¿Qué dirá ahora la Delfa al ver a su hijo en un laberinto de salida tan difícil? Las críticas son pan de cada día y la preocupación por el futuro de la reforma —la más emblemática de este gobierno, el leit motiv y corazón de la Nueva Mayoría— crece como la mala hierba. Claro, a Delfina nunca le gustó ver a su hijo encumbrado en las alturas —siempre traicioneras— del poder; ni siquiera cuando él partió a trabajar al FMI. Pero una cosa era el Nico como exitoso ministro de Hacienda, a contemplarlo hoy como el vapuleado conductor de la reforma educacional, con figuras como Gabriel Boric pidiendo su cabeza. O el ex ministro Edmundo Pérez Yoma, quien sindicó en Eyzaguirre el origen de todos los problemas del gobierno… Y la UDI, que ya afila sus cuchillos para la interpelación del 26 de noviembre.


¿Qué habrá estado pensando Eyzaguirre cuando asumió la cartera que más ministros ha descabezado? El ha dicho que desde siempre lo desveló la desigualdad. Que lloró al ver Machuca. Tal vez fue su sentido dramático —heredado de su madre, sin duda—, combinado con un cierto complejo de héroe, lo que lo arrojó a escena: quién mejor que él para liderar la mayor reforma social de los últimos tiempos, con Michelle Bachelet de co-protagonista y todos los focos iluminándolo. Pero pecó de un lujo que ningún actor puede cometer: salirse de libreto, decir ‘todo’ lo que piensa. Cómo olvidar su frase sobre sus compañeros “idiotas” del Verbo Divino, sobre los famosos “patines’”… ¡Y su trasquilada entrevista con Carlos Peña! Y aunque el movimiento estudiantil perdió convocatoria, no contó con que la Confepa los relevaría con tanta fuerza. Y así la reforma fue perdiendo sintonía, como hoy lo revelan tristemente las encuestas…


Pero el ministro aparenta que las críticas le resbalan y sin siquiera sacarse los anteojos oscuros que le confieren ese look a lo Men in black dijo que feliz espera la interpelación…


Puedo imaginar ahora la conversación con su mamá: “Ay mijito, hasta cuándo…¿Le digo lo que puede hacer con el Mineduc? Bueno, usted ya sabe…”