El día de la entrevista fue una jornada de contradicciones para Cecilia Pérez (42). Mientras por un lado celebraba el alza de casi cuatro puntos de Sebastián Piñera en la última CEP (quedando 11 arriba del candidato de la Nueva Mayoría (NM), Alejandro Guillier); por el otro, el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) comunicaba su resolución de no formular cargos a Canal 13, tras una serie de denuncias contra Yerko Puchento, quien en una de sus rutinas en el programa Vértigo, comparó a la ex ministra con el personaje Monga de Fantasilandia.

Se esperaba por parte de los denunciantes y de la propia Cecilia la suspensión de las transmisiones del canal de Luksic y una multa cercana al millón de dólares —para muchos desmedidas, por lo que fue duramente criticada por su falta de humor—, sin embargo, el ente fiscalizador consideró que eran medidas desproporcionadas y procedió a archivar los antecedentes. Un dictamen que para la actual directora de comunicaciones del comando presidencial de Sebastián Piñera, que en las últimas semanas se ha visto envuelta en varias otras polémicas, no fue una derrota.

“Independiente del fallo, en el minuto que levanté el tema, enfrentando a Daniel Alcaíno y a Canal 13, —que bajo la chapa de humor ocultan discriminación y agresión por etnia, condición sexual y física—, se instaló el debate en términos éticos. Se discutió en editoriales de medios, en programas de radio y de TV, ¿dónde estaba el límite? Sentí el apoyo de ministras, del ex Presidente, de mi coalición, pero sobre todo de la gente de la calle que me dicen que fui valiente por enfrentar a Yerko a pesar de su poder comunicacional, siendo yo mujer, política y de derecha; un escenario difícil para pelearla, pero lucho por convicciones no por popularidad ni cálculos. En las familias también se conversó el tema; los padres que se ríen de aquel que discrimina bajo el humor, después se quejan del bullying que hacen o reciben sus hijos. Es el Chile que no quiero, y que la discusión se haya dado también en las familias, me tiene tranquila”.

—¿Cerró el tema o buscará justicia por otro lado?

—Lo cerré. Nunca pensé en esta reacción social, ya sea a favor o en contra, pero Chile se remeció; instalé el tema de la discriminación física, entre otras, y eso me deja conforme.

—¿Bajo qué costo? Muchos la criticaron por su falta de humor, de sentirse intocable.

—Quienes me conocen, saben que la alegría y el humor son parte de mi vida. Claro que me afectó. Por ser pública, siempre he estado dispuesta a las críticas y aplausos cuando van en línea de mis actuaciones o errores, pero jamás aceptaré que se traspase ese límite y se caiga en la descalificación personal; ahí me rebelo. Cuando das la batalla por convicciones, no hay costos personales.

—Aun así y mirando hacia atrás, ¿no siente que sobrerreaccionó, al pretender bajar la señal del 13, que el propio CNTV estimó era censura?

—Para nada. El CNTV tiene distintas sanciones y una de ellas es la suspensión de la señal; no lo exigí yo ni mi abogado. Por tanto, si el propio Consejo estima que esa pena es censura, entonces debieran derogarla y no mantenerla como una de sus facultades. Hay una incoherencia. Han sido semanas polémicas para la abogada y militante RN.

Junto a lo de Yerko, se suman sus dardos a Andrónico Luksic, las críticas en su contra del empresario y director de Azul Azul Carlos Heller y la denuncia en tribunales del Colegio de Periodistas acusando a Cecilia y al comando de Sebastián Piñera de presionar a radio Cooperativa para bajar una nota sobre Corpesca y el ex presidente. Ella aclara que jamás ha sido polémica y explica algunos puntos.

“Carlos Heller se molestó cuando hace un año, como futbolera y amante de la Universidad de Chile, critiqué su gestión y el liderazgo personalista en la conducción… En cuanto al Colegio de Periodistas, le quito toda validez. No hay gremio serio cuando está capturado por un partido político, en este caso el PC —que al igual que a la CUT—le ha hecho perder credibilidad. Consideremos que quien hace unos días presentó un recurso de protección, fue la presidenta del colegio (Javiera Olivares), que pertenece al equipo de comunicaciones de Alejandro Guillier. Ojalá hubieran tenido esa misma fuerza cuando Michelle Bachelet pidió penas de cárcel para periodistas de la revista Qué Pasa”.

—¿No reconoce presiones para bajar esa nota que involucra al ex mandatario?

—Hicimos una representación legítima a radio Cooperativa, lo que haría cualquiera que siente que un artículo periodístico carece de veracidad y de contrarrestar fuentes. Ellos asumieron el error y completaron la nota que hasta hoy aparece en su portal.

—Sin embargo, la periodista autora de ese reportaje renunció acusando censura.

—Tal como lo señaló radio Cooperativa, ella había presentado su renuncia con anterioridad para irse a trabajar en la candidatura de José Antonio Kast. Nada más que decir.

—¿Qué hay de cierto que tras todas estas polémicas, sobre todo la relacionada con Yerko y Canal 13, en el comando de Piñera le pidieron bajar el tono para no afectar al candidato?

—No es cierto, al contrario. Solo sentí apoyo y cariño, en especial del ex presidente, de Cecilia Morel, Andrés Chadwick, pero eso ya es ¡caso cerrado! Estoy contenta, con la convicción de que tenemos el mejor candidato no solo para ganar las presidenciales sino para cambiar el rumbo de este país. Es lo que demuestran las encuestas. Sin embargo, no nos perdemos; la carrera es larga y hay que partir por ganar las primarias.

—¿Qué riesgo real corre el ex mandatario de perder las primarias considerando que el electorado de centroderecha no suele votar en ellas y figuras públicas como Pamela Jiles están llamando a sufragar por Manuel José Ossandón quien además mueve masas?

—Está claro que el peligro está en la confianza de nuestros propios electores, por eso los convoco a que el 2 de julio se levanten y vayan a votar. Insisto, tenemos al mejor candidato, capaz de ganarle a cualquiera en las primarias, de la NM y del Frente Amplio, pero para ello debe perder la comodidad y ganar el voto.

—Piñera está mejor posicionado, aun así crece poco en las encuestas, ¿será que a muchos indecisos aún les hace ruido sus conflictos de intereses?

—Ese tema se acabó. El cumplió con lo que se comprometió de ir más allá de la ley, y lo hizo.

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—¿Por qué entonces no capitaliza el rechazo al gobierno?

—Mi mirada es otra. Si la última CEP la comparas con la misma encuesta del 2009 cuando ganó la presidencial, considerando hoy el padrón real de votantes (tomando en cuenta las últimas dos elecciones municipales y presidencial y dejando fuera los blancos y nulos), él tiene un 44 por ciento, por tanto, es el único que sigue creciendo.

—¿Pero lo ha hecho a costa de sus propios méritos o por la mala gestión de La Moneda?

—El rechazo a las grandes transformaciones del gobierno, donde siete de cada 10 chilenos continúan diciendo “no es lo que queremos, señora presidenta”, han permitido comparar lo que fue el mandato de Sebastián Piñera, y es ahí cuando concluyen quién tiene mayor capacidad de gestión. En sus atributos duros se ha mantenido y en los blandos ha crecido.

—Aun así necesita crecer hacia el centro, lo que muchos ven difícil al mostrarse tan cercano a la UDI.

—Es una caricatura que instaló la izquierda…

Lily Pérez dijo que está cooptado por la UDI, que le puede servir para ser candidato pero no para presidente.

—La irrupción del Frente Amplio obligó a la NM a correrse más a la izquierda, lo que ha hecho que la DC pierda más de un millón de votos. Sebastián Piñera en su primera elección ya copó parte de ese electorado y hoy seguimos avanzando hacia lo que yo llamo “los chilenos de sentido común”, que pudieron haber votado por Bachelet y hoy lo hacen por nuestro candidato, por nuestras ideas y el paquete de medidas que presentamos para una clase media tranquila. Ese es el gran nicho que debemos abordar, sin abandonar, por cierto, los sectores más vulnerables. Bajo el paraguas de la libertad, justicia y progreso, las prioridades serán mejorar pensiones, educación de calidad y una salud digna. Hay un terremoto en la Salud Pública. Este gobierno dejará al sector endeudado en 500 mil millones de pesos.

—Una clase media tranquila querrá que se continúe con la gratuidad en la educación superior. En su cuenta pública la Presidenta conminó a Piñera a extender ese derecho.

—Esa cuenta pública se entendió de una sola manera: Sebastián Piñera es el próximo presidente de Chile. En gratuidad no habrá retroceso, porque para empezar, Michelle Bachelet no cumplió: prometió educación gratis y de calidad para todos, pero sólo un 20% la tiene. Piñera mantendrá la gratuidad de ellos, y los que vienen podrán acceder a becas y créditos sin CAE, ya que se eliminará esa mochila para estudiantes y padres sin recursos. Los quintiles más ricos deben pagar, de lo contario, significará postergar a los adultos mayores o enfermos.

“Piñera hoy es otro —asegura Pérez—. Ser presidente le dio mayor sabiduría y también reflexión. Hoy es un hombre que escucha más, afectuoso, que se emociona, más conectado. Conoció ese Chile real que se esfuerza, sufre, celebra; un país íntegro, no ese pesimista que pinta la NM, sino uno con esperanza”, sostiene.

—En lo político da la sensación que dejó de mandarse solo.

—Ha hecho su autocrítica. Gobernar nunca es fácil y, sin duda, es más llevadero con aliados acérrimos como son los partidos de Chile Vamos. El aprendizaje ha sido para ambas partes.

—¿Qué tan real es la unidad de la centroderecha? Difícil creer en la amistad de Piñera con Carlos Larraín.

—Es genuina. Carlos Larraín fue fundamental para que más del 70% de RN lo apoyara. Jamás habíamos sido gobierno, tuvimos sus bemoles, pero todos aprendimos.

—De llegar a La Moneda, ¿la peleará para ser ministra de Deporte?

—Como dice la canción, des-pa-ci-to… A diferencia de la NM, no pensamos llegar al gobierno para repartirnos cargos; creemos en un proyecto colectivo, en una idea de país. Tal como en el fútbol, estaré donde el capitán diga.