Lo de las designaciones de autoridades del nuevo gobierno ha sido un verdadero espectáculo, qué duda cabe. En menos de 10 días desde que asumieron (aunque contando también el período previo al cambio de mando), el marcador indica 4 subsecretarios, 4 gobernadores y 2 seremis renunciados. Si no es récord mundial, pega en el palo.

Leí el otro día que la presidenta Bachelet decía que nunca había visto una “lupa” como la que hay sobre su gobierno. Y es cierto si lo compara con su gobierno anterior, aunque a Piñera también le tocó bastante de eso. Y también se equivocó varias veces en los nombramientos (recordemos al ministro por un día Echeverría). El punto es que las condiciones cambiaron y –Google de por medio– hoy todos son (somos) fiscalizadores.

Pero bueno, lupas aparte, quiero hacer mi humilde aporte al éxito de este gobierno, proponiendo algunos nombres que sin duda serían un éxito como autoridades. Chequeados y rechequeados como corresponde con Google Designations (ojo, ahí hay un nicho interesante de negocio), son cartas fijas. Aquí vamos.

Ministerio de Salud para Omar Gárate y su pulsera de los 11 poderes. Con tanta magia, seguro acaba con las colas en los servicios de salud en un rato, no siendo más eficiente en la atención, sino atacando de raíz los males de los pacientes.

El Ministerio del Trabajo para Parived, porque nadie como él encarna la esencia del trabajador chileno. Y ya que estamos en esta cartera, Arturo Longton sería sin duda un tremendo Subsecretario.

Para el Ministerio de Hacienda, carta fija es Mauricio Israel. Ha demostrado que no hay nadie mejor que él para hacer mucho más de lo que su billetera permite. Y si hablamos de la billetera fiscal, nos puede llevar de un salto al desarrollo sin que sepamos cómo lo hizo.

De gobernador de Chiloé, uno de los cargos en que ha habido problemas, yo dejaría al Trauco, por dos razones fundamentales: es de la zona y –si bien es cierto que le corren cuentos y lo culpan de muchas cosas– nunca le han podido probar nada.

El Ministro del Deporte debería ser ese anónimo voluntario que dejó el partidor en el velódromo durante los últimos Juegos Suramericanos, dejando a Chile sin la posibilidad de pelear esa medalla de bronce y a una ciclista gravemente lesionada. Si eso no encarna lo que es el promedio del dirigente deportivo en este país, no sé qué podría hacerlo.

En el Ministerio de Salud, debe ir fijo –pese a su relación con el anterior presidente– el Negro Piñera. El primer decreto será dar énfasis a la cartera, llamándola Ministerio de ¡Salud!

Por último, y porque no todo puede ser cambios, al vocero de gobierno yo lo mantendría. Hice un repaso mental y no se me ocurre alguien que pudiera tener el desplante para aparecer diciendo que no tienen ninguna crítica que hacerse a propósito de las designaciones. Los más insignes caraduras de Chile y el mundo enrojecerían al decir algo así, pero Elizalde, como si lloviera. Porque una cosa es no tener autocrítica (por lo demás, algo bastante común), pero salir a jactarse de eso frente a las cámaras con esa impavidez es alucinante. Un aplauso para usted.

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