Hasta antes del ‘jubilazo’, las pensiones millonarias y el abuso de las licencias médicas en Gendarmería, la gestión de Javiera Blanco, ministra de Justicia y Derechos Humanos era inobjetable. Ni siquiera su estrepitosa baja en las encuestas que la transformó en la peor evaluada del gabinete junto a la titular de Educación, Adriana Delpiano, y el escándalo de la liberación de presos que protagonizó la Corte Suprema en mayo pasado, habían logrado mermar la confianza ciega que la Presidenta Bachelet tiene en ella.

Sin embargo, tras los últimos antecedentes en torno a la crisis del Sename —con cerca de 200 niños muertos en una década— y su negativa a reconocer que las nuevas contrataciones en Gendarmería habían sido directamente ordenadas por ella, su continuidad pende hoy de un hilo. Aunque la mandataria ya le tiró un salvavidas al confirmarla en su cargo cuando las voces que exigían su renuncia comenzaron a escucharse con fuerza, con tantos frentes abiertos la abogada pasó de ser parte del problema a convertirse en el problema en sí mismo. Su caída que sirvió para darle un respiro a la oposición en medio de las pugnas internas por definir a los candidatos para las próximas elecciones municipales, es un ataque certero al corazón de la Nueva Mayoría, donde quienes la defendían a brazo partido han comenzado a darle la espalda.

De hecho, el PRSD se sumó a la furia de la derecha y terminó votando a favor de su interpelación programada para el 2 de agosto próximo, motivado, en gran medida, por la salida de Osvaldo Soto, hombre de sus filas, de la Subsecretaria General de Gobierno tras disputa con Blanco por el millonario déficit que se registró en la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ). Ese hecho, que pudo haberla dejado como una triunfadora, finalmente terminó por agitar más las aguas y hoy no son pocos los que hablan del síndrome Peñaillo. La cercanía con la máxima autoridad la mantiene a flote, pero si sus explicaciones en el Parlamento no son convincentes corre el riesgo de que la corriente la arrastre sin piedad.