Un 52% gano sobre el 48% que opto por seguir en la comunidad. La decisión que favorece el famoso #Brexit, termino acuñado por los partidarios de la salida de Europa, representa el peor golpe al poder político en décadas, con la renuncia del primer ministro David Cameron, quien entregará el poder al nuevo líder conservador en octubre cuando se realicen las elecciones de su partido. El otro gran afectado es Jeremy Corbyn, la cabeza del partido laborista, quien probablemente también deberá renunciar después de una total indolencia en liderar la campaña de permanecer en Europa frente a sus seguidores.

Mientras la libra observa hoy una caída dramática y crece el pánico en el mercado europeo, el jefe de la campaña del Brexit, el exótico ex alcalde de Londres, Boris Johnson, intenta reafirmar a los que votaron por su opción y de calmar a los que eligieron la permanencia y llama a este día del triunfo “el día de la independencia británica”. Johnson es la carta más segura del partido conservador para suceder a Cameron, a pesar de que su extravagancia y vehemencia pueden jugarle en contra.

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Muchos británicos, buenos como son ellos para comentar en taxis, kioscos, trenes o en las tan flemáticas filas, se preguntaban hoy por qué. Y lo mismo debe haber cuestionado el compungido David Cameron cuando renuncio frente al numero 10 de Downing Street esta mañana, acompañado de una emocionada Samantha Cameron. La decisión tomada por el primer ministro hace aproximadamente un año, de llamar a este plebiscito fue para afirmar su puesto en el poder y de seguro jamas espero estos resultados. Tras las últimas elecciones de mayo del 2015 apareció en el horizonte una seria amenaza para el líder conservador, un hombre llamado Nigel Farage, jefe del partido de extrema derecha UKIP, se llevó varios votos de los conservadores mas acérrimos y “euroescepticos”, lo que alertó a Cameron y lo hizo pensar en algo que diera confianza a este sector de su partido. Así nació esta idea de que el pueblo votara por quedarse en la Unión Europea o abandonarla, transformándose en el abanderado de la primera opción pero ofreciendo la alternativa de la segunda para demostrar apertura. Fue su apuesta y perdió.

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Las encuestas hablan de que el gran factor del triunfo del #Brexit fue la escalada en la inmigración que afectaría, según sus adherentes, las fuentes de trabajo del Reino Unido y el costo de la vida, pues la capacidad de vivienda es cada vez menor, lo que infla los precios agregando la escasez de plazas en los colegios públicos y sueldos deprimidos. Cameron había prometido antes de las elecciones del 2010 que disminuiría la cantidad de inmigrantes al país en un porcentaje significativo, sin embargo no solo falló en su primer periodo sino que su promesa el año pasado de aceptar una cuota de 500 mil refugiados en un plazo de cinco años, socavó la confianza en su liderazgo y contribuyó a la sensación de que a los políticos de Gran Bretaña se les ha escapado de las manos el tema de los inmigrantes y la solución para los temerosos era cerrar fronteras. Johnson y sus compañeros de campaña iniciaron sus argumentos apuntando hacia la economía y la soberanía, pero pronto se dieron cuenta que el mensaje sobre la inmigración era el que más resonaba en la gran cantidad de indecisos que había hasta solo un mes.

Restan dos años para que la burocracia permita realmente ver las consecuencias de esta salida del Reino Unido de Europa, por ahora el cambio más fuerte ha sido ver a esta Inglaterra, usualmente reservada en lo político, asaltada por una pasión no vista en mis diez años viviendo en este país.