“Para mi pueblo rapa nui, como para nuestros visitantes y para quienes conocen de Isla de Pascua a través de su cultura y de los moais, un legado milenario de nuestros ancestros, hablar de esta tierra es hablar del paraíso… Y es así, pero lamentablemente los cuatro días que estuvimos sin avión, producto del paro de funcionarios de la DGAC, quedó en claro que si bien somos un lugar de ensueño, también somos un paraíso aislado, precario y, porque no decirlo, abandonado.

Esta contingencia, como todos saben, afectó a miles de turistas que no pudieron regresar a tiempo a sus lugares de origen; pero fue mucho más que eso. Y la realidad es categórica: sufrimos de desabastecimiento de productos perecibles, que llegan a diario a través de LAN, el puente aéreo Isla de Pascua – continente, además hubo que llamar al avión ambulancia para llevar a Santiago a los enfermos que requerían de atención especializada, con el costo que eso significa. En la actualidad el Hospital de Hanga Roa traslada un promedio de 40 enfermos semanales, que por la gravedad de su situación médica no pueden ser atendidos en ese establecimiento.

Debemos, como comunidad y como Estado, prepararnos para contar con un plan de contingencia, pues hoy estamos en un grado de precariedad, de lejanía y de abandono que una vez más quedó al descubierto con un evento puntual, como lo fue el paro de funcionarios de la DGAC, que sin embargo caló hondo en nuestras falencias, desnudando carencias institucionales que se vienen arrastrando por décadas.

Es tiempo de que el Estado acelere el proceso del Estatuto de Autonomía Administrativa para Isla de Pascua, firmado hace …. años y que aún no se promulga. Lo he dicho muchas veces, esto no significa que el pueblo rapa nui aspire a la Independencia. No creemos ni pensamos en ello y ahora quedó más que demostrado que no es el camino.

Hay una debilidad, estamos aislados y es necesario legislar de manera urgente para que Pascua salga de este estado de inseguridad y de precariedad, empoderándola de herramientas legislativas modernas para resolver esta situación y los problemas prácticos y humanos ya reseñados. Estas medidas permitirían una descarga para el sistema y una plataforma para comenzar una nueva era. Debe haber coordinación y destinación de recursos para, por ejemplo, lograr que la dotación de la FACH, destinada a Hanga Roa, esté capacitada para asumir funciones en cualquier situación de emergencia, más allá de los roles de seguridad aérea, que cumplen muy bien. Es necesario, también, contar con una pista de emergencia en el aeropuerto. Hoy no existe y estamos sometidos a la restricción del no retorno, poniendo en peligro a las ciento de personas que a diario visitan nuestro paraíso.

Para un próximo evento debemos estar preparados y con la lección aprendida. Hoy Isla de Pascua no está en condiciones de superar una emergencia; por ello, requerimos, de manera urgente, que nos sentemos a conversar con el Estado respecto a los futuros proyectos de legislación e incorporar todas las medidas de seguridad y de administración autónoma que garanticen el desenvolvimiento normal de la vida y de la economía de nuestra tierra. De otra manera estaremos obligados a mirar el futuro con cautela”.

Pedro Edmunds Paoa
Alcalde, Ilustre Municipalidad de Isla de Pascua.