda la vida en el sector privado, trabajar en el sector público cambió mi visión de las cosas”, reconoce ahora este deportista, que el pasado año subió junto a algunos de sus hijos el monte Everest y que corrió la maratón de Nueva York. “A mis 61 años no estoy en edad de forjar una carrera política —adelanta—, pero el valor de lo público, el sentido de hacer cosas que van más allá del beneficio propio, representan para mí una satisfacción enorme; ir por la calle y pasar frente a un estadio o a un polideportivo y decir ‘mira, esto lo hicimos nosotros’; o pensar en la ley que sacamos para crear el Ministerio del Deporte, es algo que el sector privado no es capaz de entregar y pretendo seguir ayudando”.

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—La UDI le ofreció ser su carta para recuperar Providencia. 

Se pone muy serio:

—Quiero ser bien honesto: el desafío de Providencia me entusiasma mucho. El mundo municipal tiene una relación directa con la ejecución de las políticas públicas, donde se produce el mayor contacto con la gente y me siento más a gusto. 

El ex ministro vivió siempre en la comuna. Su infancia y juventud transcurrieron entre su casa en calle Las Achiras y el San Ignacio de El Bosque. “Es un lugar que me resulta muy familiar”.

—Para la UDI es importante volver a esa municipalidad.

—Milito en la UDI desde que mataron a Jaime Guzmán. Lo conocí en la universidad y le tenía gran aprecio; pero mi motivación tiene que ver con un interés público, no político. Tal como lo hicimos en el IND, aspiro a una gestión ajena a todo sectarismo, donde independiente de nuestras creencias o ideologías, rememos para el mismo lado. Cuando dentro de una institución existen pugnas políticas y un grupo intenta imponerse, se pierde capacidad de gestión y también de energía.

“La elección de Josefa Errázuriz estuvo rodeada de tremenda mística y generó gran expectativa, pero sus promesas no se han cumplido. Ha tenido problemas con su equipo y estos mismos cambios respecto de las ordenanzas (horario de cierre de botillerías, bares y restoranes), demuestran que un eje de su postulación, que fue una participación ciudadana intensa, no ha resultado así. Su gestión está en deuda”.

—El ex-edil de la UDI, Cristián Labbé anunció que postulará con o sin el apoyo del partido. 

—El fue un buen alcalde y le tengo el mayor respeto, pero en nuestro sector también pueden surgir otros nombres y las primarias son un mecanismo democrático que valida y le da legitimidad a las candidaturas. Que la gente determine. 

—¿Cuánto pesará el Caso Penta en las posibilidades de la UDI para las municipales?

—Se ha asumido el costo político, pero detrás hay un debate más profundo que afecta a todos los partidos de manera transversal. Esta crisis es una oportunidad para la política chilena que ha funcionado de manera muy errática durante los últimos años. Con el caso MOP-Gate se llegó a una serie de acuerdos. Ojalá aprovechemos esta oportunidad y concretemos formas que prestigien la actividad.

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—¿Usted ha financiado campañas?

—Sí, ayudé a través del mecanismo de aportes reservados, no tengo problema en reconocerlo. 

El ex ministro es parte de las fibras más profundas de la UDI: primo de Juan Antonio Coloma, fue el jefe de gabinete de la primera senatorial de Pablo Longueira en 2005 y coordinó la campaña presidencial de Hernán Büchi en 1989. Sin embargo, no se desmoraliza frente al complejo escenario actual: “La UDI es un partido grande, que tiene mística, mártires, estoy seguro de que se va a sobreponer. No nos olvidemos que el Caso Spiniak también fue tremendo y llegamos a convertirnos en el partido más grande del país. Me cuesta creer que una institución de esta envergadura pueda resultar dañada irreversiblemente”.

—¿Es partidario de que Ernesto Silva renuncie a la presidencia, dada su cercanía con Carlos Alberto Délano?

—Esas declaraciones muchas veces vienen de gente que quiere obtener ventajas políticas. Cada vez que hay una crisis, un sector pide la cabeza del que está al mando. No formo parte, ni nunca he sido directivo de la UDI, pero viendo las cosas desde fuera creo que Ernesto Silva ha puesto la cara; ha enfrentado con valentía las situaciones. 

—¿Quienes están siendo investigados por la Fiscalía deberían renunciar momentáneamente a su militancia?

—¿Y si luego se comprueba que varios de ellos eran inocentes? El ministro Undurraga, que también recibió dineros de Penta ¿debe dejar su cargo? No me parece razonable, no corresponde.

—Usted fue parte del gabinete de Piñera. El subsecretario de Minería, Pablo Wagner recibió pagos de Penta. ¿Empaña la gestión del ex mandatario?

—Todo el país conoce la tremenda obra que se hizo durante nuestro gobierno y desacreditarla por una situación que afecta a un ex funcionario no tiene ninguna proporción. 

—Wagner reconoció que había cometido errores y pidió perdón. 

—Es un buen punto de partida, pero no me parece que se desacredite una obra reconocida internacionalmente por la supuesta irregularidad de un funcionario público. 

—Casos como Cascadas, colusión de pollos y farmacias, Juan Bilbao… ¿Cuánto han afectado la imagen del sector empresarial?

—Le han hecho mucho daño, se ha generado una imagen de corrupción que no es tal. Chile ha sido calificado por todos los organismos internacionales como uno de los países menos corruptos del mundo, un tremendo orgullo. Es importante que las situaciones irregulares se esclarezcan y combatan. Durante nuestro periodo comenzó a actuar la Fiscalía Económica, impulsada precisamente por el gobierno de Piñera. 

—Lo cual molestó a algunos del sector…

—Sin embargo, fue una iniciativa que estaba en la dirección correcta. (Y retomando el tema). Es muy peligroso estigmatizar a sectores que son fundamentales para el desarrollo. Es malo para el país; les guste a algunos o no, ellos son los que crean los empleos y no es bueno que el dinamismo se pierda por conflictos de origen político.

—¿A qué se refiere con origen político?

—No quiero personalizar, pero cuando se habla de ‘los empresarios’ hay cuestiones que, obviamente, muchas veces responden a convicciones políticas y que indirectamente producen daño. Al país le interesa que ojalá exista la mayor cantidad de emprendedores posible, pero si su trabajo tiene una etiqueta que a priori se asocia con la corrupción y abuso, entonces como sociedad tenemos un problema.

Hay gente que desconfía del sector privado y piensa que el Estado debe asumir un rol más fuerte y, a veces, sin límites en las actividades del país. Pero está demostrado —y ha sido la historia de Occidente durante todos estos años—, que los países que optaron por un sistema socialista están fracasados. En cambio, el progreso que ha tenido Chile en las últimas décadas se debe precisamente al gran espacio que se le ha dado al sector privado. Claramente hay un esquema ideológico en la estigmatización que se busca hacer de los empresarios.

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—¿Desde este gobierno? 

—Puede haber vinculaciones…  Pero insisto, es importante que los empresarios tengan un espacio; por supuesto que hay que progresar y avanzar hacia regulaciones más exigentes, pero con respeto y no con la idea de su aporte es innecesario o  derechamente malo.

—Con el ambiente político-empresarial que se vive, ¿cree que la centro derecha pueda volver a La Moneda?

—El gobierno del Presidente Piñera fue la mejor demostración de que somos capaces de hacer un buen trabajo, de impulsar de una manera significativa y fuera de toda discusión el progreso y el crecimiento del país y también el nivel de justicia, en todos los ámbitos; y eso, en la medida que el sector sea capaz de unirse en torno a un objetivo y a un programa que lo motive, no dudo que pueda lograrlo.