La oficina de Felipe Larraín se desborda de libros, a tal punto que intenta encontrar Gobernabilidad, lecciones de la experiencia, de Edgardo Boeninger y deambula con la mirada por largos minutos. Lo ubica y hojeando el texto lleno de post-it amarillos, busca una cita que resume el nuevo aire que lo invade. No logra dar con la referencia exacta, pero se lanza a parafrasearla: “La importancia de buscar acuerdos”.

El ex ministro de Hacienda de Sebastián Piñera y hoy director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes UC), fue llamado para integrar el equipo económico del expresidente y ahora candidato de Chile Vamos.

Para Larraín, quien debió destrabar varios proyectos de ley en el Congreso cuando dirigía la cartera de Hacienda, los acuerdos son importantes y desde esta nueva vereda dice que, de llegar al gobierno, no pasarán aplanadora con todo lo obrado en los últimos años, pero sí se harán importantes correcciones, partiendo por el sistema tributario.

—Usted ha discrepado con el ministro Rodrigo Valdés respecto de las causas de la desaceleración de la economía. El ha dicho que es un mix entre factores estructurales y razones externas. ¿Cuál es su diagnóstico?

—Hace poco estuve en un almuerzo con el ministro Valdés y con él tenemos una coincidencia y una discrepancia. La coincidencia es que ambos reconocemos que hay factores externos e internos detrás del frenazo. Ninguno de los dos está diciendo que es 100% uno o lo otro y eso ya me parece un avance, porque hay que recordar que el gobierno decía que la reforma tributaria no iba a tener ningún efecto sobre la economía y ahora, al menos, ya lo reconocen y señalan que los efectos son un mix interno y externo. Cuando hago mis cálculos tomando como base los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) llego a que dos tercios del frenazo es por efectos internos y un tercio es externo. El ministro cree más o menos al revés, pero nadie está negando que haya un significativo efecto doméstico. Hoy, la economía chilena está creciendo menos de la mitad de lo que lo hace el mundo y este problema no es estructural, porque de un momento a otro retrocedimos más de tres puntos. Acá se reafirma que el crecimiento de los países no está predeterminado, y que ha habido un deterioro mayúsculo en la calidad de las políticas públicas y un deterioro de las instituciones.

_30A6978

—¿Se podría deshacer y recuperar el rumbo en los próximos cuatro años de 
ser electo Piñera?

—Entre 2/3 y 3/4 de los chilenos consideran que estamos por mal camino y que el futuro no es promisorio. Nosotros, de ser gobierno, no vamos a pasar ninguna retroexcavadora, aun cuando las políticas que ha implementado este gobierno han sido de una calidad bajísima, que jamás habíamos visto, a tal punto que a la reforma tributaria tuvieron que hacerle ajustes al año de haberse aplicado. Enmendaremos lo que corresponda, pero no usaremos la retroexcavadora.

—¿Incluso revertir los efectos negativos que dice causó la reforma tributaria?

—No todo puede revertirse, pero Chile sí puede crecer al doble de lo que lo está haciendo hoy. No va a ser fácil, pero sí posible.

—De llegar al gobierno, ¿qué piensan hacer con la reforma tributaria?

—Llevo 30 años y en ese plazo he asesorado a 18 gobiernos y he mirado decenas de reformas tributarias y ésta es la peor que me ha tocado analizar y estudiar. Tanto es así que el propio gobierno tuvo que mandar una reforma a la reforma. El sistema tributario chileno se ha complejizado, entonces no solo es un aumento de la carga impositiva, sino que quedamos con un sistema de renta atribuida y uno semintegrado y lo que hay que hacer es integrar completamente, simplificar y dar incentivos al ahorro y a la inversión para que podamos retomar crecimientos más saludables para la economía. Acumulamos tres años consecutivos de caída en la inversión y esto es el peor ciclo para Chile —sin recesión externa— desde la Unidad Popular. ¿Cómo me explican a mí que no habiendo recesión externa haya un ciclo tan malo para la inversión? Hay que hablar con la verdad y sin eufemismos: acá no hay una desaceleración, sino un frenazo de proporciones históricas.

—Para hacer una reforma a la reforma hay que pasar por el Congreso. De no tener mayoría, ¿cómo lo harán?

—Sí, es correcto, tendríamos que tener un buen resultado en la elección de noviembre. Pero también buscaremos conseguir los acuerdos necesarios para revitalizar a la economía. Aun en aquel escenario en que no necesitáramos votos, creo que es un deber de los gobiernos ir a conseguir acuerdos; volver a esa lógica que imperó en el pasado y excluir la idea de la retroexcavadora.

—¿Estaría dentro de las propuestas económicas una disminución de impuestos?

—Tenemos que ser muy cuidadosos en esa materia antes de hacer anuncios de rebaja de impuestos. Debemos prometer integrar el sistema tributario, simplificar y proponer un paquete que sea fiscalmente neutro, es decir, que no vaya a afectar la recaudación.

—Un tema que sí o sí va a heredar el próximo gobierno será el de las pensiones. ¿Qué hacemos con las pensiones? ¿Para quién tiene que ir ese 5% adicional? ¿Para las cuentas individuales o a un fondo solidario?

—La discusión no debe estar puesta, como ha sido hasta ahora, en quién administra ese 5% adicional. El foco debe de estar en mejorar las pensiones de los chilenos. Si usted les dice a las personas que les va a cobrar un impuesto al trabajo de cinco puntos y que eso lo va a entregar a un fondo de reparto para los grupos más vulnerables, eso es igual a anunciar que dicho costo será asumido por las empresas y por los trabajadores. Y si eso no va a ir a parar a la cuenta de las personas, ¿quién le va a mejorar las pensiones a la clase media chilena que es el grueso de los contribuyentes activos? Vayan a preguntarles qué les parece. Creo que sí hay que hacer un mayor esfuerzo y en esto vamos a tener que ponernos todos: las empresas van a tener que cotizar más, las personas y el Estado.

—Respecto del aumento hacia las empresas, el equipo económico de Piñera ha dicho que será de 4% adicional…

—Sí e incluso puede ser un 5%, pero hay que estudiarlo. Lo que sí tiene que haber es un aumento de la cotización, pero ese monto tiene que ir a la cuenta de las personas o no les vamos a mejorar las pensiones.

—Entonces quieren llegar al 15% de cotización para las cuentas individuales.

—Esa es la idea, pero también mejorar el pilar solidario y lo que hemos planteado es pasar del actual 0.7% del PIB a 1% del PIB a costa del Estado. Eso es lo que dicen la OCDE y los estudios serios: estimular el ahorro de las personas y mejorar las de menores ingresos con cargo al erario, es decir, a la recaudación general.

—¿Estará entre las propuestas del equipo económico extender la edad de jubilación?

—Lo que propondremos será incentivar el jubilarse más allá de la edad legal. Y para eso tienen que existir mecanismos para aumentar las pensiones de quienes quieran seguir activos.

—Para redondear la idea, ¿buscarán prolongar la edad activa de las personas vía incentivos y no imponiendo, por ley, una nueva edad para jubilar?

—Exacto. El aumento en la edad de jubilación de las personas no necesariamente debe hacerse por ley.

_30A6867

—Dentro de las discusiones que han tenido, ¿han considerado a las AFP?

—Estimular la competencia entre ellas para bajar los costos a los usuarios. Aun no tenemos propuestas específicas, sino ideas que luego serán plasmadas en documentos y que serán revisadas por nuestro candidato.

—Entiendo, pero ¿qué pasa cuando a una AFP le va mal en las inversiones pero igualmente cobra comisiones?

—Creo que ese es un tema que puede resolverse estimulando la competencia verdadera, que compitan entre sí. Pero esa discusión es desviar la atención, porque el tema de fondo no es la AFP estatal no privada, sino mejorar las pensiones. El asunto no es quién administra los fondos, sino cómo se mejoran esos fondos. Tal como dijo Deng Xiaoping, “no importa el color del gato mientras cace ratones”.

—¿Qué opina de la propuesta de la diputada Camila Vallejo de disminuir la jornada laboral semanal a 40 horas?

—Populismo puro. Esta es una propuesta que le dice a la gente: ¿está dispuesta a trabajar menos pero con igual sueldo? ¡Por supuesto, dónde firmo! Es el tipo de propuesta que encarece 12.5% el costo del empleo, como dijo el Ministro de Hacienda. Y si le vamos a pegar a la contratación, lo único que va a lograr es destruir empleos. Si se hace solo eso es legislar para hacer más caro el costo del trabajo.

—¿Cómo nos hacemos cargo de esta tendencia mundial? El mismo Sebastián Edwards dijo que sí se puede hacer.

—El dijo que podía hacerse pero no solo esa reforma. Esto tiene que ir amarrado de un conjunto de políticas que aumenten la productividad, que den incentivos a la capacitación, que haya una mejor educación, que existan relaciones laborales más flexibles. Con eso, uno podría pensar en reducir la jornada laboral.

—Sin embargo, hace 12 años pudo bajarse la jornada de 48 a 45 horas semanales y no se vino abajo la economía

—Esto no es inmutable en el tiempo, pero la coyuntura es muy lamentable para plantearlo, en especial cuando se han destruido 120 mil empleos asalariados y usted, además, le quiere pegar un pencazo de 12.5% al costo de contratación de la mano de obra. Sería una enorme irresponsabilidad que este tipo de propuesta prospere.