Le dicen La Regalona y le hace honor a su nombre. Tanto, que decidió renunciar como embajadora en Grecia —donde estuvo tres años— por regresar a Chile y estar con su familia. No es para menos: a fines de 2012 nació su primera nieta, Olivia, hija del vicepresidente de la Cámara de Diputados, Joaquín Godoy (36); y durante abril se sumaron otras dos nuevas integrantes: Dominga y Violeta, la primera es hija de Carmen (34), historiadora; mientras que la segunda es de la periodista y animadora María Luisa Godoy (33), casada con el asesor presidencial Ignacio Rivadeneira.

“Para mí los afectos son muy importantes. Me moría si seguía allá mientras me perdía momentos tan fundamentales para la familia. Es fantástico Skype, pero no hay como la cercanía y el contacto físico”, asegura Carmen Ibáñez, quien partió a Grecia acompañada de su hijo menor, Gonzalo Menéndez (20) y su mamá, Carmen Soto (87). “Les pregunté si se embarcarían conmigo en esta aventura y para allá partimos; de lo contrario no lo habría hecho”, reconoce.

En Atenas se sintió a sus anchas, “una griega más”, como describe. “Imagínate, tienes sol todos los días, lo que va con la personalidad de la gente: todos acogedores, cariñosos, alegres, con una vibra impresionante. Son excelentes amigos, tremendamente generosos, te integran a su familia y ponen a tu disposición todo lo que tienen. Te invitan a comer a sus casas y los encuentros terminan siempre con cantos y bailes”.
En Atenas vivió en Ekali, un barrio que ella compara con Las Condes o La Dehesa. Cada noche asistía a comidas y recepciones, mientras que  los fines de semana solía navegar invitada por alguno de sus amigos. “Es increíble, porque de la clase media hacia arriba todos tienen yate. La marina es impresionante. Soy muy buena marinera. También llevaba a mi mamá, quien fue conmigo en algunas oportunidades y nunca se mareaba. Allá también me volví deportista: competí para los 2.500 años de la Maratón. Unas amigas me recomendaron a un campeón olímpico que se dedica a preparar atletas. Fui la excepción (dice entre risas) y empezó a entrenarme todas las mañanas”.

carmen-ibanez-vertical-1Se levantaba cada día a las siete y partía a correr al estadio olímpico. “Era mágico. Al principio me costó, pero después se convirtió en una necesidad. Fue fantástico, porque con tanta comida, cóctel y recepción… era mucha la tentación. Creé muchos lazos, y tuve importantes logros, como haber llevado a los 33 mineros de San José de Atacama a conocer Grecia, gracias al empresario Yanis Bardinoyani, dueño de los ferries interislas, quien pagó los tickets incluyendo acompañante más una semana de estadía en hoteles 5 estrellas. Fuimos al palacio de gobierno y nos recibió el vicepresidente e hicimos un almuerzo en la Acrópolis, que la cerraron para nosotros. Son cosas que me alegro haber vivido, pero sentía un vacío tremendo por no tener a mis hijos cerca”.

“Soy muy aclanada, con lazos muy profundos de amistad, de cariño y estar lejos fue duro…”. El primer impulso que la hizo pensar en tomar las maletas fue cuando su hijo menor, Gonzalo, entonces de 18 años, le anunció que volvía a Chile. “El y mi mamá me acompañaron en esta aventura. Pero Gonzalo a los ocho meses quiso regresar, echaba muchísimo de menos, todos sus amigos estaban acá… Ese fue mi primer remezón, lloré. El segundo fue cuando Joaquín me contó que sería abuela, ahí me di cuenta de que no podía perderme la oportunidad de ver crecer a mi nieta Olivia. Después supe que Carmencita y María Luisa también estaban embarazadas con sólo días de diferencia. No podía quedarme un día más en Grecia…”.
“Ni te imaginas la emoción de ser abuela; escuchaba amigas mías y es algo tan especial, echas de menos a tus nietos cuando no los ves, es increíble la sensación”.


—Aunque distinto a ser madre, ¿no?

—Te enganchas todavía más. Es una chochera, no te explico el babero. Ahora vengo de estar con mi hija Carmen y la Dominga, dos horas regaloneándola, estaría con mis nietas todo el día.


—Además que usted fue madre muy joven.

—A los 17 años, era como jugar a las muñecas. A Gonzalo lo tuve grande, pero los otros nacieron cuando yo todavía era menor de edad.


Cuando Carmen se enamoró de Domingo Godoy, empresario, fundador del Partido Nacional, 38 años mayor que ella y muy amigo de su papá, fue un escándalo familiar. La menor de tres hermanos, regalona a más no poder, tenía 16 años y era agrandada, matea, habituada a estar entre adultos.

carmen-ibanez-vertical-2“Domingo era estupendo, con unos ojos celestes maravillosos, deportista, se veía mucho más joven y era encantador. Yo todavía estaba en el colegio y mi papá nos tuvo que dar permiso notarial para poder casarnos. Mi mamá estaba furiosa, quería matar a mi papá y también a Domingo. Pero no me arrepiento; soy joven y tengo hijos grandes con quienes tengo muchas cosas en común. Es increíble cómo ellos sacan cosas de uno: yo estuve en política y mi hijo Joaquín también, con una estupenda carrera: hoy es vicepresidente de la Cámara, lo que me llena de orgullo. María Luisa es periodista, trabaja en televisión, y yo también en algún momento estuve en los medios de comunicación: fui jurado del Festival de Viña, conduje programas. En cuanto a Carmencita, que es historiadora, siempre me interesó la acción social y ella lo heredó. Sacan lo bueno y lo malo de uno, porque soy hiperkinética y todos mis hijos resultaron trabajólicos. Gonzalo está en la universidad, pero es un niño lleno de inquietudes”.


—¿Qué tipo de madre ha sido?

—Muy cariñosa, de piel. A pesar de que pasé por momentos difíciles, como dos separaciones. Les enseñé a mis hijos a ser alegres, positivos y que, sin importar qué fueran en la vida, todo lo hagan con pasión, fuerza y energía. Me siento muy orgullosa.


—Con su mamá también tiene una relación de harto apego…

—Mucho, es una gran compañera, súper cariñosa. Me enseñó a recibir y dar amor, algo tan importante para los hijos; aunque los míos a veces reclaman, como que ya no corresponde regalonearlos tanto (ríe), pero ella también fue así conmigo.

—¿Qué tipo de relación tienen?

—De mucha amistad y confianza; hablamos todo con gran franqueza. Le cuento todas mis cosas, no le oculto nada… Tiene 87 años, es muy religiosa, pero es súper abierta, respetuosa y moderna. Quiere que sus hijos y nietos lo pasen bien.
Ahora Carmen reparte su tiempo entre sus tres nietas y el programa radial que conduce los sábados al mediodía en Agricultura: (Carmen Ibáñez conversa con…), donde ha entrevistado a casi todos los candidatos presidenciales. “Pero me sobra el tiempo…”, dice resignada. Por eso, luego de tres años lejos de las pistas, hoy pretende retomar la carrera parlamentaria y ambiciona un cupo por el distrito de Viña del Mar.


—¿Cómo es eso? En una entrevista dijo que en un 99 por ciento no le interesaba volver a ser diputada…

—¿Sabes qué lo gatilló? Edmundo Eluchans, diputado por Viña y presidente de la Cámara, anunció que ya no va a la reelección. Se trata de un sector que, junto con Valparaíso, está en mis raíces. Y si el distrito puede perderse, entonces estoy disponible. Aunque no me lo han ofrecido formalmente; hasta ahora sólo me han propuesto ir por San Fernando, pero me negué porque no pretendo ser candidata por un distrito donde no tengo vínculo… Estoy dispuesta a competir en primarias con Carlos Gómez, sería lo más democrático. Francisco Chahuán (senador por la V Región) y el presidente del partido, Carlos Larraín, deben definir si me dan la pasada. Para RN sería positivo tenernos a Joaquín y a mí como parlamentarios, una gran dupla (dice riendo).


carmen-ibanez-vertical-4—¿No le interesa más adelante transformarse en senadora por la zona?

—No, es bueno darle la oportunidad a la gente joven.


—¿Se ha sentido tomada en cuenta por su partido desde que llegó a Chile?

—La verdad es que no me han dado mucho boleto; de hecho, el presidente de RN me dijo que creía que yo estaba fuera de estas pistas y no creía que pudiera tener interés en estas parlamentarias…


—Y si no la consideran en la cartilla, ¿le encuentra sentido continuar en el partido?

—No sé, por un lado no creo que vaya en cuatro años más a una elección. Me saldría de la política, aunque no sé si de RN…


—¿Entonces se lo ha planteado?

—Lo hice antes de evaluar si sería o no candidata, pero está en mi ADN, y cuando la llevas dentro es difícil abandonar.


—O sea que en estos tres años en Grecia ganó en muchos sentidos, pero también perdió terreno en política.

—La  gente me tiene presente; a lo mejor no suena muy modesto, pero muchos vecinos del sector me llamaron para pedirme que postulara por Viña. Yo no pensé en ser candidata. Volví a Chile sin un proyecto determinado, sólo quería reencontrarme con mi familia. Así que lo más probable es que si no voy ahora me reintegre al mundo de las comunicaciones o me dedique a las relaciones públicas.
Partió con un programa radial donde ha entrevistado a casi todos los presidenciables a excepción de Michelle Bachelet, a quien considera su amiga. Desde esa perspectiva, analiza: “Allamand y Golborne son grandes candidatos, pero también me he sorprendido con Andrés Velasco, un tipo súper preparado, muy verdadero. Cuando estás una hora conversando te armas un feeling. Y lo que ha hecho MEO es espectacular, ha logrado formar un partido político; muy valiente, audaz”.


—¿Y sobre Michelle Bachelet, que es amiga suya?

—Le tengo un gran cariño, ha estado comiendo en este departamento conmigo, pero cuando era precandidata; me siento orgullosa de que haya existido una presidenta mujer… Ahora, sinceramente, nunca pensé que querría volver a competir, tiene mucho que perder…


—¿A qué se refiere?

—Ya fue presidenta, salió muy bien evaluada, pero se trata de un cargo tremendamente  desgastador; todos dan lo mejor de sí pero reciben muchas críticas injustas. Y entrar de nuevo a la campaña, con todo lo que se viene…Francamente no hay nada asegurado. Puede salir cualquiera.


—¿Votaría por Bachelet?

—Es que soy de RN…


—Pero se está replanteando su militancia…

—Mientras sea de RN no puedo votar por alguien de otro sector; ahora, si eso se terminara, creo mucho en las personas y no estoy sesgada dentro de un pensamiento político, así que todo puede ser…