El domingo en la mañana, el panelista de En buen chileno, de Canal 13, Patricio Fernández, al referirse al complejo momento de la candidatura de Alejandro Guillier, comentó que cuando se encontraba en la calle con gente de la Nueva Mayoría o de la ex Concertación no veía a nadie entusiasmado con la candidatura del periodista. Sentía cierta indiferencia de la gente hacia el senador.

El director del semanario The Clinic concluyó que, a diferencia de lo que sucedía hace algunos meses, hoy Guillier no estaba convocando al electorado de centroizquierda.
Justamente esta realidad se está manifestando en los partidos, que no encuentran la fórmula para ordenar una campaña presidencial. Ni siquiera se han podido poner de acuerdo para inaugurar un comando, algo que parecería obvio a seis meses de las elección.

Mientras Guillermo Teillier hace esfuerzos por ordenar a las Juventudes Comunistas tras Guillier y evitar la dulce tentación de algunos militantes por respaldar a Beatriz Sánchez; el Partido Socialista no logra entusiasmar a quienes estuvieron con Ricardo Lagos y se han restado de la campaña.

En medio de este difícil escenario, en que la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez continúa acortando distancia con Guillier, en algunas conversaciones informales ya se está comentando qué pasaría si el senador independiente no llega a noviembre, algo así como lo que pasó en la centroderecha hace cuatro años con la bajada de Laurence Golborne. Habría que tener un plab b.

Algunos hablan de una eventual procesión a Caleu para pedirle a Ricardo Lagos que vuelva, otros más prácticos dicen que lo más racional sería ponerse detrás de la candidata de la Democracia Cristiana, Carolina Goic y mantener la unidad de la Nueva Mayoría.

También han surgido posibles nombres de candidatos de emergencia como Carlos Montes, Guido Girardi y José Miguel Insulza.

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