Sentado en el salón plenario del Congreso en Santiago, Alejandro Guillier (64) observa desde lejos el mural “Descubrimiento de Chile”, del monje Pedro Subercaseaux y reflexiona en medio del silencio del lugar: “Este es un lugar histórico… Aquí asumieron los presidentes Arturo Alessandri Palma, Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Gabriel González Videla, Jorge Alessandri Rodríguez, Eduardo Frei, Salvador Allende…”. ­

—¿Usted espera jurar como próximo presidente de Chile, se imagina ese momento?

—Pero en este lugar no, desgraciadamente…

—Han existido críticas a su campaña… el presidente del PPD, Gonzalo Navarrete, dijo que le faltaba épica, ¿hace algún mea culpa?

—No, porque la ley no me permitía hacer campaña y yo respeto las leyes. No me gustan, no me convienen, pero yo no podía estar haciendo cosas al margen de la ley electoral. Siendo independiente no podía hacer actividades como candidato y tampoco puedes acceder a un crédito en el banco para arrendar una sede para el comando, tampoco podía contratar gente… Eso nos paralizó y fue una gran ventaja para nuestros contenedores.

—¿Como así?

—Yo llegué a muchas regiones a buscar firmas y la autoridad me decía: “hoy usted no puede recoger firmas”. Intentábamos poner un toldo y en algunas partes me permitían y en otras no. Necesitaba notario y algunos estaban disponibles, pero otros nos decían que vengan a la notaría a firmar. Imagínate el goteo. En eso estábamos nosotros mientras el resto estaba en la discusión de la agenda del día a día, así y todo, nosotros, sin haber hecho campaña, mis posibilidades de ser presidente están intactas.

—Pero en las encuestas hoy aparece empatado junto a la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez

—Tome en cuenta que no participé en primarias, que el resto de los candidatos tuvo una exposición en todos los medios de comunicación durante un mes y medio. Pero el lunes 21 de agosto es la fecha de inscripción de los candidatos y vamos a entrar firme con nuestra campaña. Ahora empieza la campaña de verdad, tenemos que recuperar el terreno y confiamos, esencialmente, en que tenemos propuestas programáticas que apuestan mucho más a lo que las familias chilenas sueñan y aspiran y no son meramente cálculos económicos.

—¿Su familia comenzará a aparecer más en campaña? Su señora María Cristina Farga y sus tres hijos?

—Mis hijos están todos muy involucrados, pero trabajan como enanos, no son estrellas. Uno de ellos está trabajando con los independientes, en las organizaciones ciudadanas, porque uno de los ejes de nuestra campaña es devolverle a la ciudadanía su soberanía. Y esto no es un eslogan.

Pese a la reciente alza de Carolina Goic y al empate con Beatriz Sánchez, el senador por Antofagasta se ve tranquilo y desdramatiza el convulsionado escenario político. El está seguro de que pasará a segunda vuelta junto a Sebastián Piñera y, por inercia, se unirán detrás de él la centroizquierda, desde la DC por el centro, hasta el PC y también el Frente Amplio.

“Yo espero que toda la Nueva Mayoría y todo el progresismo cierre filas en segunda vuelta. Incluso, le digo más, vamos a terminar juntos con la Democracia Cristiana y vamos a volver a suscribir un pacto de gobernabilidad. Probablemente habrá corcoveos, no espero que el apoyo sea lineal, pero las propuestas programáticas van a ordenar esto”, señala Guillier, quien promete no parar de trabajar ni un segundo de aquí a las elecciones presidenciales del 19 de noviembre.

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—¿Qué le parece que Goic esté subiendo en las encuestas tras el revés que sufrió en la Junta Nacional?

—En política hay que tomar decisiones, así lo hizo Carolina y salió fortalecida de una situación compleja. Creo que la DC resolvió la situación relativamente bien.

—¿Le gusta la vida de candidato presidencial?

—Es dura, pero muy desafiante. Tienes la oportunidad de recorrer tu país, conversar con la gente, que se te entrega en cuerpo y alma. Las personas quieren que las escuches, quieren contarte sus problemas y te das cuenta de que hay mucha sabiduría popular. La gente tiene muy claro cuáles son sus problemas, sus prioridades y qué tiene solución en cuatro años y qué no. Porque hay muchas cosas que ni siquiera requieren reformas legales o cambios constitucionales, sino que sus soluciones tienen que ver con la gestión, el trato y el estilo. Hay una gran expectativa de la gente que vendrán tiempos mejores, pero quieren ser parte de eso, que el crecimiento llegue a todos… Hay una clase media que ha ido surgiendo y que está muy orgullosa de sus logros, pero que está llena de inseguridades. Esa familia en que una enfermedad catastrófica repentina del jefe de familia les cambia todo: tienen que sacar a los hijos del colegio, no pueden pagar el tratamiento, dejan de pagar el dividendo… O sea se les derrumba el mundo. Es decir, valoran su propio esfuerzo, pero quieren un Estado que les ayude a resolver sus problemas.

—¿Qué le promete a este sector?

—Seguridad básica: que sus hijos tendrán educación superior, vamos a avanzar en la gratuidad universitaria para poder llegar al 100%; que la prestación de salud no les faltará, vamos a proponer una canasta básica de prestaciones que es el piso mínimo del cual todos los chilenos podrán acceder, además de invertir mucho en prevención; que no volverán a la pobreza cuando jubilen, yo propongo solidaridad. Piñera ya mostró sus cartas y el tema previsional para él sigue siendo individual con más AFP. En seguridad ciudadana que no sigan sintiendo esa eterna sensación de inseguridad que es atentatoria contra la tranquilidad de la familia.

—El crecimiento es lo más importante, dijo recientemente Ricardo Lagos.

—Pero que llegue a todos. El crecimiento puede ser enorme para algunos pocos y excesivamente menguado para la inmensa mayoría, y eso se está sintiendo. Las utilidades que tienen los retails, las cifras de utilidades que obtienen las AFP y las isapres llegan a ser ofensivas para la gente común y corriente. Algunos de esos negocios tienen hoy un 80% de rentabilidad y utilidades, en circunstancias que el país crece un 1,6%. Por eso que nosotros hablamos en nuestro programa de la tríada crecimiento, empleo y seguridad social. Esta es la base de la gobernabilidad y si no se encuentra esta fórmula, el país se va a hacer ingobernable.

¿Es efectivo que en su relato va a poner énfasis en el crecimiento económico?

—Sí, crecimiento económico, pero con empleo y con seguridad social. La gente tiene una gran expectativa, porque las potencialidades están. Están remontando mucho el precio de commodities, particularmente el precio del cobre que se está acercando a los tres dólares, eso ya nos permite reanudar inversiones que de alguna manera se fueron entibiando y gatilla otros cambios, porque a su vez la minería necesita mucha energía. Hay que repetir la gran gestión que hizo el ministro Máximo Pacheco en su momento.

—¿Qué les diría a los empresarios que piensan que en un eventual gobierno suyo continuará un bajo crecimiento?

—Que son puros prejuicios. Tengo una tremenda propuesta minera. Voy a administrar el país con crecimiento, prudencia en las inversiones y equilibro fiscal.

Al hablar de su programa, Guillier lo hace rápido, tratando de incorporar la mayor cantidad de propuestas. Quizá por su largo trabajo como entrevistador en televisión, sabe que el tiempo es oro. Dice que en Chile hay “una cierta pereza por la lectura” y que su programa no ha sido bien recogido por los medios, por lo que buscará nuevas fórmulas de ir comunicando sus mensaje.

—Hoy existe una enorme oportunidad de resolver las cosas, pero hay que cambiar la mirada de cómo se resuelven. La elección presidencial ya no es solo un tema económico o de reformas políticas. En las juntas de vecinos se ha discutido sobre la Constitución, sobre el tema medioambiental, incluso te hablan del Acuerdo de París. Porque en el campo hoy llueve menos, en la ciudad hay más contaminación. La gente más sencilla de este país está mucho más informada de lo que sus líderes imaginan. Yo paso horas al día conversando con la gente.

—A su juicio, ¿no existe una conexión real entre la gente y el Parlamento?

—Las elites de nuestro país, tanto políticas como empresariales, de repente subvaloran la sabiduría del hombre y la mujer común, que son mucho más intuitivos y claros de lo que las elites creen. Lo otro es que ha cambiado mucho la sociedad. La diversidad de familia, o sea, los tuyos, los míos, los nuestros y los de otros también. La familia se abrió. Han aumentado mucho los márgenes de respeto y tolerancia entre la gente. Hoy se discuten temas que antes eran imposibles, el mismo aborto en tres causales, la diversidad de género… La gente a nivel del pueblo, discrimina mucho menos que las elites.

—Usted fue un destacado periodista, ¿por qué la gente debiera creerle que está preparado para gobernar bien el país?

—Porque la participación en política ya no está reservada a una elite, como se nos ha hecho creer siempre. Ese es uno de los cambios más notables que se está produciendo en Chile. Por eso mi candidatura tiene desconcertados a los políticos. Hoy todo el mundo participa, hoy hay más movimientos sociales que partidos políticos. Los jóvenes no van a votar, pero están metidos en movimientos animalistas, medioambientalistas, de diversidad de género, derechos de la mujer, pueblos originarios, movimientos regionalistas… A ellos quiero representar e integrar. Donde tú vas, hay gente movilizada llena de expectativas de cambio, pero sin crisis (acentúa), de cambio, pero sin angustia (acentúa), de un cambio persistente, pero seguro (acentúa, quizá buscando marcar una diferencia con el gobierno de Bachelet), porque quieren conservar los avances que han logrado, porque son muy significativos en las últimas dos o tres décadas, pero lo quieren sin riesgos. Pese a la fuerte presión de los partidos que lo apoyan para que militara en algunos de ellos o para que nombrara a un jefe de campaña, Guillier resistió.

“La gracia es que no estoy equivocado. La pregunta es ¿por qué las bases sociales se dieron cuenta primero que los dirigentes políticos que yo podría ser una opción presidencial? Porque yo le hablé a la gente común y corriente. Algunos políticos me decían a Chile hay que mirarlo desde arriba y les parecía una herejía que uno escuchara a la gente. Si el mundo de hoy no es de los políticos, es de los ciudadanos”, señala.

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—¿Le ha sido difícil mantener la distancia de los partidos?

—Los partidos esperan a que uno actúe con los mismos códigos del que es militante, entonces claro el partido te organiza todo. Yo no soy contrario a ellos, pero digo que aquí tiene que haber un nuevo diálogo entre el mundo ciudadano y el mundo político. En el Congreso estamos discutiendo la ley de aborto con tres causales y resulta que la primera causal, que es la vida de la madre, estaba establecida en 1931, es decir, la clase política anda en otro mundo.

—¿Cree que su candidatura provoque cierta pica en algunos políticos que llevan años en esto y lo ven a usted como presidenciable de un momento a otro?

—Yo creo que los tiene desconcertados… ellos me dicen “pero tú eres político, la gente te eligió”. Yo le digo una cosa es que te elijan y otra es ser político. Para mí el ser político es una vocación, es una misión.

—Más allá de que falte diálogo, como dijo, ¿cuál es su postura de Venezuela?

—Chile tiene que ser garante y parte de la solución. Por supuesto que lo que sucede en Venezuela es preocupante. Si el gobierno ha desbordado el respeto a la separación de los poderes del Estado. Van 110 muertos de la última vez que leí la información, podría haber aumentado en estos días.