En marzo decidirá si va como candidato presidencial. Todo dependerá del apoyo ciudadano, de que sus propuestas despierten adhesión una vez que recorra Chile. No lo ve difícil, ya que está convencido de que los altos niveles en salud, educación y cultura que ha alcanzado la comuna de Las Condes bajo su mandato de 16 años, pueden replicarse en todo el país.

Fue precisamente esta idea la que llevó a Francisco de la Maza (59) a replantearse dejar la alcaldía e iniciar una carrera hacia La Moneda. El primer paso lo dio hace unas semanas cuando para sorpresa de todos —incluidos la UDI y Chile Vamos— declinó repostularse como edil , respaldando de paso a Joaquín Lavín. Un hecho que muchos tildaron de maniobra, ya que ocurrió justo un día antes del cierre de la inscripción de candidatos en el Servel, impidiendo así la posibilidad de que otros pudieran competir. 

Las críticas más duras vinieron de su propio sector que no vieron con buenos ojos que la decisión se tomara entre cuatro paredes y se impusiera a Lavín que, además, venía de perder por encuestas frente a Felipe Alessandri para ir por Santiago. Los gremialistas más jóvenes, a su vez, le enrostraron no fomentar nuevos liderazgos y de repartirse el poder entre los mismos.

Pero al alcalde pareciera no entrarle balas. Asegura estar más preocupado de los pasos que dará una vez que deje el cargo (el próximo 6 de diciembre) que de la pelea chica.

—¿Hasta ahora, no hace ningún mea culpa por cómo se hicieron las cosas?

—No había otra alternativa. La opción de Joaquín Lavín la visualicé cuatro días antes de que se generara el proceso de inscripción en el Servel, que pudo haber sido rechazada por los cuatro presidentes de Chile Vamos, quienes son los que al final inscriben las candidaturas. Pudieron haberse negado y habría continuado yo; estaban todos mis papeles entregados.

—Sin embargo, fueron ellos los primeros en criticarlo y tratarlo de inconsecuente, por tomar decisiones a puertas cerradas.

—Curioso porque —insisto— fueron ellos los que pusieron sus firmas, yo sólo hice una solicitud, por tanto, no tengo ningún trauma con esto de imponer a alguien. No entiendo cómo critican algo que ellos mismos estuvieron de acuerdo; sin embargo, lo agradezco porque me generaron una libertad que no tenía.

—¿Desde cuándo estaba con ganas de irse?

—Hace un par de años, cuando las transformaciones en Las Condes empezaron a consolidarse, con un sistema de salud que tiene una demanda altísima, con excelentes resultados en calidad de atención; lo mismo en lo cultural. En educación llevamos 12 años de transformaciones profundas, equiparando las desigualdades, con colegios en zonas vulnerables que hace 15 años tenían un Simce de 220 y hoy figuran con 350. Ahí es cuando piensas que esto puede replicarse en todo el país; el reclamo de los chilenos tiene mucho que ver con lo que hemos logrado desarrollar bien en la comuna. 

—¿Pero es comparable tratándose de una de las comunas más ricas?

—Hay bastantes cosas que como municipalidad no invertimos tanto dinero en resolverlas, sino que desarrollamos formas y métodos que resultan, y que son replicables. El Centro de Aprendizaje, por ejemplo, tiene un costo aproximado de 11 mil pesos mensuales por niño; un tercio de la subvención especial para menores vulnerables. Es fácil descalificar con que Las Condes es rica, pero hay montones de comunas con los mismos recursos, sin embargo, la única que tiene un sistema de educación y de salud de calidad es ésta. 

—¿Por qué en 16 años no formó nuevos liderazgos que lo sucedieran?

—No era mi prioridad, quería transformaciones profundas con innovación en estas áreas. Una vez que dieron frutos, formé equipos con una especie de ministros a cargo de cada una. 

—¿Fue un error no haberle dado tiraje a la chimenea para otros líderes?

—No; si no hubiera estado concentrado 100% en los servicios de calidad, quizá habría estado centrado en los operadores políticos, ¡y en esta municipalidad no hay ninguno! Y claro, me hacía ruido que quien continuara no tuviera claro ni siguiera consolidando lo que habíamos hecho. Por eso cuando apareció Joaquín Lavín, me dio tranquilidad. 

—Quedó la idea de que el poder se lo terminan repartiendo entre los mismos.

—Este no era un tema de poder, de hecho con Joaquín estábamos distanciados. Las críticas me dan lo mismo, lo que me importa es saber que se mantendrá y mejorará lo que hemos hecho, y eso no tiene que ver con renovación, sino con la persona más idónea para el cargo.

MAZA-INTERNA

A partir de su retiro el 6 de diciembre, los caminos para De la Maza son muchos. “Puede ser desde un eventual ministerio, apoyar a algún presidenciable o ser un participante de las primarias”, sostiene. “¿Qué en verdad me seduce?, tratar de extrapolar lo que hemos avanzado en salud y educación donde tenemos resultados concretos. Esto no es una promesa, hemos desarrollado un camino, que en algunos casos nos tomó 14 años, con prueba y errores, pero que hoy sería aplicable en pocos años. Estuvimos probando, midiendo y ya sabemos, por ejemplo, la metodología para que niños vulnerables con un CI de 40% puedan elevarlo a 95, 98%, y a bajo costo. Sin embargo, en el sistema de educación lo que se discute hoy es quién será el sostenedor o el sistema de administración, cuando lo importante es centrar los objetivos en los niños más vulnerables de manera de llenar su mochila sociocultural para equipararlo a cualquier chileno. Nadie repara en eso”.

—¿Por qué cree que no lo han hecho?

—¡Porque no saben cómo hacerlo! Las municipalidades administran un 10% de su presupuesto, el 90% restante está centralizado. Tengo la convicción de que si se traspasaran más recursos a los municipios en forma controlada y focalizada a programas específicos, tendrías resultados más rápidos que siguiendo con esta línea de administración, donde las decisiones son más plata para el Estado y menos resultado para los chilenos.

—¿Cómo conquistará a la ciudadanía?

—Si hay algo que tengo claro es lo que puedo ofrecer y que soy más conocido de lo que la gente piensa. Las Condes ha sido una comuna referente en los últimos 10 años. Muchas personas de regiones llegan a operarse aquí. Cuando vienen a Santiago, ¿crees que no pasean por la comuna?, donde no hay comercio ambulante ni hoyos en las calles, con parques extraordinarios y los centros comerciales más importantes.

—En la UDI tiene más detractores que adherentes, ¿terminarán apoyándolo?

—Primero tengo que tomar yo la decisión, el apoyo partidista es lo menos importante. Soy un convencido de que para una opción presidencial, lo más relevante es contar con la adhesión ciudadana. No sacas nada con tener respaldo político  si no sintonizas con la gente.

—¿Por qué hay resistencia con usted?

—Soy un UDI atípico, con una línea liberal más amplia, una mirada independiente, convicciones propias y reacio a los operadores. En lo grueso, comparto los valores del partido, creo en un modelo de desarrollo sobre la base de la actividad privada con grados de regulación, aunque el tema de la solidaridad debiera aplicarse en forma más activa, en cuanto a que las personas paguen proporcional a sus ingresos al momento de optar a ciertos servicios. Esto tiene la ventaja que cuando los ingresos per cápita van subiendo, el Estado deja de hacerse cargo.

—No ha tomado la decisión, sin embargo habla como candidato, ¿de qué dependerá?

—Del respaldo ciudadano. Habrá encuestas, en octubre haré una gira apoyando candidatos para las municipales, donde hablaré de la importancia de fortalecer los gobiernos locales para que todas las comunas tengan el mismo potencial de desarrollo que Las Condes en los últimos 15 años. ¿Cómo siguen pretendiendo focalizar bien los recursos y aplicar políticas públicas desde una oficina central?, ¡imposible! Falta una visión de país para las próximas tres décadas. Hasta antes de este gobierno, habíamos avanzado de manera ejemplar en el contexto mundial, como modelo de desarrollo, pero hay cosas concretas que mejorar que tienen que ver con las desigualdades. Llegó la hora de las transformaciones. Desde los ’80 que el 80% de la gente recibe una salud pública indigna. Mis prioridades son seguridad, educación y salud.

—¿Hasta dónde está dispuesto a llegar?

—Hasta donde la ciudadanía pretenda. Si quiere que siga una carrera presidencial, estoy disponible.

—¿En ese caso Juan Antonio Coloma debiera dar un paso al costado?

—Las opciones de cualquier persona son legítimas, pero insisto, al final es la gente la que hablará.

—¿Están las condiciones para que la derecha llegue al poder?

—Las encuestas reflejan que más de un 70% de la población no identifica un liderazgo presidencial para futuro, por tanto, está abierto para cualquiera que logre sintonizar correctamente con las demandas de los chilenos. Más allá de Lagos o Piñera, hay una oportunidad en la medida que tengas algo concreto que ofrecer. Lo que hicimos en Las Condes es desarrollable en todo Chile, y hay plata para eso.

—¿Concuerda con el regreso de Piñera?

—Todas las personas que sientan que pueden aportar en materia de desigualdad, son válidas. Piñera en su gobierno logró que Chile siguiera avanzando, generó confianza en el aparato productivo y empleos, aunque le faltaron las transformaciones profundas de las que te hablo. 

—¿En qué se diferencia con él?

—Eso lo evaluarán los chilenos. Mi rival no es Piñera, Ossandón ni Kast. Mi desafío es convencer a la gente de que a través de los gobiernos locales, se pueden dar soluciones concretas a los temas que hoy se demandan. En cualquier circunstancia apoyaré la mejor opción para el sector.

—Y sin apoyo de la UDI, ¿iría por fuera?

—Estoy seguro de que si el respaldo ciudadano es razonable, la UDI me apoyará tal como a Joaquín Lavín en el ’99… Nuestra coalición está más ordenada que el otro lado, ahí tenemos una ventaja que debemos aprovechar. Además, este gobierno ha sido muy malo, con promesas populistas que no podrán concretarse como la gente espera, por tanto, está la aspiración de una mirada que pueda resolver los problemas que se arrastran por años, pero de manera sensata, buena y concreta. En ese sentido, la derecha siempre ha sido mucho más responsable en materia fiscal.

—¿Cómo evitar ser otro paréntesis?

—Logrando resultados rápidos en educación, salud, seguridad y en la creación de empleos. Manteniendo y profundizando el modelo de desarrollo, regulándolo mejor y evitando, por supuesto, los abusos.