Sí, Il cavalieri no tiene nada de santo. Los italianos, a quienes gobernó por 18 años, lo saben bien aunque, a doce meses de su dimisión, no dejan de sorprenderse ante la cantidad de líos —escándalos por corrupción, evasión fiscal y prostitución infantil— en los que todavía está involucrado. Para fintearlos, ya ha gastado más de 200 millones de euros en abogados.

En octubre, Berlusconi llamó a los periodistas para informarles que se retiraba. A los pocos días, sin embargo, volvió a citarlos y pasó a la ofensiva, tras hablar dos horas… ¿La razón? El multimillonario que partió cantando en cruceros, tres veces jefe de gobierno italiano, fue condenado a cuatro años de cárcel y a pagar 10 millones de euros (unos 13 millones de dólares) por fraude fiscal por los precios falsos de compra de películas extranjeras de televisión que aparecían en su empresa Mediaset, una de las tantas de su imperio, que incluye el club A.C. Milan y varios canales de televisión y diarios. Se calcula que, entre 2000 y 2003, cuando gobernaba a sus anchas, Berlusconi dejó de pagar 12 millones de euros al Estado.
Como respuesta, el ex premier informó que no podía cerrar su ciclo político, “porque Italia necesita una total reforma de la justicia; debo quedarme para luchar contra los magistrados politizados y cercanos a la izquierda. La democracia está en peligro a causa de sentencias escandalosas”.
En su embestida se lanzó también contra Sarkozy y Merkel, por “asesinar” su credibilidad y repasó al primer ministro Monti, “quien con impuestos y austerity está destruyendo los ahorros de la gente”.

“SUS GRANDES ACTIVOS SON UNA EXTRAORDINARIA ENERGÍA y una confianza casi ilimitada en sí mismo. Sus creencias más profundas parecen provenir de los evangelios de la cultura americana de la autoayuda, de obras como El poder del pensamiento positivo, de Norman Vincent Peale o Cómo ganar amigos e influir en la gente, de Dale Carnegie. En una sesión de formación para los vendedores publicitarios de la compañía dijo a la audiencia que cada mañana se plantaba ante el espejo y repetía para sí: ‘Me gusto, me gusto’. Le encanta decir que lleva ‘el sol en el bolsillo’ e instruye a sus hombres para que proyecten la misma sensación de absoluta seguridad. Su éxito en política se debe en parte a la capacidad para conseguir que millones de italianos compartan esa misma sensación de radiante confianza y optimismo”, explica el periodista Alexander Stille, autor de El saqueo de Roma, una de las más importantes investigaciones sobre el origen del poder de Il cavalieri.

Stille también abunda en detalles como las impresionantes peleas a través de la prensa con su segunda mujer, Verónica Lario. “A pesar de la entendible molestia de ella por las relaciones que Berlusconi mantenía con jóvenes incluso menores de edad, el diario Il Giornale, del propio Berlusconi, publicó que el divorcio se debía a que Lario mantenía una relación con su guardaespaldas. Lo excepcional es que ha convertido su capacidad para transformar la realidad en un potencial extraordinario, en una negación sin límites”.
Según el periodista, Berlusconi es una figura retrógrada, que representa formas trasnochadas de corrupción y el sexismo y machismo tradicionales, pero también es una criatura política extremadamente posmoderna. Berlusconi, al moverse en un país con pocos frenos y equilibrios, ha sido capaz de combinar diversos tipos de poder —la riqueza de un Bill Gates, la potencia mediática de Rupert Murdoch, más ABC, CBS y NBC y el grupo Time, y el poder de un Arnold Schwarzenegger—,para crear una especie de ciudadano Kane del siglo XXI”.

AUNQUE ACUSÓ EL GOLPE, LOS ITALIANOS SABEN DE SU PODER ESCAPISTA. Involucrado —hasta la fecha— en 33 procesos judiciales, sólo ha sido condenado en tres, pero nunca ha cumplido sentencia. En el caso Mediaset, la justicia ‘a su medida’ que se ocupó de establecer durante su mandato lo está ayudando: por una norma que busca evitar la sobrepoblación de las cárceles, el juez le rebajó la pena de cuatro años a uno, de modo que no pisará la cárcel. Además, tiene tres oportunidades de apelar, producto de otra de sus reformas judiciales que no hacen más que estirar los juicios, situación muy provechosa para muchos de sus secuaces, amigos de la Cosa Nostra y, obviamente, para él mismo.

Así y todo, Il cavalieri no la tiene tan fácil, básicamente por dos procesos pendientes: por abuso de poder y por fomentar la prostitución de menores. El caso se conoce como Ruby rompecorazones, y se refiere a sus famosas fiestas Bunga Bunga donde Karima El Mahrung, una bailarina marroquí de 16 años, lo acusó de mantener relaciones sexuales con ella en 13 ocasiones en su casa de Ancore, siendo menor de edad.
Intentando una salida, el ex primer ministro incluyó a George Clooney como uno de los testigos a su favor, pero el actor se negó a declarar. Años atrás, Clooney se había desmarcado diciendo que el encuentro fue una comida donde se habló de política y filantropía,“una noche muy diferente a lo que todo el mundo piensa. El insistía en que me quedara, pero yo debía irme”, explicó.
A los 76 años, Silvio dejó su retiro a orillas del lago Como y sus paseos por Kenia junto a su compinche, el empresario de la Fórmula Uno Flavio Briatore. Su estrategia: volver al ataque, blindado por leyes hechas a su medida, buscar nuevas alianzas electorales y seguir perturbando la vida de los italianos, como si no tuvieran ya bastante con su tierra cayendo a pedazos por la crisis económica que el mismo Berlusconi profundizó.

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