El manto de dudas que rodea la pre candidatura presidencial del líder de Evopolí Felipe Kast, tiene más de una explicación. Aunque en el pasado más de alguna vez deslizó su deseo de llegar al sillón de O’Higgins, no son pocos los que creen que más allá de lo testimonial, su irrupción es irrelevante. Otros, sospechan que lo suyo es un instrumento para ratificar la supremacía del ex presidente Sebastián Piñera, a quien las últimas encuestas ubican en primer lugar de preferencia de votos. Así y todo, el hijo de Miguel Kast —hombre clave de las finanzas de la dictadura que estuvo detrás de las brigadas económicas de la DINA— tiene una oportunidad histórica. Demostrar que hay alternativas al incuestionable liderazgo del ex mandatario. Lo que no es tarea menor. De figuras como él o Manuel José Ossandón, el ex díscolo de RN, depende en gran medida que la oposición demuestre su evolución democrática.

La capacidad de debatir ideas y contraponer posiciones o el simple acto de acudir a votar el día de las primarias, son clave para que Chile Vamos se convierta en una alianza capaz de reflejar la diversidad que existe en la centro derecha y se aleje de una vez por todas de sus tiempos pre electorales más oscuros. Con los vientos de cambio que corren en el mundo y una ciudadanía cada día más empoderada y crítica, la posibilidad de repetir la experiencia de un gobierno cuatro años después es igual a cero. Basta con comparar las dos administraciones de Michelle Bachelet. Del 80 por ciento de aprobación que sumaba al finalizar su primer mandato, hoy no queda más que el recuerdo.

En ese escenario, Kast puede convertirse en un instrumento o una verdadera amenaza que refunde las bases del bloque opositor. Todo, dependerá de la fuerza que imprima a su proyecto político y de la capacidad de sumar adherentes entre los viudos de centro de la Nueva Mayoría que nunca se sintieron bien cerca del Partido Comunista. Quien sabe si el ingeniero comercial que se enamoró de una cubana cuando estudiaba filosofía marxista termina siendo la gran sorpresa que agita las aguas de Chile Vamos.