Por Carolina Rojas

Aunque no lo crea, la jauría que asesinó a una madre y a su hija en Peñaflor hace 39 días todavía no tiene destino. Peor aún, esos animales se escaparon de la veterinaria municipal y el mismo día mataron a dos perros; sólo los encontraron una hora y media después del incidente tras un intenso operativo. Ni la tragedia ni los 25 mil ataques que ocurren anualmente en Chile parecen suficientes para despertar de una vez por todas a un Congreso que lleva nueve años ‘discutiendo’ la tenencia responsable de mascotas. Mientras, seguimos en tierra de nadie, donde reinan el absurdo, el peligro y también la muerte. ¿Quién responde?

Mutilados a menos de un metro de separación yacían los cuerpos de Patricia Araneda Lobos (56) y de su hija Loreto Saavedra Araneda (26). La escena petrificaba y eso lo recuerda muy bien un vecino testigo de los hechos y que nunca olvidará los rostros desfigurados de las dos mujeres por las feroces mordeduras de los diez perros. Le quedó clavada la brutal y contrastante imagen de aquel tierno San Bernardo que veía diariamente deambular por las parcelas, con su pelaje teñido de sangre minutos después del terrible ataque.

La tragedia ocurrió el 8 de noviembre de este año y pudo evitarse. Porque estos animales fueron criados de manera irresponsable por su dueño. Algunos vecinos reaccionaron a tiempo y tomaron precauciones, como enrejar sus predios; otros ya habían sido advertidos de que jamás hay que separar a los canes cuando están peleando… Patricia y Loreto no alcanzaron a proteger su casa ni supieron cómo defender sus vidas.

A pesar de que la noticia conmocionó al país, estos perros todavía se encuentran en un improvisado canil del Servicio de Higiene Ambiental de Peñaflor, al cuidado de su director, el veterinario Mesmud Adi. Y aunque sea difícil de creer, se escaparon la semana pasada y en segundos mataron a un perro galgo y a un quiltro que estaban en la institución. Acto propio del estrés y del hacinamiento en el que se encuentran, explican los expertos. Carabineros, bomberos de la comuna y hasta el propio alcalde tuvieron que buscarlos en un intenso operativo, por más de hora y media.

Mientras recorremos la guardería, el veterinario nos indica con el dedo a una pequeña quiltro de manchas blancas y café que hace poco parió cachorros. Cuenta que, por seguridad, la separó de la jauría responsable del mortal ataque, pues unos días después de llegados al recinto, el mismo grupo mató al perro más pequeño, que también participó del cruento hecho. “Cuando vi el estado de esta perrita pensé que ella no estaba involucrada en la muerte de las mujeres, pero en los peritajes le extrajeron la muestra de mucosa y salió positiva: era sangre humana”.

El olor de la cabaña donde se encuentran los perros es insoportable, las moscas hacen nata. Mesmud Adi nos muestra el agujero por donde escaparon, un orificio de un metro y medio de alto y un metro de ancho que hicieron mordiendo la madera del canil, en un acto desesperado por volver a correr a sus anchas. Luego escarbaron la tierra para sortear la reja. Los animales están exaltados con la presencia de las visitas y mientras el veterinario les arroja comida a través de los barrotes, comenta que es difícil siquiera imaginar lo que hicieron. Cada perro por separado no es agresivo, por eso enfatiza que es fundamental separar a esta jauría. La falta de recursos y herramientas adecuadas lo impiden. Explica que ‘ese día’ imitaron el comportamiento del macho alfa del grupo, un pequeño perro de pelaje cobrizo. Y remata: “Así, hacinados como están, esto es una bomba de tiempo”.

Bomba-de-tienpo02¿QUÉ PASARÁ CON LA JAURÍA ASESINA? En la Municipalidad de Peñaflor dicen que se encuentran atados de manos, algo que Adi ratifica. El veterinario recuerda cómo el primer fiscal del caso los nombró custodios de estos animales hasta que se definiera su destino. Luego, la Seremi de Salud, tal y como indica el reglamento sobre rabia, los obligó a realizar una observación de diez días y escribir un acta. Cuando un segundo fiscal tomó la causa, les pidió una prórroga de otros diez días. Desde entonces, ya ha pasado más de un mes. “En todos los municipios son cotidianas las agresiones de perros, las denuncias por mordeduras frecuentes y canes que atacan en la vía pública. A la comuna que uno vaya se encuentra con la misma realidad, estamos sobrepasados”, denuncia el especialista.

LA LEY DUERME, LOS ALCALDES… Según el médico veterinario José Segura, de la Seremi de Salud de Santiago, en la Región Metropolitana ocurren 18 mil ataques de perros al año, y suman 25 mil en el país.

El senador Francisco Chahuán (RN) exigió recientemente que se pida la urgencia al famoso proyecto de ley. Señala que la tenencia responsable de mascotas no le interesó al gobierno anterior ni al actual, y así se ha ido retrasando. El parlamentario, quien integra la Comisión de Salud del Senado, comenta que tuvieron que morir las dos mujeres de Peñaflor para que al menos se les atendiera y escucharan sus argumentos de la importancia de reglamentar sobre el tema. Explica que en la anterior legislatura les costó despachar el proyecto en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados porque la urgencia sólo se le daba cuando sucedían accidentes graves, pero una vez que esos hechos ya no protagonizaban las portadas en la prensa, se le retiraba. Su gran crítica apunta a la manera reactiva en que se legisla en Chile: “Lo que corresponde es mantener la urgencia hasta su total despacho, y financiarlo”.

Manuel Fuentes, alcalde de Peñaflor, cuenta a CARAS que conoce al revés y al derecho la falta de regulación, y que el único atisbo de protección que existe en Chile son las ordenanzas municipales, pero que en cada comuna son distintas. Sabe del tema porque este es un problema antiguo en su territorio. Desde hace cinco años, la gente comenzó con la práctica de abandonar perros en la zona, sólo en la cuesta Mallarauco llegaron a contar más de 300.

Otras comunas, muchas con mayores recursos que Peñaflor, también son víctimas de este verdadero Triángulo de las Bermudas. En Las Condes, por ejemplo, pocos saben que el reglamento obliga a pasear a los perros en la vía pública con correa, que todos deben usar chip de identificación y que incluso el municipio imparte cursos de adiestramiento canino, donde cada año llegan entre 70 y 80 dueños de mascotas.

A pesar de estar avanzados en la materia, el edil Francisco De la Maza denuncia que el vacío legal respecto de la propiedad privada es el gran problema. “Hay que ver cómo la autoridad puede regular en las zonas que no son públicas, me refiero a la tenencia responsable en el espacio privado, porque las denuncias de nuestra comuna se presentan prioritariamente ahí: mascotas en malas condiciones, sobredotación de perros que generan malos olores y ruidos molestos”.

De la Maza abre el fuego justo en uno de los puntos más curiosos, y absurdos, de la normativa vigente. Según el Código Civil, artículo 566, las “cosas corporales” se dividen en muebles e inmuebles. Textual: “Muebles son las que pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose ellas a sí mismas, como los animales…”. Es decir, los perros serían “cosas muebles animadas”, por lo cual, si tienen dueños, son parte de la propiedad privada, igual que un refrigerador o un sofá. Así, no pueden ser “expropiados” a pesar de los daños que provoquen. Por este motivo la fiscalización de los alcaldes está limitada sólo a los espacios públicos.

Bomba-de-tienpo03Dentro de las comunas más afectadas está Santiago. El alcalde Pablo Zalaquett explica a CARAS que la población de perros vagos en su zona llega a 30 mil; pero ojo, sólo el 5 por ciento son callejeros de verdad, los restantes tienen dueños. Acciones concretas: “Hemos aprobado una ordenanza municipal que comienza a regir en mayo del 2011 (cuando todo esté operativo para fiscalizar). Esta fomenta la tenencia responsable y fija multas. Tendremos uso de chip de identificación, todos los perros deberán circular con cadenas y las razas consideradas peligrosas, como rottweiler y pitbull, deberán usar bozal; si no es así, habrá sanciones”.

ARMAS MORTALES. En el 2007, un operativo de la Brigada Investigadora del Crimen en Cerro Navia dio la alerta. Al entrar a la casa de los microtraficantes, un fiero pitbull los atacó. El animal recibió un tiro. Se percataron de una peligrosa moda en el hampa santiaguina, los delincuentes estaban entrenando a ciertas razas como arma contra las redadas; incluso para defenderse entre ellos mismos de las llamadas mexicanas o quitadas de drogas.

El veterinario Gonzalo Alijaro, subcomisario de la PDI, profundiza en los pitbull. Explica que esta raza necesita a alguien que sepa manejarlos y someterlos. Cuando tienen sólo meses, se hace un trabajo de socialización con el animal; es decir, se les junta con otros perros y también con las personas que forman parte de esa familia que los cuidará, para que los conozca. Cerca de los ocho meses, cambia de personalidad, pasa de ser sumiso a querer imponerse como el macho alfa ‘del grupo’ y dominar. “Sucede que al principio no nos ven como amos o personas, sino parte de una manada, por eso siempre hay que demostrar quién es el que manda. Cuando caen en malas manos, se transforman en potencialmente peligrosos”. Así quedó demostrado en el caso del mueblista de Quinta Normal, Luis Escobar, quien fue atacado por su pitbull. Después de una operación pudieron salvarle su brazo izquierdo, aunque le debieron amputar la mano derecha.

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