Francisco Figueroa tiene algo en mente siempre, no cabe duda. También tiene poder personal, ese magnetismo que emanan los líderes natos y las inteligencias preclaras, que no siempre está acompañadas de simpatía y carisma, como en su caso. Por algo es el único vicepresidente de la FECH en su historia que logró hacerse oír y no perderse en el perpetuo olvido.

Cuando arreciaban las movilizaciones en 2011 y los estudiantes tenían arrinconado al Gobierno y asombrado al mundo entero, Pancho comenzó a aparecer en programas, debates, entrevistas, cuñas. Para entonces ya era un experimentado dirigente universitario, con un anterior periodo en el cargo bajo la conducción de Julio Sarmiento. Hasta tendría su fan club, apuesto, y sin duda sus adversarios. Entonces en medio de la épica vorágine de ese año, Pancho sacó la voz con elocuencia y carisma, exponiendo claramente, emplazando, dejando callada o indignada a alguna autoridad despistada. Aunque la Confech había definido muy bien a sus voceros, poniendo en primera línea a Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Camilo Ballesteros, en Francisco los medios encontraron siempre a un entrevistado dispuesto y atinado, que respondía él mismo su teléfono para ir directo al grano. Posiblemente porque el colega Figueroa entiende la lógica de los noticieros, pero también por algo más. Algo como liderazgo, diría si me apuran.

Pancho Figueroa está recién titulado de periodista, aunque bien podría haber sido sociólogo o historiador, confiesa revolviendo un café expreso doble que no llegará a terminarse, aunque también jura que toma mucho café, cosa que pongo en duda. No es precisamente del biotipo energético-ansioso-nervioso del cafeinómano, sino más bien del tipo dieta sátvica. Reposado, seguro, como el que sabe algo de sí mismo y que ve el mundo con una claridad que le concede derecho a cierto aire que llamaría suficiencia alguno intimidado, porque además Pancho mira a los ojos y sostiene una mirada limpia y amistosa, pero aguda y a prueba de cinismos. Hablando parece mucho mayor de los 26 años que tiene cuando uno lo mira con detención. Dudo que alguien que lo conozca o lo haya tratado tenga una opinión negativa de él, lo único que se dice son puras flores, de todas partes.
Durante el 2012 estuvo dedicado a sacar su memoria, que publicó bajo el título de “Llegamos para quedarnos” y es un texto imprescindible para entender qué está pasando en Chile, un libro que bien merecía mayor cobertura, pero que se deja leer bastante bien en su estratégico bajo perfil. También armó las bases de su candidatura a diputado, parte de una bien pensada estrategia de Izquierda Autónoma, el colectivo al que pertenece igual que Gabriel Boric y que busca hacer cambios profundos en la sociedad chilena, no ajustes rápidos.

Wp-Figueroa-450

-Todo indica que Gabriel en Magallanes tiene más posibilidades que tu en Ñuñoa, ¿ustedes qué creen?
-Si, allá hay una cantidad enorme de gente desencantada del mundo socialista y que podría ver en Gabriel una motivación, él además es de allá, cosa que valoran mucho. Pero acá yo creo que nos puede ir bien también… Lo que pretendemos hacer es ganar el espacio de que la nuestra es la alternativa novedosa, la que hará tomar posiciones al resto, lograr de alguna forma que el debate gire en torno a los temas que planteamos nosotros. Creemos que eso nos va a llevar a que nos vaya bien. Vamos a realizar un despliegue territorial complementado con movilización detrás de temas candentes. Es lo que venimos haciendo desde la universidad, si el 2011 no salió de la nada, fue el resultado de un trabajo de años.  Yo creo que esa pelea hay que darla, la pelea por el significado del 2011. Y si no la hacemos nosotros la van a hacer por nosotros.

-¿Qué piensas al ver a Camila y a Ballesteros apoyando a Michelle Bachelet? ¿No es un poco regalarle los valores de la revuelta estudiantil, como tú la llamas, a la misma nueva mayoría de siempre?
-Lo entiendo, es una cuestión política. Y no, no no creo que hayan traicionado nada. Es un riesgo lógicamente aliarte con gente que bien podría querer que agarren el baúl de ese capital, de las reivindicaciones y lo guarden en una caja de seguridad como un trofeo. Pero el problema no es ese, sino que es cómo construimos una fuerza política que sea capaz de materializar esas demandas y es importante tener una bancada de diputados que las represente. Pero nosotros creemos que hoy día entrar a la Concertación es ayudar a generar una unidad falsa, porque si no estuviera Bachelet sería un desparrame, no hay unidad.

Francisco Figueroa no se habría tomado fotos con Michelle, ni con ME-O. De Parisi habla con notorio mayor desprecio que el que no disimula por la derecha en su conjunto. Entremedio suelta frases lapidarias, de certeza preocupante:
“Quiero creer que Bachelet es buena y puede efectivamente comprender y empatizar con las demandas ciudadanas, pero no termino de entender que nadie se escandalice porque incluya en su comando a los representantes de los grupos económicos, es impresentable”.

Wp-Panchofigueroa-193“La derecha tiene una enorme carencia de gente joven de un cierto nivel intelectual, sencillamente no existe una generación de dirigentes jóvenes con ideas, crítica, rica culturalmente y culta en la derecha. Que piensen en figuras como la hija de Golborne es patético, porque no hay liderazgos jóvenes, puros tecnócratas bien intencionados a lo mejor, pero mediocres intelectualmente, que han dado bote en el Gobierno, donde los han puesto han dejado cagada tras cagada”.

Mientras seguimos descuerando a mediomundo y Pancho cuenta alguna que otra anécdota de la “revuelta”, su equipo está trabajando en las firmas que han recolectado. Necesita 950 y ya tiene el doble, pero hay que revisarlas una por una para evitar que el Servel las impugne. De vez en cuando lo llaman por teléfono, mucho menos que a otros candidatos o dirigentes que viven pegados a él y además tienen un asesor que responde otro, tuitea, lleva la cuenta de Facebook…

-¿Algo me dice que no estás desesperado por ganar la elección. ¿No será al revés? ¿no será que preferirías quedarte en lo tuyo, a tu ritmo? ¿Qué le dices a los electores, vas a ganar? (no es que le falte convicción, sino al contrario, pero se ve un poco impertérrito para ser candidato).
-Competiremos para ganar. Ciertamente. Pero tampoco mi objetivo es ir a instalarme a Valparaíso a perderme en la burocracia. No nos interesa el cargo por el cargo. Nos parece mucho más relevante apuntar más allá de noviembre, no quedarnos en la pequeña política dedicada al cálculo electoral, sino que nuestra pelea es convocar y consolidad fuerzas capaces de hacer los cambios que los chilenos anhelan. Yo se que tal vez podríamos haber negociado para asegurarnos un cupo o una competencia más fácil, pero esta autonomía es bastante  buena para nosotros porque nadie nos va a cobrar nada, después llegan las boletas ¿no? Y son boletas grandes que implican ceder espacios de autonomía. Yo confío en que la gente puede valorar eso y nos apoyará.

Francisco necesita 33% de los votos para salir electo y compite con la socialista Maya Fernández, la misma que casi le quita el sillón de la alcaldía a la derecha, pero también contra la hija del alcalde, la actual diputada Marcela Sabat, digna representante de la generación política joven de la Alianza.

Comentarios

comentarios