La televisión no mató a la radio y los juegos online no sepultarán al clásico crucigrama.

Si alguien pensó que los puzzles estaban condenados a extinguirse junto a los jubilados que ejercitan su memoria, pues se equivocaron.

Patricia Hellberg, una chilena de 61 años, lanzó la primera App de Latinoamérica para descargar gratis crucigramas. Su idea, que funciona tanto con sistemas operativos Android como iOS, fue un éxito: Crucigramas, desarrollados por la empresa de software Ilógica, se ubica en el lugar número 9 de popularidad en una lista con cientos de iniciativas similares en el mundo entero.

Hoy, para refrescar la ‘trivia’ ya no es necesario una inabordable hoja de papel de diario y un lápiz: es suficiente el mouse o un dedo para rellenar los espacios vacíos y luego cargar o reiniciar si se equivocó de palabra. El propio tablet o teléfono inteligente le dará pistas si va o no por el camino correcto, ya sea sumando puntos o cambiando el color de las letras.

Esta nueva generación de puzzles interactivos usa todos los medios audiovisuales disponibles en la web, creando una nueva experiencia para el usuario. Junto a la abstracción de una palabra o a la rigurosidad de una fórmula química (recursos clásicos de los crucigramas de papel) hoy una canción, la escena de una película o incluso el sonido de un microondas se transforman en claves para resolver el acertijo de palabras cruzadas. Un crucigrama es, ante todo, un enigma por resolver.

Su antecedente más remoto es el “Cuadrado de Sator” o “cuadrado mágico” que fue encontrado en las ruinas de Pompeya. Sin embargo, se considera como inventor del primer puzzle moderno al periodista de origen británico Arthur Wynne, quien inmigró a Estados Unidos para terminar trabajando en el New York World. Una Navidad, presionado por sus editores para llenar una página en blanco, se le ocurrió recurrir a los “cuadrados mágicos” que conoció en su infancia. Fue un éxito total, tanto, que cuando el diario decidió sacarlo, se vieron obligados a reponerlo debido a las protestas de los lectores. Un siglo más tarde, el crucigrama del New York Times es una institución tan sólida como la Casa Blanca .

Aquí en Chile, tuvo en Donato Torechio a su cultor más destacado. Fue justamente enfrentada a la imposibilidad de resolver un puzzle de su autoría que Patricia Hellberg inició su carrera como ‘crucigramera’. La profesora de Matemáticas se autoimpuso entonces el desafío de crear sus propios crucigramas. Su maestro —Torechio— también era profesor del ramo (de Estadística, en la Universidad de Santiago) y ambos tenían el pensamiento lógico de su parte.

Hoy, Hellberg escribe crucigramas para El Mercurio, Codelco, laboratorios, instituciones educacionales y su sitio Crucigramasinteractivos.cl es de los más visitados.

La profesora encontró así el medio para extender su vocación docente ya que, además de ejercitar facultades cognitivas como concentración y memoria, las palabras cruzadas son un excelente medio para ampliar el vocabulario y los conocimientos de cultura general. ¿Su inspiración? Transmitir con su flamante App el amor por los crucigramas a las nuevas generaciones.

“¿Cómo no va a ser gratificante observar en el Metro que, en lugar de ir alienados con Candy Crush gente joven se concentre en un juego de sabiduría que tiene miles de años?”