El balance del primer semestre del nuevo gobierno de derecha en Argentina no ha logrado salir victorioso, a pesar de los fuertes discursos de “consenso y conversación” que, indican muchos, fueron la clave del triunfo de las elecciones presidenciales en noviembre de 2015. Lo cierto es que la Argentina de hoy está muy lejos de estar viviendo la “Revolución de la alegría” que prometía el gobierno de #Cambiemos. El día a día se tiñe de fuertes manifestaciones y paros de distintos sectores sociales, represión, imputaciones a funcionarios (oficialistas y del ex gobierno), inflación galopante, despidos y ajuste económico… realidad ajena a la Argentina del cambio que el 51% de la gente votó. CARAS.CL conversó con el Jefe de Gabinete de Mauricio Macri y con la persona que le dejó el cargo. El gobierno actual sostiene que el segundo semestre es el que hay que esperar para lograr cierta estabilización en todos los aspectos, pero otros no. ¿Qué está pasando en la Argentina que votó un cambio y que hoy no ve resultados? ¿Se trata de una herencia inquebrantable de la que cuesta salir?

Marcos Peña, Jefe de Gabinete actual, muestra satisfacción por lo realizado hasta el momento en Argentina y sostiene, “Estamos muy satisfechos con este primer semestre. Sabíamos que iba a ser difícil, porque recibimos un país que iba en camino a un escenario peligroso, y por eso tuvimos que tomar medidas dolorosas para normalizar la situación. Creemos que valió la pena. La inflación está bajando y existe en el país una sensación de esperanza. Sabemos que hay gente que la está pasando mal, pero también sabemos que cuando todo termine de acomodarse y volvamos a crecer vamos a ver los frutos de este esfuerzo”.

En esta misma línea, el funcionario agrega: “Buscamos normalizar la economía. Además, el Presidente Macri tomó como objetivo principal la reinserción del país en el mundo. Las visitas de Obama, Hollande y Renzi y los viajes a Davos, Bruselas y Alemania van en ese sentido. También relanzamos las relaciones con nuestros países vecinos, que venían lastimadas. Existe una gran expectativa en el mundo sobre el rumbo que ha tomado Argentina. Es más, casi diría, que hoy el mundo confía más en Argentina que los propios argentinos confían en ella”.

Por otro lado, Aníbal Fernández, ex Jefe de Gabinete de CFK, genera polémica y sostiene: “Estoy anonadado por lo que lleva presentado el des gobierno de Macri. Asombrarse porque llevan a la práctica políticas de la derecha conservadora, sería tonto porque son eso. 40% de devaluación y más del 40% de inflación en un año, la aniquilación de las políticas que fortalecen el mercado doméstico, despidos por todos lados y los aumentos a mansalva, son la gráfica de la derecha conservadora. Muchos de los vulnerables o pobres que lo votaron, hoy se agarran la cabeza”.

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Pareciera drástico pero es así cómo se visibiliza el escenario social hoy en el país transandino. La polarización existe y, lejos de quebrarse con la llegada del nuevo gobierno, cada vez gana más profundidad. Y es que las medidas que se tomaron desde el cambio de mando hasta esta parte, han sido profundas. Algunos las defienden y sostienen que el camino liberador de Argentina son las medidas neoliberales del gobierno, otros no, e incluso, recuerdan la década del 90 con Menem, que terminó con el peor estallido económico de la historia del país del tango. Además, como si fuera poco, Macri está imputado desde el 7 de abril por supuesta omisión maliciosa a la hora de declarar su participación en las empresas Kagemusha y Fleg Trading, ésta última con sede en las Islas Bahamas según revelaron los Panamá Papers.

Inflación, el problema de siempre

Se habla de un 44% de inflación real, con un aumento de más del 26% en los últimos meses, lo que se traduce en un problema real para el gobierno de Macri, ya que combatirla no sólo fue su bandera de campaña, sino que además, las medidas que tomó para hacerlo trajeron otros problemas adicionales que están castigando el día a día de la clase media y baja del país: ajuste y desempleo. Al respecto, Marcos Peña comenta, “La inflación nos acompaña a los argentinos desde hace más de una década, y estamos convencidos como Gobierno de que nuestra responsabilidad es lidiar con ella, como lo hacen nuestros vecinos y los países desarrollados. Por eso el Presidente se comprometió desde un inicio a normalizar el INDEC y a terminar con el apagón estadístico que sufrieron los argentinos bajo el gobierno de Cristina Fernández. Bajar la inflación es imprescindible para llevar adelante una agenda de desarrollo. Y, sin embargo, todos sabemos que no es fácil hacerlo rápido, ni siquiera es lo más recomendable. Decidimos tomar un camino gradual, para cuidar el empleo y el nivel de vida de las familias. Estamos seguros de que a lo largo de este año alcanzaremos niveles de inflación significativamente más bajos”. Fernández contraataca y declara, “A la derecha le interesa frenar la inflación a cualquier precio, entiéndase la pobreza, la indigencia, la falta de educación, de salud, etc”.

Manifestaciones y paros

Como repercusión por las medidas tomadas desde el gobierno de Macri, la población no tardó en hacerse escuchar. Es así como, en lo que va del año, ya hubo dos grandes paros nacionales y varias manifestaciones a lo largo de todo el país. En defensa del gobierno, Peña declaró a CARAS.CL“Durante todo este proceso nos hemos preocupado por cuidar a los sectores más vulnerables. Para esto implementamos la Tarifa Social, que da una tarifa diferenciada en los servicios de gas, electricidad, agua corriente y transporte público para alrededor de ocho millones de argentinos. Además, aumentamos los montos y las coberturas de los programas sociales, multiplicamos por siete el seguro de desempleo y otorgamos a todos los adultos mayores una pensión universal. Sobre las protestas: todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión y a manifestarse contra el gobierno. Lo vemos como una parte fundamental de la democracia, la libertad para expresarse”.

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La esperanza, el segundo semestre

“Estamos poniendo la economía en marcha y sabemos que no es un proceso inmediato, que hay mucho por hacer. Pero ya estamos empezando a ver cambios. Vamos por el buen camino, avanzando paso a paso, un poco mejor cada día. Y creemos que una parte importante de los argentinos entendió este proceso y por eso nos apoya. Ahora que quitamos las trabas que impedían el crecimiento de la economía, se están replanteando proyecto productivos que antes parecían inviables. Las exportaciones de la última campaña de trigo duplicaron a las del año pasado, y la próxima campaña promete ser la más grande en ocho años. También comenzamos a ver mejoras en las economías de muchas provincias, gracias a la reactivación de la agroindustria”, anunció el actual Jefe de Gabinete, poniendo un manto de esperanza y optimismo a este comienzo que parece haberles costado hasta los índices de aprobación. Por el contrario, desde la oposición sostienen que el segundo semestre es una suerte de promesa de la felicidad exhibida por el gobierno que no existe. En este sentido, Fernández reafirma que será un semestre de más dolor, hambre, desempleo, despidos y ausencia de soluciones al desastre creado desde el 10 de diciembre de 2015.

Mientras el gobierno de Macri apunta a que la situación que enfrentaron era crítica y que recibieron una economía con niveles muy altos de inflación, con un problema agudo de déficit, con una gran lista de tipos de cambio y con años de estancamiento y sin creación de empleo y asumieron que no sería simple, desde la vereda de enfrente, denuncian que se trata de una planificación estratégica de “venta del país” y de un “gobierno para pocos”.

Por el minuto, lo único real es que Argentina sumó ya más de un millón de pobres y que, debido a la inflación, muchas familias porteñas se han visto obligadas a vivir con 900 dólares mensuales ($600.000 CLP) para no cruzar la llamada “línea de la pobreza”.