“Gran encuentro adultos mayores con @CeciliaMorel en @muniecentral. Ella será voz y liderará política envejecimiento positivo en futuro gob”, twitteó el sábado Sebastián Piñera, momentos después de que su esposa junto al alcalde Rodrigo Delgado visitara Ideactiva, una oficina de empleos enfocada en la tercera edad.

Antes que Piñera anunciara que sería candidato por segunda vez, el gran miedo que tenían sus cercanos era que su mujer no quisiera repetir nuevamente cinco años desgastantes dedicados a la política: uno de campaña y, de ganar, otros cuatro años en La Moneda llenos de actividades protocolares, pautas diarias, problemas y largos viajes dentro y fuera de Chile.

Pero hace un par de meses, la ex primera dama, junto a sus hijos, dio el vamos a Piñera.

Inmediatamente surgió otra interrogante: ¿Morel volvería a estar en la primera línea o esta vez cedería ese espacio a su hija Magdalena u a otra figura como Cecilia Pérez o Carolina Schmidt?

El conocimiento de Morel que supera el 90% en las encuestas, su respaldo que alcanzaría el 75% y el contrapeso que significa su figura para Piñera, era demasiado importante para los estrategas electorales.
“Cecilia Morel es todo lo que Piñera no es: prudencia, cercanía, bajo perfil… Es su complemento”, señala un experto electoral.

Esta vez, nuevamente, la orientadora familiar se volvió a cuadrar con su marido e incluso escogió el que será su nueva bandera de lucha: la tercera edad.

Si en el período anterior, su caballito de batalla fue la vida sana, ahora serán las pensiones dignas, la promoción de un envejecimiento activo y el aumento de beneficios y servicios para las personas mayores.
Pero este fin de semana, en su debut en la campaña, la ex primera dama dejó en claro que su rol también será la contingencia y no dudó en criticar el desmarque de Alejandro Guillier del gobierno de Bachelet.

“Yo pienso que no puede haber un senador que pertenece a un conglomerado y critique a su propio Gobierno, no me parece”, dijo Morel.

De esta forma, Piñera ya cuenta con su pareja en campaña, a diferencia del resto de los candidatos, cuyas parejas aún no aparecen públicamente. Guillier ya advirtió a su equipo que su esposa, María Cristina Farga, posee una enfermedad que le impedirá acompañarlo en la campaña.

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