Antonella (26) llega a la cita con CARAS en un céntrico y tranquilo café de Buenos Aires acompañada de sus dos pequeños hijos. Explica que no tenía con quién dejar a Dylan y Nahiara y pide disculpas por las molestias que esto pueda ocasionar en la entrevista.

‘Carlita’, como le dicen sus amigos, es hija de Carlitos Menem Jr. y Amalia Pinetta. Sus padres se conocieron en la Expo Rioja en la que Amalia trabajaba de promotora. Tuvieron una fugaz relación de tres días. Nueve meses más tarde, en junio de 1988, vino al mundo Antonella. “Fui un milagro, ya que cinco meses antes había nacido mi hermano”, cuenta haciendo referencia a un anterior hijo de Pinetta con otra pareja. 

Entonces, su abuelo estaba en plena carrera presidencial para suceder a Raúl Alfonsín. Zulema Yoma, ex mujer de Menem, se negó a que su hijo de 19 años reconociera a la niña por temor a un escándalo que salpicara las ambiciones de su marido.

Siete años más tarde, el 15 de marzo de 1995, Carlos Facundo Menem murió en un controvertido accidente sin conocer a Antonella que en esos momentos aún no portaba el apellido del clan presidencial. Sólo los posteriores análisis de ADN y un extenso juicio de filiación de 15 años le permitirían ser una integrante más de la familia.

“Mi abuelo sí quería que mi papá se hiciera cargo. Acá el problema era Zulema. Se había muerto mi viejo. No es fácil para una madre que le aparezca una nieta en esas circunstancias. Yo, que soy madre de dos hijos, la entiendo por ese lado”.

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—¿Cuándo supo tu padre de tu existencia?

—Mi viejo y mi vieja se volvieron a ver cuando yo tenía un año y medio, pero mi mamá no le dijo nada. Ella primero se lo contó a Guillermo Coppola —ex representante de Maradona y amigo de Carlitos Jr.— y fue él quien le pidió que no se le dijera a mi papá porque iban a perjudicar a mi abuelo. Mi viejo se enteró cuando yo tenía cuatro años.

—A tu padre nunca lo conociste. ¿Qué sabes de él? ¿Cómo era?

—Lo conozco por todo lo que se ha escrito, por amigos y familiares. Era increíble. Muy bueno. Uno de los pocos de la familia que era humilde. No le gustaba el dinero. Se juntaba con todo tipo de gente. Por suerte yo salí igual.  Toda la gente del mundo del rally —Carlitos era corredor y Antonella sigue sus pasos— me cuenta maravillas de él. Estoy orgullosa de llevar su apellido.

A 19 años del accidente que le costó la vida a Carlitos Jr., las dudas persisten. Zulema afirma que fue un atentado el que provocó la caída del helicóptero pilotado por su hijo y no el choque de la máquina contra una línea de alta tensión, tal como consta en la causa judicial. La idea del homicidio surgió por los rastros de presuntos disparos en la nave, la falta de una autopsia tras el accidente y las sospechas de que el cuerpo enterrado en el cementerio Islámico de San Justo no es el suyo.

Recientes declaraciones de Virginia Vallejo, ex amante del líder narco Pablo Escobar, reavivaron esta hipótesis. La mujer señaló que la muerte de Carlitos estuvo vinculada al lavado de dinero del cartel de Medellín en Argentina.

Hace pocos meses, Carlos Menem le habría reconocido a su ex mujer la existencia de un atentado. Ahora el ex presidente está llamado a declarar para aclarar esos dichos y continuar con la causa que fue reabierta en 2010.

—¿También piensas que tu padre sufrió un atentado?

—Hay personas que sostienen que fue un accidente porque mi papá siempre pilotaba los helicópteros a baja altura, sin embargo, la gran mayoría de los argentinos sabemos perfectamente que fue un atentado.

—¿Por qué persisten las dudas?

—Mi abuelo nunca quiso ayudar en la causa. Nunca supimos por qué. Ahora, 19 años después, le confiesa a mi abuela que fue un atentado. Fue una bomba para todos nosotros. Esperábamos hace tiempo su confesión porque estábamos seguros de que él algo sabía. Por alguna razón recién está diciendo la verdad.

—¿Por qué crees que podría reconocer esto 19 años después?

—Porque es una persona mayor que, por lo que me dicen, no está bien de salud, y no quiere morir sin la verdad.

—¿Qué datos crees que podría aportar?

—Me encantaría saber si él sabe quién fue quién mató a mi papá.

—¿Por qué alguien pudo haber querido matar a tu padre?

—Lo más doloroso para una persona es la muerte de un hijo. En ese momento el que gobernaba era mi abuelo y una buena forma de pegarle era agarrándoselas con uno de sus hijos. 

—¿Por qué con tu papá en particular?

—Porque era el blanco más fácil. Lo han dicho todos sus amigos. No le gustaba andar con sus custodios. Iba solo por la vida. En cambio, Zulemita nunca se separaba de sus guardaespaldas.

—¿Tienes tus sospechas?

—No. Cuando salió la ex amante de Pablo Escobar a decir lo de los vínculos con el lavado de dinero pensé que podía ser verdad, pero no creo que mi abuelo haya estado metido en temas de narcotráfico. Aunque él fue uno de los que dejó entrar a los hijos de Escobar a vivir en Argentina.

Cuenta que la primera vez que vio a su abuelo, Carlos Menem fue en el 2009. Siempre me trató como su nieta. Cuando me veía se ponía contento y no me sacaba la mirada de encima. “Sos mi hijo, sos Carlitos, me da impresión mirarte”, me decía. La media hora que lo veía era puro amor conmigo. La última vez me abrazó, lloró y me dijo que debíamos vernos más.

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—¿No lo puedes ver cuando quieres?

—No. A mi abuelo lo veo de vez en cuando una media hora. La fórmula es saber dónde está e ir a buscarlo. Caerle de sorpresa porque si no es imposible. Siempre lo llamaba y no me lo pasaban. Le mandaba mails y no se los hacían llegar. Si tocaba el timbre, me decían que no estaba. 

—¿Cómo haces entonces para llegar a él?

—En una oportunidad hablé con uno de sus custodios y me dijo: “tu abuelo te quiere ver, pero no lo dejan. Si querés venite un día y entrás por tal lugar y lo ves”. Sabiendo esto me fui a su casa ubicada en un golf en La Rioja. Llegué y dije: “Soy la nieta y quiero ver a mi abuelo”. Pasaron cinco minutos y salió. Lo abracé y me preguntó: “dónde está el changuito”, por mi hijo. Me pidió que la próxima vez lo trajera para conocerlo.

—¿Qué buscabas al ir a verlo?

—Lo iba a ver porque es mi abuelo y lo quiero. Además, él es una de las pocas personas que en los medios y frente a toda la Cámara de Diputados me reconoció. Nunca me negó.

—Alguna vez señalaste que el único Menem que te quería era él. ¿Si tenía todo este amor hacia ti, por qué crees que te costaba tanto verlo?

—Es verdad. Nunca pude entender cómo una persona que gobernó diez años un país no tiene los huevos suficientes para buscar a su nieta. Sabe que me puede encontrar en cualquier lado. Lo que pasa es que hay órdenes de mi abuela y de mi tía (Zulemita) de no pasarle mis llamadas. Siempre fue así. Las que ponen las trabas son ellas. Yo también me quiero acercar a ellas pero al decir esto en los medios las alejo cada día más.

—¿Y por qué ese distanciamiento con Zulemita en particular?

—Ella dice que ya cobré todo lo que era de mi papá y que no tengo nada más para reclamar. Nunca le pedí nada. Hay un montón de cosas que eran de mi viejo y ellos nunca me las dieron y yo cerré la boca. Si el problema es la plata, no me interesa. Obviamente, quieran o no, cuando muera mi abuelo, lo que le pertenecía a mi papá me va a tocar a mi. Esa es la bronca de ella.

—¿Qué herencia recibiste de tu papá?

—Un departamento que tenía en el barrio Belgrano en Buenos Aires. Una camioneta fundida y un terreno en Martínez. No había dinero. Muchos de esos bienes tenían deudas. Finalmente vendí el departamento para comprarme una casa. En total fue una herencia de 200 mil dólares, aunque la familia diga que fueron tres millones de dólares.

—¿Conociste a Cecilia Bolocco?

—No, aunque me encantaría. Siempre la defendí cuando la acusaban de no traer a Máximo a ver a su padre. Yo sé que ella vive mandando mensajes para que lo vea. Vive llamando al secretario de mi abuelo para que pueda ver al nene. Creo que él lo quiere ver, pero tampoco lo dejan. Le hacen lo mismo que me han hecho a mí.

—¿Te atrae la repercusión mediática que conlleva tener el apellido Menem?

—Me gustaría trabajar en los medios. Ser panelista de algún programa de TV o actriz, pero siempre me terminan llamando por lo de mi papá. Soy una persona que tiene mucho para dar y me gustaría que el día de mañana me llamen por el rally por ejemplo. Tampoco quiero que piensen que busco fama hablando de la muerte de mi papá.

—¿Qué beneficios y contras te trae el hecho de ser una Menem?

—Lo lindo es escuchar todas las maravillas que hablan de mi papá. Lo malo son todas las cosas que me dicen de mi abuelo o que no me quieran dar trabajo por ser su nieta.

—Es que cuesta creer que siendo la nieta de Carlos Menem no tengas los contactos para conseguir trabajo.

—He hablado con familiares. Dicen que me van a ayudar, pero tampoco lo hacen por temor a tener problemas con el resto de la familia.

—Veo que asumes todo con resignación.

—¿Y qué le voy a hacer? Ya me cansé de llorar. En todas las notas que hice lloré. Para qué demostrarles dolor si ellos no tienen ni un poquito de corazón conmigo. Ni siquiera con mis dos hijos que no tienen la culpa de todo esto. Mi abuela debería empezar a cambiar eso. La bronca que tiene con mi mamá, no la debe tener conmigo.