Franco Parisi (42 años, separado, dos hijos) se ve serio, tenso. “Estoy con una contractura en el cuello. A mis niños les gusta colgarse de mi cabeza y ya tienen cuatro años y medio. Aunque algo de estrés hay también…”.

Cómo no, después de un año en que, con su hermano Antonino, coparon descorrieron el velo de prácticas indignantes, como la ley autoriza a cobrar casi un 50 por ciento anual de interés por compras con tarjetas, en un país donde la inflación anual apenas pasa de ¡3 por ciento al año!
Hoy, el menor de los Parisi pretende ir más allá y entró a la carrera presidencial para poner en práctica lo que ha sido su discurso. “A lo mejor habría sido más fácil postularme a diputado o senador, pero acá el Presidente es el único que corta el queque”, comenta. Su meta es clara: terminar de una buena vez con la desigualdad. “Hay que cambiar las cosas, que Chile vuelva a sonreír, y yo voy a dar el todo, sin excusas”.
Se declara pro aborto terapéutico y matrimonio gay. Sobre lo primero, dice: “Hay que volver a la ley de los ’80 que se cambió por una tranzaca con la Iglesia Católica. Un aborto es una decisión sumamente difícil, debe ser horrible para una mujer, ojalá no se hiciera nunca, pero no nos mintamos, los casos son muy frecuentes, es mejor legalizar”.

—¿Lo mismo para el aborto a secas?
—Debe ser una decisión personal, no tiene que intervenir el gobierno.
Wp-Parisi-190—¿Está con el matrimonio homosexual?
—Resulta tan difícil encontrar el amor y ser feliz, tan difícil… Nadie es dueño de decir de quién se va a enamorar. El matrimonio, si lo quieren, que lo hagan, aunque curiosamente cada vez hay menos gente que quiere casarse. Como sea, la discriminación me parece ridícula. No sólo eso: propongo que sea posible incorporar al plan de salud a la pareja que quieras sin estar casado.

—¿Le ha costado ser feliz en el amor?
—Sí, claro… Pero en Chile se cree que cuando te separas tienes que ser infeliz toda la vida y cuando eres gay también. Hay que dar un ejemplo, ser más generosos.

—¿Se volvería a casar? Está pololeando…
—Las cosas se tienen que dar… Lo  que pasa es que no creo en la institución del matrimonio, que las leyes hagan el amor. El amor es libre, que te exijan libreta, ¿para qué?

—¿Entonces no se define como católico?
—Me declaro en libertad de culto.
—¿Qué opina del rol jugado por la Iglesia a raíz de los casos de abuso?
—Horrible. Tocar a un niño es tocar el futuro de Chile, no tiene perdón.
Saltando de tema, el aspirante a La Moneda dice que en Chile “no sólo hay colusión en farmacias, pollos y supermercados, sino también en la política”.
Reconoce que nunca se planteó ser candidato, que todo partió con una campaña en Facebook y que, después, en una charla, alguien del público lo proclamó a viva voz. “Ahí me pregunté ¿y por qué no?”. Entonces comenzó a armar un equipo que ya suma diez personas. “Aunque hay 1.500 que ofrecieron apoyo sin cobrar un solo peso”. Cuenta que les ha ido tan bien, que los planes se adelantaron: “Pensábamos que empezaría a aparecer en las encuestas en agosto, pero creo que será antes. Me interesa llegar a segunda vuelta”.
Tribuna no le falta. Figura frecuente en los medios, él con su hermano hace poco emigraron de Vía X a La Red. Ahí Franco tendrá un espacio fijo para promover su opción y, de paso, continuar lo que él llama la peregrinación del conocimiento: “Cuando estás bien informado tomas mejores decisiones, no le tienes miedo al futuro”.
En su nueva casa televisiva debutaron hace una semana entrevistando al dirigente de Aysén, Iván Fuentes, a quien antes asesoraron aclarando los alcances económicos de la respuesta del gobierno a sus demandas. “Se trata de un tremendo líder; habla con la verdad, tiene gran sintonía con la gente. Un buzo pescador que vive en un campamento y tiene una comprensión de la vida que impacta”.
—Hoy, al fin el gobierno parece estar llegando a acuerdo con la mesa directiva de Aysén.
—Eso debe terminar en muy buen pie. Espero que no caiga en los mismos errores que cometió al dar su palabra y después desdecirse.
Y ante lo que parece un auténtico ‘festival’ de autoproclamaciones, sostiene: “Habrá que ver cuántos llegan al final. Todavía tienen que bajar del Olimpo los señores de los partidos a posar sobre su elegido la corona de laureles… ¿Acaso todo Chile tendrá que votar por los designados? ¡Nooo! (dice con hastío). Tanto en la Alianza como la Concertación saben cuáles serán sus diputados y senadores, eso es una falta de respeto. ¿Para qué estamos gastando tanto en el Congreso, si los parlamentarios deben acceder a las exigencias del partido y no a las de la gente? Lo mismo el Presidente Piñera: por su baja popularidad está obligado a pagar favores políticos… Ya nadie se quiere sacar una foto con él. Los presidentes suelen decir hicimos lo que pudimos… Esa excusa no podría darla porque no le debo nada a nadie, me moriría de vergüenza si dejo que alguien ponga uno o diez millones de dólares para mi campaña”.
—Necesitará lucas para seguir su candidatura, ¿cómo pretende financiarse?
—Con aportes voluntarios. Todo esto no tendría futuro si es que no se estuvieran integrando entre 4 y 5 millones de votantes, personas desencantadas de la política, a la que hay que llegar con un discurso claro, directo. Ese es el chileno al que apunto. A ellos les digo: no debo ni un favor, ningún presidente de partido me va a obligar a tener un determinado ministro. Debemos terminar con las colusiones políticas y económicas.
—Votó por Lavín, después por Piñera; ahora se declara independiente y de oposición. Un poco raro, ¿no?
—Estoy por ayudar a la gente que lo ha pasado mal durante mucho tiempo. Soy pragmático.
Wp-Parisi-450—¿Por qué votó por Piñera y Lavín?
—Tenía que haber cambio; tanto tiempo de Concertación le hizo muy mal al país —y peor a ella, al punto que no han sido capaces de ordenarse—. Ahora la Alianza se farreó poder administrar como corresponde.
—¿Cómo ha gobernado?
—Ha hecho cosas buenas. Pero lamentablemente no oye. Y Piñera, un tipo inteligentísimo, está entrampado por los dos partidos de la Alianza, ¡es cosa de escuchar a la gente!
—¿Defraudado?
—¡Con pena poh!, igual que muchos. Debemos cambiar y poner el acento en las personas. ¿Cuánto tiempo tiene que estar una ley como la Máxima Tasa Convencional dando vueltas? ¿O el tema tributario en que para recaudar un uno por ciento del erario hacen toda una reforma? ¡No corresponde! Un punto y medio a las empresas no alcanza para todas las necesidades.
—¿Qué tasa propone?
—El impuesto a las empresas debiera subirse al 26 por ciento  (está en 18 por ciento). Para las empresas no sería gran impacto y acabaría en cuatro años con la pobreza extrema, mejoraría la salud, la educación y potenciar las regiones.
Y prosigue imparable:
—También necesitamos decirles a las personas que pueden endeudarse hasta en un 10 por ciento de tu ahorro en las AFP, porque lo que sucede ahora es que éstas les pasan la plata a los bancos que —vía créditos usureros— se la ‘prestan’ a los mismos cotizantes, pero con una tasa del 50 por ciento. Otra cosa: debemos cambiar el centralismo de Santiago. Hay que reestructurar todas las superintendencias, porque se buscó solucionar lo de La Polar creando el Sernac Financiero. ¿Y si hay un problema con los celulares van a crear el Sernac de los celulares? Hagamos que las instituciones funcionen, pero bien.
Parisi también aborda el salario mínimo: “Ahora es de 182 mil pesos, si lo reajustas según como ha crecido la economía desde el 2000, debiera estar en 230 mil pesos. La distribución es pésima, un polvorín que puede explotar… La gente se levanta muy temprano, llega a su casa tarde en la noche y su esfuerzo no rinde. Las cosas como son: cuando empecemos a hablar con la verdad, no con eufemismos, Chile va a cambiar. Cuando vemos que la gente de Aysén recibe 75 mil pesos y gasta 50 mil en leña, algo está mal”.

“QUEREMOS PROPONER UNA REFORMA TRIBUTARIA SERIA
, cambiar la educación, hablar con la verdad, no tergiversar”.
—¿Por qué habla de “vamos” si el candidato es usted?, ¿o incluye a su hermano?
—No estoy solo, esto es un colectivo.

Lea la entrevista completa en la edición del 30 de marzo.

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