Su casa está invadida de bultos, libros por embalar, cajas de cartón y maletas. Moverse de la residencia de los comandantes en jefe, en Lo Curro, es practicamente imposible. Casado hace 35 años con María Isabel Forestier y padre de tres hijos (Juan Emilio, médico; María Isabel, sicóloga; y Cristóbal, ingeniero civil), el general da las instrucciones para organizar la mudanza. Su mujer con santa paciencia, aterriza las órdenes, mientras los nietos corren para fotografiarse con su tata…

Quedan pocas semanas para que termine su gestión, lleva la cuenta de los días pero sin una pizca de nostalgia por abandonar la vida militar después de 44 años. Eso es lo que dice…” Mi única espina es que no estoy acostumbrado a usar traje o corbata, ¡ni siquiera sé hacerme bien el nudo!, bromea.

Las otras espinas, las profundas, son las tragedias de la Antártica y Antuco. Según la investigación de la Fiscalía Militar, el 28 de septiembre pasado, tres oficiales murieron cuando cumplían la orden de rescatar un trineo de alta tecnología que yacía atrapado en una grieta, eso, pese a las condiciones adversas del lugar. Los comentarios son temerarios: que el peso de los hechos llevó a los responsables a falsear y ocultar información, tanto a la prensa como a los familiares, y que el coronel Santibáñez, comandante del Departamento Antártico, recibió órdenes de los altos mandos de “encapsular” la información sobre lo ocurrido para evitar una polémica como la suscitada en Antuco.

El general Cheyre responde indignado: “No lo leo así en las declaraciones que conozco sólo por el diario. En todo caso, ¡cómo voy a dar una orden así si he luchado por la transparencia al interior del Ejército! He dado pruebas de reconocer la verdad incluso ante situaciones muchísimo más duras: cuerpos lanzados al mar, reconocimiento institucional de responsabilidades ante los DD.HH., hacernos parte en el proceso del coronel Huber al tener dudas fundadas de que pudo ser asesinato; el caso Riggs… Mal podría actuar de otra forma en un tema como éste. Es más: a horas de producido este hecho, en una audiencia personal con el padre, la madre y la esposa del capitán Encina, partí por leerle en presencia del general Piuzzi (entonces comandante en jede del Comando de Apoyo Logístico) y del mismo coronel Santibáñez, mi concepto de mando en relación al tema de la verdad y cómo debe ser investigada hasta las últimas consencuencias. Lo mismo en el contacto con cada familia afectada, el que aún mantengo.

-¿Entonces cómo se entiende que se haya enterado de lo que sucedió a través de la prensa?
Por mi cargo y de acuerdo a las normas, estoy inhibido de conocer cualquier antecedente, pedirlo o recibirlo de una causa judicial o administrativa. Sólo puedo conocer el sumario una vez que la autoridad lo resuelve y se remite a mi instancia.

(…)

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Es obsesivo: No se desconecta de untema hasta que lo termina. Después de cuatro años a la cabeza del Ejército, ha sido el impulsor de un fuerte proceso de modernización. Se siente orgulloso al liderar un intenso plan de inversiones que apunta a reformar la institución desde lo estructural a lo humano. Eso lo mueve: ver las condiciones en las que hoy trabajan sus soldados, sus planes de salud, “si hasta el rancho ha mejorado”, asegura.

Fue el primero en reconocer la responsabilidad institucional del Ejército en las violaciones a los derechos humanos. Los militares en retiro lo acusaron de traidor y de desconocer la obra de 17 años de Agusto Pinochet. También de un afán excesivo de figuración. “Al final del día sólo me importa mi conciencia. No es que me dé lo mismo, soy muy sensible a escuchar opiniones, pero con toda franqueza l digo que no he caído en actos voluntaristas. Nadie me puede decir que soy figurón. Es más, no quiero quedar como un comandante en jefe político. Lo he sacrificado todo para centrar mi función en lo militar, conducir la transformación del Ejército y lograr que nadie más toque el tema de las violaciones dentro de la institución”.

-¿Su suegro fue capaz de entender el gesto suyo de reconocer la responsabilidad del Ejército en materia de DD.DD?
Usted insiste en ponerme en el plano personal y yo me niego a ser persona… Tengo que ser casi humano, pero no puedo serlo por completo…

-¿Pero él lo entendió?, ¿se fue tranquilo?
Si, se fue muy tranquilo…( se le quiebra la voz), y esa es mi serenidad… Dio la cara, nunca me pidió nada, jamás me recriminó y siempre me dijo que estaba en el camino correcto. Yo me encontraba en el extranjero cuando él partió. Sabía que eso podía pasar, pero tenía que cumplir con mi deber. No tengo cargo de conciencia por no haber estado presente porque habíamos logrado conversar y despedirnos mucho antes.

-¿Hablaron sobre la participación de él en los atropellos a los derechos humanos?
No podía hablarlo con él y con otros no. Independiente de mi relación familiar, era uno más de los que esaban en problemas y debía tratarlo como tal.

“Pinochet dejó de ser historia. Y a todos nos hace mal que siga estando en el centro. No ayuda a Chile, ni a hacer justicia objetivamente. El está en el ocaso de su vida y ya no tiene gravitancia alguna en el quehacer político. Que se le dé tanta importancia dólo produce ruidos e interpretaciones que no le hacen bien ni a él, ni al país ni a su familia. Adicionalmente, se produce un tratamiento diferente a cualquier ciudadano”, advierte sobre la relevancia que ha adquirido en los medios el procesamiento del clan Pinochet.

-¿Y él estará dispuesto a dejar de ser el eje?
Absolutamente. Ya no tiene ningún afán en ser protagonist. De eso estoy seguro, No así personas de su entorno… Aunque con ellos no tengo ningún tipo de contacto.

-¿Qué relación tiene usted con Pinochet? Se dice que eran muy cercanos…
Mi contacto es el de un comandante en jefe con un ex presidente de la República.

-¿Pero cómo calificaría esa relación?
Excelente dentro de lo que corresponde, nunca ha interferido con mi tarea. Reconoce lo que he hecho y eso lo valoro. Jamás me ha cobrado abandono o traición, al contrario.

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-Usted pidió perdón por la actuación del Ejército…
(Interrumpe y corrige) No, yo no pedí perdón. Eso es un acto vacío en comparación con lo que hicimos: reconocer que se trataba de una responsbilidad institucional.

-Su paso al frente permitió que otros tuvieran el mismo gesto, ¿hubo civiles que faltaron?
No soy quien para decirlo. Pero para que este clima de violencia no se repita, nunca más tiene que volver a darse el origen y las causas de violencia; el quiebre de la sociedad democrática, ni las instigadores. Nunca más debe haber gente que, en el cumplimiento de lo que cree es un llamado ante una crisis, transgreda un compromiso con derechos que son vitales, como lo hizo personal del Ejército. Aquí se generó un clima que no se controló, se sobrepasaron las instituciones y la legalidad. Respondo del círculo que yo puedo cerrar, pero que para que el todo funcione, no puede haber caso, odio, transgresión a la ley, llamados de actores pasivos a intervenir y que después se olvidan o toman palco. ¡Ellos también tiene nombre!.

-¿A qué se refiere?
Que cada uno haga sus interpretaciones. ¿Quién generó la crisis?,¿quién rompió la legalidad?, ¿quién fue el que nos llamó? Algunos dirán que fue la derecha de la época, pero no fueron ellos nada más: hubo poderes del Estado, la Cámara de Diputados, el Senado, la Corte Suprema y partidos que luego tomaron una acción pasiva. Ahora, eso no legitima nuestro actuar, al contrario. Pero sí fue en un contexto. Y después de las causas y el origen de estos hechos, los otros tienen poco que ver y nosotros muchos.

-Hubo quienes aseguraron que usted actuó con exceso de figuración en el tema de los DD.HH.
No soy figurón. ¿Quién conoce mi vida privada?, ¿cuándo he estado en algo que no me competa?, ¿en cuántas embajadas o círculos sociales me muevo?, ¿cuántos núcleos de poder frecuento?’¡Por favor!

“No me siento un traidor. Siempre tiene un precio tomar una posición. Nunca se sabrá cuánto ha costado esta procesión dentro del Ejército… Las heridas se curan, pero las cicatrices quedan. En gran parte de la sociedad están sanadas, salvo para dos sectores: quienes sufrieron la violación de sus derechos y perdieron a sus seres queridos. Y quienes están siendo procesados después de 30 años”.

-¿Son comparables ambos dolores?
No es igual quien asesina que quien es objeto de los atropellos, independiente de las razones que haya tenido para estar ahí. Pero esa herida en el sector militar es muy fuerte. Hay personas cuyo nombre se ha basureado para después concluir que no eran culpables… Sé de gente que a los 18 años tuvo que hacer cosas que nunca imaginó; oficiales a quienes les he tenido que negar el ascenso a general por estar indirectamente vinculados a algún caso. Y por eso aspiramos a la apliación objetiva de a ley.

-¿Eso no ha ocurrido?
No ha terminado de ocurrir. De todos estos procesos sólo cuatro se han fallado. El resto está pendiente…

-¿Cómo califica su relación con el cuerpo de generales en retiro?
¿Hace cuánto tiempo no lee una posición divergente? ¡Han sido sumamente generosos! Y yo también he dado la cara antes ellos, no para darles explicaciones porque no tengo por qué, pero sí para hacerle entendible un fenómeno que les es muy difícil comprender.

-Quizás porque se sienten traicionados.

A ellos no los ha traicionado nadie. Además, he ido a la cárcel a verlos.

-Como comandante en jefe compartió bastante con Bachelet.¿ Qué opinión tiene de ella?
Todos conocen el carisma que tiene Michelle Bachelet, con un trato que dentro de lo formal, es muy humano. No es que me esté aggiornando con los nuevos tiempos (ríe), pero nunca me ha costado mucho trabajar con las mujeres.

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