Fotos UPI  Presidencia de la república  Lincoyán Parada  Diego Bernales

Varias crisis por diverticulitis lo obligaron a operarse. No le fue fácil dejar La Moneda, se sentía indispensable y el escenario no era propicio en medio de la discusión del Binominal, salario mínimo y otras hierbas… El vocero responde a las acusaciones de malas prácticas e insiste en su arrepentimiento sobre Pinochet.

Estaba en las últimas reuniones con el Presidente Piñera antes de ausentarse de la vocería de Palacio para operarse cuando hablamos con Andrés Chadwick (55, casado con María Victoria Costa, cuatro hijos). Una intervención que había portergado un par de veces por coyunturas políticas. “Y porque te juras indispensable, cuando eres lo más reemplazable que hay. Una estupidez, si al final, nadie te echa de menos”, dice riendo mientras reflexiona sobre el nombre de su enfermedad. “Diverticulitis, ¡ridículo!, como si fuera tan divertido. ¡Es lo más doloroso del mundo!”.
Por eso, seguramente, tomó la decisión aun cuando éste tampoco parece el mejor momento, con RN y la UDI agarrados de las mechas por el Binominal; Carlos Larraín en picada en contra del gobierno por el salario mínimo y La Moneda sin conseguir acuerdos con la Concertación para avanzar en los proyectos parados en el Congreso.
—Se va en medio de la discusión del ‘mínimo’.
—Nunca es el momento, pero hay un buen equipo a cargo: la subsecretaria María Eugenia de la Fuente y los ministros Hinzpeter y Larroulet. Además, ¡tampoco voy a Siberia!, seguiré conectado.
—¿Por qué no subir el sueldo a 200 mil pesos, si economistas y parlamentarios RN aseguran que eso no tendría impacto en el empleo?
—Nos gustaría llegar a ese número y más, pero el Presidente nunca dejará de actuar con responsabilidad y precaución para proteger el empleo. Más aún con crisis internacional y sin saber cómo nos afectará. No queremos cometer los errores del ex Presidente Frei que, frente a la crisis asiática, lo aumentó en un 11 por ciento, ¡diez años nos demoró que el desempleo bajara de los dígitos!
—Algunos creen que se cerrará en 195 mil. Cinco mil pesos, ¿hacen la diferencia?
—Si lo ves en forma individual es poco, pero hay que mirarlo desde la mantención y permanencia del trabajo. El 87 por ciento del salario mínimo lo pagan las pymes; y de ellas, la mitad son pequeñas empresas hasta con doce trabajadores. Para ese empleador, una persona más o menos puede significar que su negocio funcione o no. Los 193 mil pesos que fijó el Presidente es un 40 por ciento más alto que el promedio de los sueldos mínimos entregados en el gobierno de Bachelet.
—Carlos Larraín no lo ve así.
—El cree que 200 mil no afectaría. Nos gustaría que sus argumentos nos convencieran… Por favor miren a Europa, gastó más de lo que producía.
—El timonel de RN se queja de que no fueron consultados sobre el tema, ni tampoco sobre el proyecto de ley de primarias, mientras —dice— se desviven por dialogar con la oposición.
—Hay instancias de participación y queremos la mejor relación con la Alianza. Con un Jefe de Estado que contesta el teléfono y responde los mails y ministros con residencia conocida, si no consultamos no fue con intención o de mala fe; un descuido involuntario que se puede arreglar, pero no justifica tomar posiciones dependiendo de si se le consultó o no. Es desproporcionado.

“CON LA CONCERTACIÓN LA PELOTA VA Y VIENE”, dice sobre el último llamado de la oposición a retomar el diálogo. “Siempre hemos estado dispuestos, el país lo necesita y el Presidente está consciente de que no tenemos mayoría en el Congreso. Pedimos priorizar los temas urgentes: Educación, salud, seguridad ciudadana. Hay siete proyectos educacionales en el Parlamento, desde la modificación al crédito con aval del Estado, aumento de becas hasta la superintendencia… No excluimos ningún tema, pero no condicionemos partir por el Binominal que es de más interés político que social”.
—¿Si? La gente en la calle reclama mayor representatividad.
—Sí, pero la urgencia está en esa familia que podría estar pagando la mitad de la cuota por los estudios superiores de su hijo si se hubiera aprobado el proyecto. Hablemos del tema, pero partamos con aquellos que podamos encontrar acuerdos más rápidos y que responden a urgencias sociales.
—En 2011 el Binominal era prioridad; ya no. ¿Presión  UDI o poca convicción del gobierno?
—Claro que lo era, hicimos el esfuerzo, pero las divergencias fueron mucho más profundas incluso dentro de los mismos partidos de la Concertación y Alianza. Era tal la diversidad de propuestas —¡un puzzle chino!— que dijimos de ésta no salimos más. Por eso ahora partimos al revés, no colocando las reformas políticas en primer lugar.
—Todo indica, entonces, que no se cambia el Binominal en el mandato de Piñera.
—Si en 20 años no lo hemos modificado, ¿en quince meses será posible? ¡Ojalá! Aunque por algo ningún presidente lo ha logrado…
—¿No será el minuto de que Piñera se olvide de la cosa partidista y dé el gran salto?
—Sería un salto testimonial. Ex mandatarios lo intentaron… El trabajo más serio lo hizo Edgardo Boeninger, conversó con todos los sectores y su gran frustración fue no lograr acercamientos. No hay nada más difícil que un Parlamento que fue elegido bajo un sistema esté dispuesto a modificarlo por otro. Ni la UDI es tan poderosa para impedirlo, ni la Concertación lo ha querido siempre. Son cuentos.
“No tengo por qué dudar de Velasco”, dice sobre las acusaciones de malas prácticas que hizo el ex ministro de Hacienda en contra de Guido Girardi. “Y me dejó claro su decisión real de ser candidato. Quiere imponer un sello, porque no se fue en contra de alguien marginal, sino de uno de los dirigentes más emblemáticos y poderosos de la Concertación. Se sabe que la lista de Jaime Quintana en el PPD  era de Girardi”.
—A Velasco le critican por hablar recién ahora
—Si es su experiencia, ¡está bien que lo diga! Supongo que Andrés justificará sus acusaciones.
—Entre los políticos, Girardi tiene fama de maquinador, de ‘poder entre las sombras’…
—La que tiene que dar fe de eso es la Concertación que lo tiene incorporado plenamente. Si se piensa que actúa así, tendrán que resolverlo porque es un personaje emblemático. Velasco le dio al corazón de ese conglomerado. No te quepa duda de que si Bachelet decide ser candidata, en las fotos va a estar el senador Girardi.  Si dicen tantas cosas de él, ¿qué responde la Concertación?
—Velasco señaló, también, que las malas prácticas se repiten en este gobierno.
—Si tiene antecedentes, que diga altiro para investigarlos, pero ni me ha llamado… Y si ha ocurrido —nadie está exento—, pierde cuidado que el Presidente lo termina de inmediato.
—Asumió la vocería buscando recuperar la credibilidad en el mandatario, ¿sigue al debe?
—La hemos recuperado según las encuestas, aunque no estamos contentos con la adhesión… Pero va a llegar un momento, ya hay una tendencia… Y no tiene que ver con comunicación o marketing. Cuando la gente sienta que las medidas que se toman le tocan, crecerá el respaldo.
—A veces el mandatario no contribuye con sus piñericosas, lo de la BBC y Pinochet, con su periodista tapando la cámara, fue un papelón.
—La pregunta no tenía complicación; su posición frente al gobierno militar es conocida e inalterable. Hubo un problema en la asesoría, la periodista queriendo hacer mejor su trabajo, se equivocó y cometió el error de interrumpir la entrevista. No era la forma.
—Pero el Jefe de Estado no se impuso.
—Fue una serie de errores que nadie quiso cometer. Ella puso su cargo a disposición y no la aceptamos. Es inteligente, muy buena profesional. Esto le servirá de experiencia.
—La lectura fue que no quiso problemas con la UDI, a diferencia suya que se declaró arrepentido de participar en el gobierno militar. ¿Un error?
—No, uno va reflexionando, sintiendo ciertas cosas, y llega un momento que quieres decirlas.
—En su cargo, ¿lo justifica?
—Me gustar dar respuestas verídicas que me dejen tranquilo con mi conciencia, de lo contrario, paso. Ejerzo mis cargos públicos con la mayor responsabilidad, y en esta materia llegué a la convicción de que los partidarios y quienes trabajamos en el gobierno militar pudimos y debimos haber hecho mucho más para evitar violaciones a los derechos humanos.

Lea la entrevista completa en la edición del 6 de julio.

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