A Christian Liaigre se le adjudica la redefinición del diseño moderno interior, al ser el primero en utilizar madera oscura, cueros, texturas, materiales nobles y una lujosa paleta de grises y marrones, dejando atrás la clásica línea escandinava y las maderas más claras.

Lo suyo es el buen uso del espacio y de la luz, el amor por el purismo, las tradiciones y el trabajo artesanal que ha aplicado tanto en el diseño de interiores como en el de mobiliario, transformando el concepto del lujo en una reivindicación de los detalles, de la simpleza y autenticidad de los materiales, convirtiendo lo modesto y simple en elegancia.

Estudió arte en la Academia de París de Bellas Artes y luego de trabajar diez años con su padre en la crianza de caballos, en 1987 abrió su primer estudio de arquitectura interior y diseño de muebles (Liaigres’s furniture), para continuar en Londres, Bangkok, Saint Barth, Chicago, Nueva York y Los Angeles. El éxito y reconocimiento lo alcanzó con la remodelación de los hoteles Montalembert de París y el Mercer, en el Soho neoyorquino.

Desde entonces, importantes celebridades han solicitado su trabajo. Christian Liaigre ha estado a cargo del diseño interior de las mansiones privadas de Calvin Klein, Karl Lagerfeld, Bryan Adams, Rupert Murdoch; aunque sus trabajos más emblemáticos han sido el interior del hotel Mercer en Nueva York; las oficinas del modisto Valentino en París y la remodelación de los almacenes Selfridges en Londres, entre otros.

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Nació y creció en La Rochelle (1943), frente a la Ile de Ré; una isla de pescadores ubicada en la zona oeste de Francia, que le permitió conocer de cerca el trabajo artesanal y la construcción de embarcaciones de esos hombres de mar que lo marcaron a fuego y que traspasó finalmente a su trabajo. Tanto los muebles como los interiores del artista son minimalistas, puros y simples; de materiales nobles, que rescatan lo artesanal y que suelen incorporar las tradiciones y costumbres de un lugar en sus diseños. Un ejemplo claro son las pantallas de deslizamiento en sauce —tejido que usaban los pescadores para hacer redes— que diseñó para el modisto español Adolfo Domínguez en la costa gallega.

“Busco inspiración en las tradiciones locales y materiales, siempre naturales, siempre tratados a mano, a veces incluso mal tratados, para lograr el perfecto tono o patina. Los plásticos y materiales perecederos están desterrados de mi cabeza”, confesó en una entrevista este diseñador considerado por el Financial Times como “posiblemente el más importante diseñador de nuestro tiempo”, quien a sus más de setenta años sigue dando que hablar con su exitosa colección de muebles, textiles, cueros, iluminación y accesorios, y que se declara devoto de la máxima de Karl Lagerfeld: ‘menos es más’.