Completamente desconectado en su casa de madera en la precordillera de Peñalolén, Alejandro Guillier esperó el domingo 9 los resultados del pleno del Partido Socialista que apoyó con fuerza su candidatura presidencial. Varias semanas antes el senador independiente sabía que ganaría a Ricardo Lagos.

Las conversaciones —y negociaciones— secretas entre sus partidarios radicales y sectores del socialismo se habían iniciado mucho tiempo antes. Y en la cafetería del hotel San Francisco, en pleno centro de Santiago, se había sellado el pacto entre socialistas y radicales.

Ahora viene una nueva meta de la maratón presidencial iniciada por el histórico Partido Radical y que el ex conductor de noticias busca recorrer con la misma tranquilidad —y ritmo— que lo ha hecho hasta ahora: lograr competir —y ganar— las primarias a la candidata de la Democracia Cristiana, Carolina Goic.

Aunque ya cuenta con el respaldo del PPD, el equipo más cercano a Guillier evalúa la posibilidad de que el PPD apoye a Goic para asegurar que la DC se entusiasme y descarte la primera vuelta. Para muchos, un enfrentamiento entre ambos senadores no sólo le pondría la lápida a la Nueva Mayoría sino que sería el fin de la exitosa alianza entre la izquierda y el centro que marcó la transición.

“Se cerraría un ciclo político en Chile”, coinciden todos los analistas. Pase lo que pase, Guillier en los próximos meses buscaría moderar su discurso y recoger algunas propuestas que Lagos dejó archivadas.

También se le ha recomendado al periodista dejar a un lado las críticas a los empresarios y correr en busca del anhelado centro político. El riesgo de esta estrategia es que su compañera de profesión, la representante del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, le acorte distancia por la vereda izquierda. El equipo del candidato dice que están preparados para cualquier arremetida.