Tras la reciente derrota presidencial de la Nueva Mayoría y con el foco de la prensa puesto en el nuevo gobierno de Sebastián Piñera, la familia de Francisco Vidal (64) preveía que sus vacaciones en Maitencillo serían distintas a las de años anteriores, es decir, desconectado de la contingencia y sin recibir llamadas de reporteros desesperados por una cuña, que el ex ministro siempre ha estado dispuesto a atender en febrero. Pero no ha sido así y los llamados no han cesado, ya que su nombre es hoy una de las alternativas para presidir —e intentar salvar— al PPD tras el desastre electoral sufrido en las últimas elecciones, donde bajó a la mitad el número de sus diputados y redujo dramaticamente su votación en zonas claves como Santiago.

—¿La centroizquierda volverá a ponerse de pie tras el nocaut recibido en diciembre?

—Sólo si se dan un conjunto de condiciones. La primera es la unidad con perspectiva de tiempo y plazo. Si el 2020 no existe una comunión, desde la DC hasta el Frente Amplio, la derecha nos dará una derrota monumental, ganando los 15 nuevos gobernadores regionales. Con ese triunfo en la mano, a un año de la elección presidencial, hasta ahí no más llegamos. La centroizquierda tiene hoy 20 partidos, mientras que la derecha tres, porque el PRI murió. Por eso Juan Antonio Coloma dijo que la unidad es “el” camino de la derecha y no se pueden dar ningún lujo.

—¿La izquierda tampoco puede darse “lujitos” si quiere volver a gobernar?

—La izquierda chilena tiene que aprender del fracaso de la izquierda española que, mientras una se trata de comer a la otra, la que manda es la derecha. Mientras el PSOE y el Podemos no se unan seguirá gobernando el PP. Si en Chile hay personas que quieren hacer política testimonio que no se quejen si siguen gobernando los dueños de Chile. 

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—Hoy resulta difícil imaginarse una alianza desde la DC al Frente Amplio.

—Hoy es imposible, pero falta la definición de varios actores, el principal es la DC. Está claro que la DC se quedó en la oposición, pero ¿dialogando con quién?

 —¿Qué responsabilidad le atribuye a la Presidenta Bachelet en esta atomización de la izquierda?

—Su debilidad estuvo en la jefatura de la coalición. Ahora, para ser jefe se necesita un equipo, al igual que para bailar tango se necesitan dos, y la Nueva Mayoría demostró una ingobernabilidad tremenda. 

—¿Como prevé será este segundo gobierno de Piñera?

—Está claro que él aprendió. Su objetivo más estratégico es generar una nueva derecha que impulse una transformación social profunda, y así quitarnos banderas. Si lo logra, porque tendrá un ciclo económico positivo, ellos apuestan por dos gobiernos consecutivos. Y es verdad: si lo hacen bien y nosotros lo hacemos mal, tendrán dos gobiernos. Formalmente ellos hoy ya tienen tres presidenciables: el candidato de El Mercurio, Alfredo Moreno; Felipe Kast, José Antonio Kast y, en la sombra, está Andrés Allamand, de ahí su interés por la Cancillería. 

—Aspira a presidir el PPD, ¿cómo se imagina la relación con el gobierno de Piñera?

—Es fundamental tener una buena onda con él, pero dejando claro los límites. A Piñera hay que decirle desde el primer día que existe una delgada línea roja. Esta es todo lo que se logró con Bachelet en materia de cambio de estructura del poder se mantiene, eso significa las reformas tributaria, educacional, laboral, por ponerte tres temas. Por ello, el talento de Piñera estará en cómo, siendo minoría en ambas Cámaras, satisface las expectativas de quienes votaron por él y lo hicieron ganar, como la Confederación de la Producción y del Comercio.

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BOLICHE O SUPERMERCADO

—¿Cómo pretende rescatar al PPD, un partido con fuga de adherentes y sin ideas propias?

—Con ideas claras. Hay que definir donde estamos situados y, en este punto, no hay consenso. Hay quienes dicen “queremos estar en la centroizquierda” y otros, como yo, que decimos “queremos estar en la izquierda”. ¿Con quién nos aliamos? Con el PS, el PR y la DC; o con el PS, el PR y el PC, que es mi opción, navegando por la derecha con la DC y por la izquierda con el Frente Amplio. El consejo ideológico tiene que resolver estos temas a principios de mayo. Yéndome al extremo, si ese consejo decide que “el PPD es un partido de centro” y “que sólo dialogara con la DC”, para qué quiero tener la campanilla.

—¿Es partidario de una fusión con el PS?

—Soy partidario de un solo partido, cuya formación sea gradual, partiendo por una federación. En este nuevo ciclo político chileno no tiene sentido que haya tres partidos con las mismas ideas —Socialistas, radicales y PPD— que ya compartimos 24 años en el gobierno. Mi sueño es un gran partido socialista o socialdemócrata. Si ese sueño se hiciera hoy realidad, seríamos la fuerza más grande de Chile con 34 diputados, 14 senadores y el 20% de los votos.

—¿Lo ve posible? 

—Hay resistencia. Muchos dirigentes quieren seguir siendo boliche y no supermercado, porque piensan que siendo boliche voy a poder estar, tener un cargo, pero siendo un gran partido, la competencia será dura y capaz que me quede afuera.