Desde que Donald Trump anunció que su mujer Melania permanecería los primeros meses de su mandato en Nueva York para que Barron, el hijo menor, terminara el semestre escolar, no fueron pocos los que interpretaron el hecho como un nuevo triunfo de su hija consentida Ivanka Marie.

Fruto de su mediático matrimonio con Ivana Zelníčková, la joven puede presumir no sólo de haber creado su propio imperio avaluado en 150 millones de dólares sino además de haber tenido un rol clave en la llegada de su padre a la Casa Blanca.

Criada bajo el escrutinio público, fue la primera en apoyar sus aspiraciones presidenciales cuando el resto del clan intentó desanimarlo.

De hecho, su opinión fue clave para sacar de la primera línea de la campaña a Melania tras comprobarse que su discurso era una copia del que alguna vez dio Michelle Obama. Algo muy similar ocurrió con el ex jefe de campaña Corey Lewandowski, a quien consideraba un instigador de un discurso violentista.

Para que no queden dudas, detrás de esa candidez y estampa de top model, hay una mujer invencible. Si Ivanka quiere algo, es cuestión de tiempo para que lo consiga. Suele compartir instantáneas familiares en las redes sociales, pero lo suyo es mover los hilos desde las sombras y cultivar los buenos modales en público.

Graduada del Wharton School de la Universidad de Pensilvania, sus amistades trascienden los colores políticos, pero casi en su totalidad pertenecen al exclusivo club de los millonarios. En eso confían los más optimistas que esperan que pueda convertirse en la voz de la sensatez que susurre al oído presidencial durante los próximos cuatro años.

Para esa misión, se trasladó a Washington junto a su marido Jared Kushner, uno de los asesores más importantes del nuevo gobierno, a una residencia ubicada apenas a pocos metros del nuevo hogar de los Obama. Lo suficientemente cerca de la Casa Blanca para ir en auxilio de su padre a cualquier hora.

Mientras en el mundo aumenta la incertidumbre sobre cómo será la administración Trump y su impacto en el nuevo orden político, Ivanka consolida su imagen como la Primera Hija más poderosa de la historia de los Estados Unidos. Algo que sus hermanos comentan con orgullo. “Si Ivanka está cerca, no hay nada que temer”, dicen. Ojalá que no se equivoquen.