No se elegirá un nuevo presidente, pero las elecciones parlamentarias que se llevarán a cabo este 6 de diciembre son tan decisivas que se viven como si así lo fuera. Y es que por primera vez, desde que Hugo Chávez llegó al poder hace 16 años, la oposición venezolana tiene opciones claras de alcanzar la mayoría en las urnas. De acuerdo a los últimos sondeos, el 63,2% de los votos irían a su favor, mientras que el oficialismo alcanzaría sólo un 28,2%.

Pero a pesar de este ambiente de triunfalismo, la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya ha tomado resguardos para asegurar la legitimidad de los comicios. A diferencia de lo sucedido en procesos anteriores, en esta ocasión los cerca de un millón y medio de venezolanos que viven fuera de su patria, no podrán ejercer su voto.

Es por esto, que la coalición realizó una fuerte campaña a través de redes sociales para invitarlos a notificar su ausencia en el país. Para ello, se habilitó un sitio web, donde los ciudadanos podían inscribirse hasta el 30 de noviembre pasado, con el fin de dejar constancia de que no participarían de las elecciones. Con esos datos, los testigos (un símil a los apoderados de mesa) de la MUD podrán asegurarse de que nadie se haga pasar por otra persona al momento de sufragar.

En caso de que los pronósticos de intención de voto no fallen y la oposición alcance mayoría simple –es decir, 84 diputados de los 167 que componen la cámara–, podría aprobar una ley de amnistía que permitiría eliminar la responsabilidad penal de varios de sus referentes, como Leopoldo López, por ejemplo. En caso de que la diferencia sea aún más abultada y la Mesa de la Unidad Democrática obtenga tres quintos de los votos, tendría la opción de aprobar un voto de censura para destituir al vicepresidente y los ministros de Nicolás Maduro.