Dicen que ni se mueve de su departamento de Vitacura, a metros del parque Bicentenario, por temor a que alguien le saque una fotografía en la calle y se produzca algún nuevo escándalo. Pese a que su certificado médico por cáncer a la tiroides no indicaría un reposo total y permitiría salidas acotadas —fue operado en agosto en la Clínica Las Condes—, Fulvio Rossi ha preferido la autorreclusión. Aunque sus cercanos señalan que está constantemente atento al Whatsapp y a la contingencia política, el senador socialista ha permanecido estos tres meses dedicado a asuntos para los que nunca tenía demasiado tiempo. Busca en internet recetas de cocina y experimenta nuevos platos, como el goulash húngaro y la plateada a la cacerola. Por las mañanas lee todos los diarios completos, hasta los cuerpos de economía. Se ha devorado novelas como El último encuentro, de Sándor Márai, y La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. Pero sobre todo, Rossi se ha dedicado a cuidar a su hija Flavia, nacida a comienzos de octubre. De no haber sido por la enfermedad que lo ataca, probablemente no habría sido él quien le diera el primer baño a la niña.

La última semana de noviembre, en el departamento de Rossi estaba todo revuelto, según indican los que lo visitan con frecuencia. Las cajas en diferentes zonas de su hogar y la presencia de maestros delataban un hecho importante para el senador y su pareja, la investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP) y experta en educación, Sylvia Eyzaguirre. Luego de un año de relación y casi dos meses después de que naciera su hija —un tiempo en que transitaban desde el hogar de ella al de él y viceversa— decidieron dar el paso clave para convertirse en una familia: vivir todos juntos. Los Rossi Eyzaguirre se dedicaron a ambientar el escritorio que utilizarán ambos, decorado con un inmenso mapamundi, y la pieza de la pequeña. Nada se ha dejado al azar en el dormitorio de la niña, cuyo padre eligió personalmente el cuadro principal, de color azul y lleno de círculos. Por el momento, sin embargo, Flavia sigue durmiendo en la pieza de Fulvio y Sylvia, en una preciosa y delicada cunita de mimbre con faldón en tonos crudos.

FULVIO-2

La investigadora del CEP ha sido un puntal importante en la vida del senador durante este 2015 difícil. El parlamentario ha debido enfrentar una querella por supuesto cohecho en el caso Corpesca —interpuesta por el diputado comunista Hugo Gutiérrez— y ha quedado en una compleja situación judicial luego de ser involucrado por el Ministerio Público en el financiamiento irregular de campañas. Los email que envió en 2012 a Soquimich pidiendo recursos para la municipal lo han dejado, adicionalmente, en una incómoda posición política: el hecho de que un socialista solicitara dinero a la empresa del ex yerno de Augusto Pinochet, privatizada en dictadura, parece imperdonable para parte de la izquierda.

Los cercanos a la pareja indican que Eyzaguirre, de 40 años, doctora en Filosofía por la Universidad de Friburgo, piensa que Rossi es inocente, no tiene problemas en defenderlo y hasta se la ha escuchado decir que los conflictos que ha debido enfrentar son producto del ánimo generalizado de rasgar vestiduras antes del pronunciamiento de la Justicia. La pareja se ha ido consolidando rápidamente, aunque por el momento, indican en su círculo, no existen planes de matrimonio. Entre otras razones, porque el senador Rossi todavía no ha materializado el divorcio de su ex mujer, la alcaldesa de Santiago Carolina Tohá, con quien estuvo casado entre 2005 y 2010. El casamiento, sin embargo, no parece ser una preocupación para Fulvio y Sylvia. Amigos de la pareja indican que se ven felices y entusiasmados con esta nueva etapa que han emprendido juntos: la de la familia y la estabilidad, un estado que el senador por la Región de Tarapacá no conocía hace tiempo.Fulvio-3

Pero esta etapa hogareña no estaba en los planes de este parlamentario que tuvo que suspender su militancia en el Partido Socialista una vez que estalló el escándalo. Cercanos al senador indican que se siente víctima de una campaña por parte de la Fiscalía que, según estas mismas versiones, filtraría intencionadamente antecedentes del parlamentario para mostrar ecuanimidad ante la oposición. En el círculo del senador explican que, por ejemplo, nunca fue invitado a declarar en septiembre, como señaló el Ministerio Público, y que Rossi incluso pidió en esa época al departamento de informática del Senado que revisara su casilla para verificar la existencia de una eventual notificación. A mediados de noviembre, sin embargo, la citación llegó a sus manos y junto a su abogado, Alejandro Espinoza, el senador espera tomar una decisión sobre los pasos a seguir cuando finalice la licencia médica el 14 de diciembre próximo.

La querella por cohecho en el Caso Corpesca parece no preocuparle mayormente. Aunque se le imputa la recepción de aportes reservados de parte de la empresa, al igual que a otros miembros de la Comisión de Pesca, el círculo de Rossi descarta totalmente el soborno encubierto. Entre sus defensores indican que es el único parlamentario que ha abierto sus aportes reservados, que la Fiscalía conoce perfectamente a los financistas de sus campañas y que no comprenden las razones para que todavía no se aplique el sobreseimiento.

La arista de Soquimich es la que les resulta complicada. A comienzos de septiembre, el diario La Tercera publicó los dos correos electrónicos de Rossi dirigidos a Soquimich en el marco de la campaña municipal.
El primero tiene fecha 15 de agosto de 2012 y fue enviado a las 1:16 AM. Estaba dirigido a Patricio Contesse, el entonces gerente general de la empresa. “Estimado Patricio: de acuerdo a lo conversado, te envío la lista de candidatos y candidatas. Te reitero mis sinceros agradecimientos”, indicó el senador Rossi, que a continuación escribió una lista de 32 nombres de postulantes a alcaldes y concejales y sus respectivos montos. Las cifras sumaban 20 millones de pesos y el candidato más beneficiado —con siete millones— era su padre. Flavio Rossi, actualmente fallecido, era postulante a concejal por Iquique.

Rossi recibió respuesta desde Soquimich el 23 de agosto. “Por encargo de Patricio Contesse, agradecería pudiéramos hablar, o con quien me indiques, para los efectos de revisar algunos aspectos de lo señalado en tu mail de más abajo”, le escribe el abogado de la minera, Enrique Olivares. El senador socialista envío un segundo correo a Soquimich el 24 de agosto de 2012, a las 8:18 AM. Al igual que en la primera ocasión, lo hizo desde su cuenta de Gmail. “Estimado Enrique: revisé el tema y te propongo lo siguiente…”. Rossi redujo la lista de 32 beneficiarios a 19 y cambió algunos montos. Como el total era de 17 millones, Rossi le propuso a Olivares: “¿Será posible por los tres restantes una boleta para los concejales que no pueden recibir aportes? (puede ser boleta de asesoría comunicacional)”.

fulvio-9

En este punto radica, justamente, uno de los principales problemas para el senador que milita en su partido hace 31 años y que a comienzos de los noventa fue el primer socialista en presidir la FEUC. Este segundo correo sugiere que el parlamentario electo en 2009, y cuyo período termina en 2018, también pidió dineros irregulares a SQM, a través de instrumentos ideológicamente falsos. Un nuevo antecedente dado a conocer por La Tercera complejiza su escenario. Según información contenida en la carpeta investigativa de la Fiscalía, su ex asesora Mariela Molina emitió una boleta a SQM por tres millones de pesos el martes 28 de agosto de 2012, cuatro días después del último correo de Rossi. El documento fue incorporado por la minera a la rectificación de impuestos presentada en marzo por falta de respaldos.
No es el único agravante de esta arista. Luego de que se conocieran los correos electrónicos entre Rossi y Soquimich, ocho personas cuyos nombres figuraban en las listas interpusieron una querella en contra del senador socialista en la Fiscalía de Tarapacá por estafa, usurpación de nombre, enriquecimiento ilícito y negociación incompatible. “La finalidad era poner un listado largo de nombres para él recibir más dinero”, acusó una de las concejalas firmantes y propulsoras de la denuncia, Danisa Astudillo, militante del PS como el propio Rossi.

Estas acusaciones son desestimadas por el círculo del senador que, consciente de que la sospecha de fondo es que el dinero nunca llegó a su destino, señalan categóricamente que Rossi no se ha enriquecido ni se quedó con ni un peso. Por el contrario, indican las mismas fuentes, se ha endeudado para financiar sus propias campañas. De acuerdo a estas versiones, el senador del PS habría fabricado estas listas sin necesariamente contar con la autorización de los postulantes, aunque algunos efectivamente se le habían acercado ese 2012 para pedirle ayuda. No todos habrían sabido que el parlamentario recurriría a Soquimich aunque, nuevamente, en algunos casos estaban en conocimiento. Prueba de esta cadena de hechos, indican los cercanos a Rossi, es que algunos de los beneficiados le habrían agradecido al senador PS con posterioridad a los depósitos de Soquimich. Pero el dinero de la minera del ex yerno de Pinochet no habría pasado por las cuentas del senador, señalan sus cercanos, sino depositado directamente a los 19 postulantes. La veracidad de esta versión deberá ser comprobada por la Fiscalía y relatada en detalle por Rossi, si finalmente acepta la invitación del Ministerio Público a declarar en esta causa.

Pero quienes han tenido contacto con el senador indican que, aunque desestima las ilegalidades, el parlamentario por la región de Tarapacá sabe que existe un problema que difícilmente se vaya a sacar de encima: la condena moral de su partido y de parte de la izquierda por haber solicitado dinero a Soquimich, la empresa del ex yerno de Pinochet. En su círculo señalan que cuando reaparezca ante la opinión pública este diciembre, probablemente tendrá que aceptar que fue un error pedirle recursos a la minera. En privado, sin embargo, su círculo también justifica este punto: si Rossi tenía vínculos con Soquimich —a Contesse no lo habría visto más de tres veces en la vida—, fue gracias a gente de izquierda que los puso en contacto. De acuerdo a estas mismas versiones, resultan injustas y cínicas las críticas de parte de la Nueva Mayoría hacia esta minera que, hasta hace poco, financiaba muchas actividades de los gobiernos de centroizquierda en la región.
Sea como fuere, Rossi no parece dispuesto a dejar la política y se siente respaldado por encuestas internas que ha encargado en su región. Aunque se señala que los sondeos muestran que el escándalo lo ha afectado, pero seguiría contando con un respaldo en la circunscripción.

Dicen que se siente apoyado por la bancada de senadores de su partido y, en general, por parlamentarios de diferentes sectores de la Cámara Alta. En el PS ha tenido algunos enemigos fuertes —como los diputados Fidel Espinoza y Manuel Monsalve, además del ex senador Camilo Escalona—, pero Rossi estima que la directiva socialista ha respetado su derecho a la legítima defensa y a la presunción de inocencia. La presidenta de la colectividad, la senadora Isabel Allende, ha entregado algunas señales en esta línea: reaccionó duramente ante la propuesta de Guillermo Teillier, presidente del PC, de no permitir la repostulación de los involucrados en los casos Penta y SQM, sean o no condenados judicialmente. “Me resulta difícil que sean los partidos los que se pronuncien cuando los ciudadanos son los que tienen el derecho de ver si apoyan o no a alguien que sienten que ha transgredido normas”, señaló Allende.

Rossi, mientras tanto, sigue los últimos días de autorreclusión en su departamento de Vitacura, preparando su inminente reintegración. Aunque sigue llevando un parche en la zona de la garganta, de unos ocho centímetros, dicen que se siente totalmente recuperado. Solamente le preocupa regular la hormona tiroidea, que es la que determina su nivel de energía, el sueño y el cansancio. Hace algunas semanas, cuando los médicos le subieron la dosis, sufrió algunas descompensaciones y taquicardias.