Por estar en un selecto grupo de naciones desarrolladas nuestro país pagará dos mil millones de pesos cada año. También cambió leyes, autorizó el levantamiento excepcional del secreto bancario y podría aumentar la extracción de recursos en aguas chilenas… ¿Se justifica la inversión?

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Cuando el equipo San Luis de Quillota subió a la primera división del fútbol en 2009, los entendidos se preguntaban si lograría permanecer en la elite deportiva en la próxima temporada. Hoy, políticos y expertos en finanzas tienen la misma duda tras el ingreso de Chile a la ‘primera división’ de las economías mundiales: ¿podrá alcanzar los estándares que exige la OCDE?, ¿cuál es el costo de ser un país en vías de desarrollo que se sienta a la mesa con los más grandes?

Tras dos años de negociaciones que obligaron a aprobar importantes leyes en el Parlamento —modernización del gobierno corporativo de Codelco, cortapisas al lavado de dinero y acceso a la información bancaria en casos específicos— , asumir compromisos de flexibilización laboral y manejo de empresas públicas, nuestro país se transformó en el 31er integrante de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el club de potencias con sede en París, planilla de 2.500 empleados y presupuesto de 343 millones de euros —$ 250 mil millones— anuales. Los que están ahí aportan el 80 por ciento de la producción mundial.

En Santiago, el secretario general Angel Gurría ratificó el ingreso ante la Presidenta Bachelet (luego debe ser aprobado por el Congreso).

¿Un hurra para la política económica chilena que pudo cumplir los requisitos mucho antes que los gigantes de Brasil, Rusia, China e India? Sí y no… para algunos. Porque el anuncio también trajo críticas y dejó flotando la sensación de que seremos “el hermano pobre” de la organización, ese que con 14.500 dólares anuales de per cápita apenas llega a la mitad que la mayoría de los otros miembros.

Las diferencias en niveles de ingresos resultan dramáticas: Japón e Italia cruzan los 30 mil dólares; Austria y Australia más que duplican a Chile, con 37 mil dólares; EE.UU. ostenta 45 mil; Irlanda ya pasó esa cifra, República Checa consiguió nuestro estándar hace diez años (ahora entera 24 mil dólares); Turquía nos pasó en 2009 y, apenas rozando los 12 mil dólares, sólo México aparece más atrás.

ocde300Dos décadas le faltan a Chile para estar de verdad en las grandes ligas de la OCDE, agrupadas desde 1961 para apoyar la reconstrucción de la Europa de post guerra. Pronto se sumaron a este grupo EE.UU. y Canadá, seguidos por otros libremercadistas no europeos —como Australia y Japón—, hasta convertirse en el espejo económico de la OTAN.

Sólo se entra mediante invitación (Chile la recibió en 2007) y a partir de ese momento se deben adoptar una serie de regulaciones económicas y laborales para cumplir las exigencias. Por eso, según los que defienden la permanencia en el club, el país se beneficiará porque “nivelará hacia arriba”, recibirá más inversión extranjera, los demás miembros querrán traer sus fondos de pensiones a nuestra Bolsa y Chile tendrá herramientas y legislación económica de primera línea.

Los críticos suman economistas, algunos centros de estudios y empresarios del mundo pesquero. Ellos subrayan que aparte de la cuota anual a pagar, barcos extranjeros podrán abusar de recursos nacionales; que abrir el secreto bancario conlleva riesgos para las libertades individuales y, sobre todo, que los problemas de fondo del país no se solucionan con el ingreso a un club. “De ese grupo somos el peor evaluado en distribución del ingreso (…) —señaló el diario Estrategia—. Tampoco destacamos en cuanto a PIB per cápita, al ubicarnos en los últimos lugares, y nuestra tasa de participación femenina en el mercado del trabajo está 20 puntos por debajo del promedio OCDE. En educación, sólo Turquía y México obtuvieron menos puntaje que Chile en la prueba PISA de ciencias”.

El economista Sebastián Edwards apuntó que “la entrada significa que cumplimos con los requisitos pero no que vayamos a crecer más rápido ni que la calidad de la educación vaya a mejorar, o que nuestros mercados laborales sean más eficientes”.

La OCDE propone medidas polémicas como eliminar la indemnización por despidos, fortaleciendo el seguro de cesantía para crear más puestos. O que se rebaje el sueldo mínimo para los menores de 25 años, los más afectados por el desempleo. Esto funciona en naciones como Noruega, con un 80 por ciento de sindicalización —Chile apenas tiene un 13 por ciento—, pero aquí esas medidas son resistidas por los trabajadores y consideradas altamente liberales.

¿El gobierno socialista chileno apoyando fórmulas de derecha? “Cuando nos piden más sindicalización o levantar el secreto bancario, no están siendo precisamente derechistas —defiende la representante ante OCDE, Karen Poniachik—. Esta organización es muy transversal, no hay un solo color político. Me molesta que digan que es un club porque sus análisis son desapasionados y contribuyen al debate”.

Opinión distinta ha tenido la oposición en el Parlamento. Para el diputado RN Cristián Monckeberg —uno de los que pidieron revisar la flexibilización del secreto bancario—, “siempre será positivo entrar en estas organizaciones en la medida que se obtengan beneficios y eso está por verse”.

Hernán Büchi también tuvo reparos frente a una nueva ley que faculta a Impuestos Internos a investigar las cuentas de particulares cuando hay sospecha de lavado. Finalmente, esas voces disidentes empujaron a perfeccionar la normativa y a que sólo se levante el secreto en casos extremos y con la orden de un juez.

Pero la acusación más grave formulada tras el ingreso la hizo el ex presidente de Sonapesca, Roberto Izquierdo. Y se le sumó casi todo ese sector, denunciando la “pasividad” del gobierno frente al aprovisionamiento de naves extranjeras —de jurel, sobre todo— en puertos locales. Según denuncian, estos barcos estarían sobreexplotando los recursos de aguas internacionales chilenas y nuestro país hace vista gorda porque la mayoría tiene bandera de naciones OCDE. Sus acusaciones fueron desmentidas por el ministro de Economía, Hugo Lavados.

ocde200“EL HERMANO POBRE”, eso será Chile, según Lilí Illanes, investigadora del Instituto Libertad. “Diversos indicadores de desarrollo y bienestar muestran severas brechas entre nosotros y la media de los socios”. Entre ellos: deficiente nivel educativo, distribución del ingreso —la peor del grupo— y estándares de pobreza relativa, porque en Chile el 16.4 por ciento de la población vive con la mitad del ingreso medio de 400 mil pesos por familia.

Sin embargo, “es posible que al entrar finalmente empecemos a cambiar nuestros puntos de referencia —sostiene Edwards— y que en vez de compararnos con los vecinos, vale decir, con los de la tercera división, empecemos a hacerlo con el promedio de los países miembros”.

Poniachik asegura que se van a recibir muchas más inversiones en tecnología y medio ambiente. Ella apuesta a un alza de importaciones y exportaciones hacia los mercados OCDE; a mayor especialización para los nuevos productos y tecnologías, y a que mejorará el intercambio estudiantil.

Para el gobierno —y para el ministro Andrés Velasco—, entrar al grupo es un gran logro considerando que sucede en medio de una campaña presidencial que, hasta ahora, van perdiendo… Pero, en realidad, Chile lo buscaba desde 2003, aunque sólo recibió la invitación cuatro años después.

Y aunque en la oposición ya hablan de “utilizar la valiosa ayuda que la OCDE nos ha ofrecido”, para sacar dividendos como país habría que seguir el ejemplo de Irlanda, que supo brincar de la tercera división europea a la primera liga mundial. Después de figurar entre los miembros con menos ingresos hasta los ’80, dio un salto en los ’90, alcanzando uno de los PIB per cápita más alto del grupo: 45 mil dólares anuales (el cuarto más oneroso del mundo). Y también redujo su inflación de 14 por ciento a menos del 5 por ciento, aumentó el valor del suelo, el precio de las viviendas y la cantidad y calidad de la mano de obra. Todo, con un acertado manejo de las finanzas, con alta competitividad y tecnología.

¿Chile podrá seguir su tranco?