Debe ser uno de los días más fríos del año. En el Patio de los naranjos corre un aire que congela hasta los huesos. Pero en los intramuros de La Moneda las cosas están que hierven, con el ministro del Interior Andrés Chadwick moviéndose de un lado a otro, dando los últimos toques para el lanzamiento de la Agenda de Seguridad, uno de los proyectos estrella de Sebastián Piñera y una de las mayores preocupaciones a nivel ciudadano.

Para este abogado, quien en esta pasada se repitió el plato como jefe de gabinete y hombre de confianza del Presidente —con quien son primos hermanos, tema que no ha estado exento de críticas, aspecto que también aborda en esta entrevista— las cosas no pueden andar mejor, ello pese a las acusaciones de “sequía legislativa” que ha liderado una parte de la oposición (especialmente el PS), así como de una serie de errores por parte de algunos de los ministros clave de este gobierno, como los de Educación y Salud. Con todo, la aprobación presidencial según la encuesta Cadem acusa ir lentamente a la baja: del 60% registrado el 15 de junio a un 54% el 15 de julio y un incremento de la desaprobación. Nada de esto perturba el carácter optimista del ministro Chadwick.

“Puntos más, puntos menos, demuestran un apoyo mayoritario, un ánimo positivo, confianza en lo que el Presidente y el gobierno están emprendiendo en estos primeros 100 días”, dice este soldado de Sebastián Piñera quien asegura que el mandatario se ha mantenido fiel a las propuestas que le permitieron el aplastante resultado que lo llevó a La Moneda, y donde destaca el sello de unidad. “Eso se ha reflejado en los grupos de trabajo que hemos formado en cada uno de los cinco proyectos fundamentales para efectos de construir acuerdos”, afirma citando a la Comisión de Seguridad y que contó entre sus figuras con los alcaldes Jorge Sharp (Frente Amplio), Johnny Carrasco (PS), el ex ministro del Interior de Michelle Bachelet Jorge Burgos (DC), y la ex candidata presidencial Carolina Goic (DC), entre otras.

“Esta instalación del gobierno ha contado con un buen ambiente. La gente ha evaluado positivamente que no nos hayamos cruzado de brazos frente a temas que la ciudadanía considera importantes. Por ejemplo, lo que hicimos con Carabineros, una institución en profunda crisis producto del fraude fiscal y las operaciones de inteligencia ilícita, y en vez de seguir esperando o mirando para el lado, se sacó a quince generales. En migraciones, el 2017 tuvimos más de 110 mil ciudadanos haitianos que ingresaron como turistas y el 97% permaneció en el país. Y se empezó a trabajar, además con un proyecto de ley que se está discutiendo ahora. Se aplicó un plan para efectos de regularización de migrantes con más de 160 mil inscritos y la entrega de las 3 mil primeras visas de permanencia y cédulas de identidad para personas que demostraron que no tenían antecedentes penales y cumplían los requisitos. Al mismo tiempo, hemos iniciado un proceso de expulsión de aquellos que tienen sentencia judicial, cerca de 2 mil personas. Estamos actuando en un tema donde durante años se hizo poco y nada”.

“Ahora —dice sobre las críticas que acusan desorganización y errores—, es propio de cualquier actividad humana y también en la instalación de un gobierno. Creo que sería el mayor de los errores pensar que uno va a hacer todo perfecto, eso sería una soberbia… ”.

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—Se ha hablado de un cambio de gabinete…

—No, creo que no… Eso lo decide el Presidente en su momento y en su oportunidad… Sí hemos tenido que hacer algún cambio de subsecretario (de Medioambiente), por efectos de potenciar el trabajo de ciertos ministerios; en dos intendencias (Magallanes y Atacama); de Seremis, en algunos casos, porque han habido requisitos en los nombramientos que se han tenido que cumplir. Frente amplio: un súper partner “Aquí no hay ninguna sequía legislativa, ni de número ni de proyectos ni de nada… Esa acusación es completamente errónea y gratuita”, dice sobre el concepto que instalaron parlamentarios del PS a mediados de marzo y con efectos que repercuten hasta hoy.

La presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández (PS), y su par en el Senado, Carlos Montes (PS), plantearon que la agenda legislativa del Ejecutivo era pobre para los primeros 100 días. Fue el propio presidente Piñera quien contestó y acusó a la oposición de “obstruccionismo”: “Pónganse a trabajar”, ordenó, argumentando que había una serie de proyectos en trámite donde no se han respetado las urgencias enviadas por La Moneda. La frase no cayó bien y llovieron las críticas. Chadwick dice: “La oposición no es sordomuda y busca crear hechos políticos. Pero en términos reales, el número de proyectos y la actividad legislativa es superior a la anterior administración e incluso supera al primer gobierno del Presidente. Los números son los números. Pero lo más importante es que los proyectos que enviemos deben estar bien hechos; no somos mayoría en el Congreso y, por lo tanto, tenemos que hacer una acción política pre legislativa y post, para entendernos con la oposición. No queremos que nos pase como a la presidenta Bachelet, que cuando envió su reforma tributaria tuvo que modificarla varias veces… Queremos un sello de buenos proyectos de ley”.

El ministro cree que detrás de esta polémica comunicacional se pretende debilitar al Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel (a cargo de la articulación con el Congreso). “Sin duda. Gonzalo Blumel es un gran ministro, aporta muchísimo al gobierno. No sólo es joven, una figura nueva, sino que tiene una tremenda preparación y capacitación profesional”.

—A lo mejor ese ministerio requería de alguien con más experiencia…

—No. Hoy hay un Congreso distinto, con personas y generaciones más jóvenes y Gonzalo Blumel, con su juventud, con su visión más actual de cómo se están desarrollando y conformando las fuerzas políticas y las expresiones políticas y ciudadanas, tiene más experiencia en eso.

—Aunque usted salió inmediatamente a blindarlo. Se vio que fue con él a Valparaíso a reunirse con la mesa del PPD.

—Él no necesita apoyo. Si voy con él al Congreso no es que lo vaya a respaldar: somos un equipo, al igual que con Cecilia Pérez, que es la ministra vocera y los tres somos parte del Comité Político. Estamos muy afiatados y nos entendemos muy bien.

—Ustedes han tenido buenas relaciones con el PPD, por ejemplo. Sin embargo, no ha sido así con el PS.

—Convocamos a los distintos sectores políticos, y dentro de ellos al Partido Socialista para sumarlos a nuestras comisiones. Pero la directiva decidió no participar en nada; las viejas y antiguas fórmulas de oposición de negar la sal y el agua. A lo mejor se debe a problemas internos, de perfilamiento en relación al Frente Amplio (FA). Si la estrategia para efectos de disminuirlos es parecerse, o ponerse más duros… está la vieja frase: “entre la copia y la fotocopia, …mejor la copia”. El FA, en cambio, ha demostrado más soltura política; son más jóvenes, se hacen menos rollos. El diputado Boric estuvo en la comisión de Infancia, el alcalde Sharp en seguridad Ciudadana, y han colaborado mucho. Han sido un súper partner…

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—Algunos opinan que Sebastián Piñera ya no es el mismo. Se le ve más tranquilo, calmado, menos tallero, hasta fome…

—Esto no es un diseño ni una estrategia ni nada por el estilo, son los naturales procesos de la vida. Yo tampoco soy el mismo que hace ocho años.

—¿Es la vejez entonces?

—Es experiencia. El paso del tiempo que te permite aprender, escuchar, ver tus propios errores, aprender del resto de las personas.

—¿En qué ha cambiado usted?

—A ser más sereno, saber escuchar para aprender, ponerme en el lugar del otro, no creer que uno se las sabe todas.

—En el anterior gobierno se les criticó por soberbios.

—Obviamente uno aprende de efectos del gobierno pasado. Hay que ser más razonables y no generar expectativas que después te pasan la cuenta; hay que ser más humilde porque gobernar es muy difícil.

—Bueno, en esta pasada usted tuvo que pagar un costo personal. Porque a raíz del nombramiento de Pablo Piñera en Buenos Aires como embajador, y toda la discusión que se armó después, uno de los efectos fue la salida de su hijo, Andrés Chadwick Costa, que trabajaba en el gobierno.

—Fue súper doloroso (se emociona); yo veía que él era muy valorado en su capacidad y en su acción profesional, estaba muy motivado. Además que Andrés venía trabajando con el Presidente desde hace mucho tiempo, no era algo de ahora. Pero por ser hijo mío y llamarse igual… Pero mira, a uno los hijos le enseñan mucho, porque un día él entró por esa puerta y me dijo: “Papá, voy a renunciar; no quiero causarle daño al Presidente, a ti o al gobierno, y mi situación está generando mucho ruido…”. Es triste pero te quedas con que tuvo la capacidad para reaccionar, para darse cuenta de su entorno, y la generosidad de saber tomar decisiones que son positivas. Él hizo una buena reflexión.

—A usted también lo han criticado por ser primo del Presidente.

—Sí, lo soy desde hace muchos años (sonríe). Tengo seguridad que no estoy en el cargo por ser primo del Presidente, eso sería no conocerlo. He trabajado con él por un buen tiempo, y ya estoy viejo, así que tengo una trayectoria política, o pública, que espero que despeje esa duda. Y creo que ya no es un tema, no lo fue en el primer gobierno, no tendría por qué serlo en el segundo.