Y, claro, en países vecinos se tributa mucho menos con sólo vivir ahí seis meses al año…

Al cierre de 2012, Gerard Depardieu se convirtió en el ícono de los ‘exiliados fiscales’, ganándose de inmediato el rechazo de sus compatriotas, tal como sucedió con otros personajes que arrancaron o, al menos, lo intentaron. El actor ya confirmó la compra de una casa en Néchin, en la localidad de Estaimpuis, para fijar domicilio en Bélgica (a pesar de que, según comentó, tuvo además una invitación del presidente Putin para radicarse en Rusia).
Pero con eso, Depardieu, uno de los más adulados y queridos, comienza a perder el cariño de la gente. Todo por la plata. En sus 64 años, más de cuarenta dedicados al cine —con 170 películas que lo convirtieron en uno de los mejor pagados de su país— rellena sus arcas con el fruto de viñedos en Francia, Italia, Argelia y Marruecos. Y tiene, además, hoteles, restoranes en varios países, una pescadería e inversiones inmobiliarias y una sociedad familiar DD Productions. Así, figura ya entre los más ricos de Francia, con un patrimonio de 85 millones de euros, según el sitio Riches & Célébres.
El comediante —captado hace poco como un obeso mórbido en silla de rueda en un aeropuerto italiano— reconoció que se radicará en Bélgica para escapar de los impuestos.

VIVIRÁ EN LA CIUDAD CON MAYOR CONCENTRACIÓN DE RIQUEZA, donde el 27 por ciento de los 10.500 habitantes son galos. La mayor parte de la comunidad se radicó ahí por razones fiscales (como la familia Mulliez, propietaria de los supermercados Auchan).
Desde que se supo de su llegada, lo esperaron con carteles, especialmente propietarios de bares y restoranes, ya que el actor tiene fama por su afición a la gastronomía y al alcohol. Daniel Senesael, concejal, bromeó ante la prensa: “A Depardieu le gusta nuestro carácter campestre, apacible y bucólico”. Luego, por la mirada atónita de los periodistas, admitió: “Bueno, también le interesan las ventajas fiscales que ofrece nuestro país”. Por lo mismo, hubo otras pancartas llamándolo a pagar impuestos.

Al otro lado de la frontera, la decisión levantó polvareda: sus admiradoras se enojaron sobre todo porque el ‘exiliado fiscal’ recuerda con frecuencia sus orígenes populares, no para de denunciar las “injusticias y disparidades sociales” y tampoco se ruboriza al encarnar a personajes que luchan contra el actual sistema.
Y, por supuesto, llovieron también las críticas de partidos de izquierda y derecha. Desde el presidente de la conservadora UMP, Jean-François Copé; la portavoz de Lucha Obrera, Nathalie Arthaud o Marine Le Pen de la ultraderecha. A ellos se sumaron los reproches del gobierno, siendo el Primer Ministro, Jean-Marc Ayrault, quien lanzó: “Es una actitud lamentable. Todo eso para no pagar. Es una gran estrella. Todo el mundo ama a un artista… el pago de impuestos es un acto de solidaridad, un acto patriótico”.
Sin embargo, a pesar del rechazo, Depardieu sigue adelante. Hace pocos días mandó una carta abierta publicada por el diario Le Journal du Dimanche dirigida al Primer Ministro. En ella dice renunciar a su pasaporte y a la tarjeta de la seguridad social —“que nunca he utilizado”—, para luego afirmar que “desgraciadamente” ya no tiene nada más que hacer en su país y que, aunque seguirá amando a los franceses, se va porque los socialistas “consideran que el éxito, la creación, el talento y la diferencia, deben sancionarse”.

ANTES DE ÉL NI ALAIN DELON, ISABELLE ADJANI, JOHNNY HALLY-DAY O CHARLES AZNAVOUR tuvieron problemas para pasar temporadas en Suiza y con eso tributar menos. Ahora, sin embargo, Depardieu es, a ojos del público, una especie de ícono de lo cuestionable, probablemente porque su partida se produce en medio de una crisis que tiene a todos haciendo esfuerzos…
La partida reavivó una polémica que estalló en septiembre, cuando el millonario Bernard Arnault, dueño de Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) —con una fortuna de 41 mil millones de dólares, según Forbes— habría decidido radicarse en Bélgica para evitar el “impuesto de los ricos”, para lo que compró una casa hace un año.
A principios de ese mes, Arnault —primera fortuna de Europa y cuarta del mundo— comenzó los trámites para obtener la nacionalidad belga en la Cámara de Representantes del Parlamento, según el diario La Libre Belgique. Sin embargo, hasta ahora las autoridades de extranjería se lo han negado porque no cumple con el tiempo de residencia requerida. El trámite, eso sí, sigue adelante.
En el sistema impostivo en ese país no existe impuesto sobre la fortuna… aunque Arnault ha desmentido su ‘exilio fiscal’, diciendo que pidió la nacionalidad, para desarrollar inversiones en Bélgica.
Al igual que Depardieu, el millonario debió enfrentar las críticas del gobierno, de la opinión pública y de la prensa. El diario Liberation puso su retrato en su portada titulando “Casse-toi, riche con!” (“¡Lárgate, rico imbécil!”), cambiando sólo la palabra pobre del ya famoso “¡Lárgate, pobre imbécil!” (Casse-toi, pauvre con!”), que Sarkozy le lanzó a un ciudadano que no quiso darle la mano.
Después de Arnault, el que levanta sospechas por su eventual partida es Alain Afflelou, fundador del imperio óptico, quien prepara viaje a Londres.
Además de artistas y empresarios, la prensa ha comenzado a mostrar a quienes ya hace tiempo son ‘exiliados fiscales’.

LOS DEPORTISTAS CUIDAN LO QUE HAN GANADO Y SUS FANS SE DESILUSIONAN porque sus ídolos deciden pagar sus impuestos en otro lugar y no donde desarrollaron el talento que les dio fama y dinero. Arnaud Clément se instaló en Ginebra, Richard Gasquet y Gilles Simon en Neuchâtel y Gaël Monfils en Nyon. Además de Marion Bartoli, Amélie Mauresmo, Julien Benneteau o Guy Forget, sin olvidar al mejor tenista francés Jo-Wilfried Tsonga.
Pero fue Yannick Noah quien abrió el camino a principios de los ’90. Desde un par de años atrás, el ex tenista hoy cantante y la personalidad preferida de los franceses, trata de limpiar su imagen frente a las acusaciones que le llegan de todos lados de su supuesto ‘exilio fiscal’. Interrogado por la cadena televisiva BFMTV aclaró: “Viví en Suiza en 1991, 1992 y 1993. Tuve una pequeña duda de mi carrera. Sentía miedo sobre mi futuro. Hice eso para economizar. Después, volví. Estoy aquí hace 20 años. Durante toda mi carrera de tenista estuve fiscalmente en Francia”.
Actualmente, Noah es un gran apoyo del presidente François Hollande y de lo que llama su “familia” socialista. Incluso se ha convertido en un ferviente defensor de la tasa al 75 por ciento, declarando que “me gustaría tener siempre más, pero de otro lado, llega un momento en el que existe demasiada desigualdad”.

En cuanto a los deportistas, lo chocante ante ojos de comentaristas e, incluso, de fans, es que éstos son usualmente beneficiados por ayuda pública en su proceso de formación y muchas veces reciben becas financiadas por los impuestos que pagan los ciudadanos. Lo que más impacta es que en medio de todos los esfuerzos pedidos en plena crisis al hombre común e, incluso, a jubilados o enfermos, los deportistas que tienen muchas veces ganancias estratosféricas, no hagan el mínimo esfuerzo.
En estos últimos días una noticia vino a rebasar el vaso. El medio electrónico Mediapart publicó una investigación en la que se acusa al actual ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, de haber mantenido durante años una cuenta bancaria no declarada en la Unión de Bancos Suizos (UBS) de Ginebra. La habría cerrado en 2010, días antes de convertirse en presidente de la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional. Para luego, según Mediapart, llevarse el dinero a Singapur —otro paraíso fiscal—, mediante un complejo mecanismo.

“NO TENGO CUENTA EN SUIZA Y NUNCA LA HE TENIDO; está claro que si ustedes publican eso, atacaré”, dijo el ministro. La querella por difamación fue hecha pocos días después contra el medio y su director, pero éstos siguen firmes y aseveran tener pruebas claras que mostrarán en tribunales.
Hoy los franceses están confundidos: el gobierno de Hollande, que ha combatido el ‘exilio fiscal’ y los paraísos tributarios, debe lidiar  contra eso en su propio seno…
Cahuzac, como secretario de Estado, se había comprometido a reforzar la lucha antifraude, y su cartera actuó como parte civil en un juicio por evasión fiscal de varios contribuyentes franceses clientes de UBS…
En Francia se espera que este bochornoso episodio del titular de Hacienda se aclare pronto, que sus compatriotas ricos dejen de escapar y hagan el esfuerzo de enfrentar junto a ellos una crisis que no saben hasta cuándo durará, ni qué tan fuerte será, finalmente, el golpe.

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