Fotos Claudio Doenitz

No le gusta nada el gobierno y tampoco la idea de que la Concertación crezca alimentada por la izquierda más dura. Pero como sus socios políticos aún están de duelo, los reclamos del senador PPD son casi aullidos de lobo estepario… que se pierden en la noche. Para revivir, dice, se necesita ‘‘más humildad y menos soberbia”.

En los jardines del ex Congreso, Ricardo Lagos Weber posa para el lente de CARAS. Desde la calle le silban una cueca… El senador PPD saca su pañuelo y lo agita; se ríe aunque el tema lo persigue: siempre hay alguien que le canta una tonada o lo conmina ¡ya poh Ricardo, baile una cuequita!

La verdad es que, a nueve meses de la derrota que sacó a la Concertación de La Moneda tras veinte años en el poder, Lagos Weber parece estar bailando la cueca sola… o, al menos, solo. Zapatea y marca el paso sobre lo pendiente: cómo rearticularse y ser nuevamente alternativa de gobierno. Pero aquí, claramente, la cosa cojea.

Electo con mayoría en la V Costa (y una de las figuras más potentes de la oposición, según la última encuesta CEP) Lagos Weber saca la voz con un tono a ratos complaciente, a ratos autocrítico, que sube cuando habla de Guido Girardi y su propuesta de ampliarse hacia la izquierda, sumando a los comunistas y al PRO de Marco Enríquez-Ominami. Pero, definitivamente, los decibeles de Lagos saltan frente a la ‘nueva derecha’ de Hinzpeter y la relación del gobierno con los parlamentarios opositores, que resume como un “trato gerencial que sólo espera un sí como respuesta”.

—¿En qué está la Concertación? Parecen sin voz…
—Estamos en un proceso natural de duelo. Debemos hacer una introspección para entender por qué la mitad más uno de los chilenos —un kilo y dos pancitos— apoyó a la derecha. No ha sido fácil. La Concertación aún no tiene un registro claro… Se nos fue el año en tratar de acomodarnos.

—¿Todo este tiempo no ha sido suficiente?
—Si lo mismo le pasa a este gobierno que está intentando entender su rol, con una ministra interpelada al cabo de ocho meses. Tampoco estoy contento con lo que nos ocurre, pero se trata de una transición compleja.

—¿Para dónde apuntan? Girardi habla de virar a la izquierda…
—Hay todo un debate. Para mí es evidente: tenemos que crecer para todos lados.

—¿Antes, se reorganizarán como oposición?
—No sé a qué te refieres: hemos tenido discusión parlamentaria de manera relativamente ordenada. Está bien, me vas a decir que uno votó en contra, que el otro se cambió de caballo, pero en lo grueso tuvimos un criterio común sobre el royalty, el reajuste del sector público, el presupuesto o lo que no se ha hecho en reconstrucción.

Weber02—Pero, ¿qué pasa con los liderazgos y valores que pretenden levantar?
—Lo que más se ha visto es una Concertación enredada en procesos internos; sin embargo, lo que nos interesa está relativamente claro. No me desespero, aunque me habría gustado que Chile estuviera más orgulloso con lo que se hizo en estos veinte años y que no pisáramos el palito de hacerle el juego a la derecha generando más noticias por nuestros desencuentros que por los aciertos.

—¿No necesitan renovar liderazgos?
—Sí, pero no pasa necesariamente por la juventud, sino por una nueva forma de entendernos con la ciudadanía, con mayor capacidad de escuchar, más humildad, menos soberbia. Eso se logra siendo transparente, no a través de macuquerías ni de los personalismos que ahora existen. Por mi parte, he tratado de trabajar responsablemente, a pesar del tironeo entre quienes dicen que la elección se perdió porque no fuimos lo suficientemente izquierdistas y los que creen que nos farreamos el centro político. Con esas explicaciones cada uno pretende llevar agua para su propio molino.

‘‘Ampliar la Concertación hacia la izquierda es caricatura. Necesitamos incorporar chilenos que están organizados al margen de los partidos en temas como medio ambiente, protección al consumidor, derechos de los animales, educación, salud. Hay que escuchar a la gente, no instrumentalizarla”.

—Eduardo Frei dijo que no apoyará la nominación de Girardi a presidir la Cámara Alta debido al coqueteo con la izquierda…
—Guido será presidente del Senado sí o sí.

—¿Aunque haya puesto en cuestión el liderazgo de Carolina Tohá en el PPD?
—A Girardi parece que le cuesta correr por canales institucionales. El mismo llegó a un acuerdo para que ella fuera presidenta y no quiso competir. En consecuencia, le diría que todas estas acciones se planteen dentro del partido.

—¿Está de acuerdo con incorporar a los comunistas y al PRO?
—Insisto: más que sumar partidos tenemos que trabajar con los ciudadanos. Con el PC llegamos a un pacto electoral, la pregunta es si tendrán propuestas que nos permitan ser alternativa de gobierno y no una que diga que no a todo, condenada a pasar ocho o doce años en ese rol.

—Se han visto acercamientos de RN con la DC. Hace poco fue José Manuel Ossandón con Patricio Aylwin. ¿Hay dos polos en la Concertación?
—Ese maniqueísmo no lo acepto. Lagos se ha juntado con Piñera y no se pasa al gobierno… también conversa con la DC, con la UDI. Sugerir otra cosa genera la sensación de que la Concertación está catatónica, que por eso la DC se va a la derecha, el PPD a la extrema izquierda y quedamos todos en pelotas en medio de la calle.

—¿No puede pasar?
—Todo puede suceder, incluso que Carlos Larraín se pase a la oposición si el gobierno legislara sobre aborto terapéutico… Lo importante es que la DC no coquetea con nadie, lo ha dicho Nacho Walker. Es un falso dilema.

Lo que hay en la Concertación, admite Lagos Weber, es “desconfianzas”.

—¿De qué tipo?
—Es que probablemente muchos no votaron por nosotros porque se aburrieron de la Concertación o encontraron que no hicimos algunas cosas… O todas las anteriores. Y para enfrentar las causas tenemos que apuntar a los responsables. Si no hay un clima para discutirlo… Unos optan por condenar y decir que los responsables de todos los males son nuestros ministros de Hacienda. Y Pancho Vidal es el guaripola. Como si se hubieran mandado solos. ¿Acaso los mandatarios no valían nada?

—¿Cree que Vidal aspire a ser vocero de la Concertación?
—Es una persona histriónica que me encanta.

Weber03—Usted también es histriónico y fue vocero.
—Pero soy menos estridente; trato de generar empatía para que me escuchen. Porque cuando se generan anticuerpos la gente cambia de canal… ¡No se vaya a enojar Pancho!

—¿Qué opinión tiene de Ena von Baer?
—Muy agresiva, transmite su mensaje pero no logra persuadir más allá de los que ya están convencidos. Hay un gran segmento que frente a argumentos razonables, ante una expresión corporal agradable, cálida, humilde y a veces fuerte, puede sintonizar más que frente a alguien que repite como si fuera un monólogo.

—¿Cuánto juega en contra de la Concertación que casi no existan medios de oposición?
—Lo hace más cuesta arriba. El acento que ponen los medios (la prensa escrita en particular) es elocuente: la derecha siempre tiene planteamientos, renovación… Hubo dos matutinos —los únicos dos que tenemos— que durante cuatro fines de semana se dedicaron a poner puros presidenciables en portada: primero Golborne, Lavín y Hinzpeter juntos; después los daban vuelta y luego cada uno por separado… ¿Qué había de la Concerta? Alguna pelea por ahí, ningún liderazgo nuevo.

—¿Y los hay?
—Es cosa de ver las encuestas: Carolina Tohá, Claudio Orrego, Nacho Walker y quien habla…

—Sin embargo, no cuentan con figuras nuevas, tal como ocurre con Laurence Golborne que logró un 81 por ciento en la última CEP…
—Perdóname, pero estamos hablando de una generación de recambio, no de perritos nuevos… ¿Golborne qué es?

—Lo mismo decían de Bachelet.
—¿Sabes la diferencia?: Bachelet tenía pasado político. Reconozco que en Golborne hay una historia que contar, pero la de ella es más potente.

“LA NUEVA DERECHA ES UN SLOGAN VACÍO, indolente… Nueva o vieja, lo importante: es derecha”, afirma el senador, quien critica la insensibilidad del gobierno frente a conflictos sociales. Ejemplifica con las tomas en Rapa Nui o el paro de los trabajadores portuarios de San Antonio que, al cierre de esta edición, se prolongaba por más de 30 días y ya anunciaban huelga de hambre. “Hasta los parlamentarios oficialistas piden la intervención del gobierno. Calculo que reaccionarán el día 40, igual que con los mapuches. El Chilean way es indolente y llega tarde a los conflictos”.

—Se dice que Piñera se apropia de las banderas de la izquierda y que, de seguir así, éste sería el quinto gobierno de la Concertación…
—Falso. Nunca hemos bajado los impuestos como lo hizo él, cuya recaudación fiscal al final de su período será menor que cuando asumió. No lo digo yo sino Rossana Acosta, directora de Presupuestos. Además, privatizarán la salud a través del bono automático Auge; les darán más lucas a las universidades privadas no acreditadas para que puedan participar de los fondos de desarrollo institucional. Y pretenden vender las sanitarias… es la misma derecha de antes. Primero se dijo que privatizarlas era para ayudar a la reconstrucción y a los dos días afirmaron que era para capitalizar empresas públicas. Hay otras fuentes, no se necesita vender una empresa que genera 160 millones de dólares anuales. Detrás hay una motivación ideológica.

Critica también la relación gobierno-oposición: “Hemos colaborado para sacar las leyes pero hay una actitud muy gerencial: Las cosas son como yo digo y al que no le gusta se va… ”, dice sobre la aprobación en segunda vuelta del royalty, el presupuesto 2011 y el reajuste del sector público, los temas más espinudos en el Parlamento.

“Hacen planteamientos pero no flexibilizan. Es frustrante para los que sí conversamos. Un ejemplo: el 4.2 por ciento de reajuste a los empleados fiscales dio la vuelta por la Cámara, el Senado y quedó exactamente en lo mismo. Entonces, ¡por la chupalla, mejor no conversemos más!”.

—¿Responsabiliza a Larroulet, a Hinzpeter?
—Hinzpeter tuvo intervenciones a propósito del reajuste que generaron anticuerpos. Y Larroulet cayó en lo mismo con el Presupuesto… Si no fuera por los mineros, este gobierno iría cuesta abajo en cuanto a percepción ciudadana.

—¿No le concede ningún mérito?

—Sí. Ha estado en terreno, emulando a mi Presidenta Bachelet. Dos, es un gobierno que cree en las comisiones que tanto denostó como oposición. Tercero, está bien inspirado y ha sabido hacer las cosas. Hemos sacado buenas legislaciones, pero en el trato con la oposición no le pongo buena nota: se cumplió casi un año y no han sido capaces de sacar un proyecto de ley sustantivo con unanimidad, con acuerdo. Bachelet consiguió el de Educación, la Pensión Básica Solidaria y Lagos el Auge. Porque negociaron. Este gobierno no. Lo dicen también parlamentarios de derecha, de oposición, hasta ciertos funcionarios gubernamentales.

—La Concertación se restó de la cuenta convocada por el Presidente en La Moneda. Y diputados RN los calificaron de obstruccionistas.
—Si es para el 21 de Mayo, voy. Pero ésta era sólo una conferencia de prensa. Y el contenido fue bien distinto al que el propio Presidente señaló en El Mercurio, donde habló de siete puntos para modernizar el país y después ni se acordó. ¿Obstruccionistas? ¡Con qué cara! Hemos aprobado todos los proyectos, una vez mejorados, salvo el que daba feriado a los trabajadores de mall y que la derecha rechazó… Cada vez que tenemos un reparo con algo o pensamos distinto, la derecha y el gobierno nos califican de obstruccionistas. Eso polariza y genera un mal clima.

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