Le preocupa la forma en que la inminente llegada de Michelle Bachelet desestabilizó a la Alianza y la llevó a sobrerreaccionar en las últimas semanas. “Hablan todo el día de ella, ¡viven en función de ella!”, reclama la senadora Lily Pérez, llamándolos a “lloriquear menos y  trabajar más”. Está convencida de que sólo así —y no en función de las críticas— le pueden ganar a la ex Presidenta.

Se le acabó la paciencia. Por ello, extiende el ‘tirón de orejas’ a los presidenciables Andrés Allamand y Laurence Golborne, y los invita a ‘ponerse en campaña’. Esto, recalca, significa recorrer el país, debatir, involucrarse, escuchar y estar más con la gente. No sólo para la foto. “He constatado en terreno que hay cero interés por las primarias, las personas no tienen idea de qué se trata, conocen poco a nuestros candidatos que son buenos, pero distintos y llegan a un electorado diferente. Los que aprecian la política, la trayectoria, están con Allamand; Golborne es puro carisma”.

Lily piensa que ambos están contra el tiempo para posicionarse y mostrar sus propuestas antes de las primarias (el 30 de junio). Por eso apoya la idea de Pablo Longueira —no ir a primarias— que hace unos días generó revuelo en su sector y en la Concertación, siendo tema en el comité de La Moneda. “Hagamos realismo político, la oposición llevará dos candidatos. ¿Para qué andamos con cosas? Sus primarias serán un testimonial para sacarnos en cara, pero todos sabemos que será Bachelet; y MEO irá por fuera. Entonces, ¿por qué nos vamos a reprimir y llevar uno, cuando dos suman más?”.
—Eso beneficiaría a Allamand frente a un Golborne hasta ahora mejor posicionado.
—No, ninguno está descollante en las encuestas, son equivalentes. Además, es bueno para nuestros aspirantes al Parlamento contar con el apoyo de su presidenciable. Si Allamand gana la primaria, los que están por Golborne se sentirán huérfanos de ese respaldo y viceversa… Visto así, ¡¿por qué no dejar que vayan los dos?!
—Muy pocos apoyan esa idea; hasta Allamand aboga por un candidato único.
—Varios me encuentran razón, pero se sienten los ‘padres’ de las primarias y ponen el grito en el cielo. Es una idea que debemos madurar, masticar, y no encapricharnos ni enamorarnos de éstas por mucho que sea iniciativa nuestra.
—Es uno de los logros políticos del gobierno.
—Pero si los candidatos van a primera vuelta no se elegirán entre cuatro paredes, que es el objetivo de la ley.
—En ese caso podrían entrar más competidores como Evelyn Matthei o Carolina Schmidt.
—No estoy de acuerdo con poner más nombres, debe ir uno por cada partido. Andrés y Laurence son lejos los mejores.

“NO REPUNTAN PORQUE LES HA FALTADO CAMPAÑA, terreno… Allamand y Golborne tienen que recorrer, ir a regiones, empaparse de los temas, penetrar más en el electorado. Están apuntando a los grandes bolsones electorales, pero con el voto voluntario eso ya no sirve; la política cambió. Ahora las comunas grandes son tan importantes como las pequeñas. No ganará quien tenga más presencia mediática, sino el que conquiste más voluntades”.
—¿Por qué Allamand —que tiene experiencia política— no lo ha entendido así?
—El y Golborne están con la presión de las primarias que, al final, no les ayudará a sacar lo mejor de sí. Están más preocupados de aparecer en los medios; fatal. Mi consejo: si van a regiones no dediquen a las personas 10 minutos, sino el día entero. Pregunten, escuchen, tomen nota. La gente se cabreó de que los políticos estén cinco minutos, se saquen la foto, ¡y te fuiste! Eso es utilitarismo.
—Francisco de la Maza dice que fue un error que salieran tan temprano del gabinete.
—Era partidaria de que se fueran antes de las municipales y acompañaran a los candidatos, porque al final el concejal de Quintero, de La Ligua, ¿qué razón tiene para comprometerse con ellos si ninguno estuvo en su campaña? El segundo camino era quedarse lo más tarde posible en el gabinete, y como ministros ejercer acciones que le importaran a los chilenos. Pero ya no hay vuelta atrás…
—¿Qué han ganado y perdido afuera?
—Se posicionaron como los abanderados del sector, pero en materia de Defensa, como el tema de Perú, La Haya, la eliminación del 6 por ciento para los jubilados de las FF.AA., el conflicto con Bolivia, Andrés proyectaba mucha seguridad. Y Golborne dejó todas las obras en materia de OO.PP.: puentes, caminos, hospitales, que para la gente son súper importantes y hacen la diferencia.
—¿No teme que alargar la campaña hasta la primera vuelta desate aún más la agresividad y divisiones en la derecha?
—No hay drama. ¿Acaso en la Concertación no se han sacado los ojos? Mira las cosas que Andrés Velasco ha dicho de Bachelet. Es parte del juego político. Nuestro trabajo será el control de daños, evitar que se transforme en una pelea espantosa.

LYD, OSSANDÓN Y NOVOA —con su último libro— han sido las críticas que golperaron a la Alianza en las últimas semanas. “Y lo que más me molesta es cuando dicen que el Presidente abandonó los principios de nuestro sector para gobernar con las banderas de la izquierda”, afirma Pérez.
—Apunta a Jovino Novoa.
—Sí. Es injusto porque lo ha hecho con las banderas de la centroderecha, que es la libertad económica, valórica y política. En este mandato se está creando la Subsecretaría de Derechos Humanos, además de la ley antidiscriminación, en contra del femicidio, de la violencia intrafamiliar… Son asuntos valóricos que dan cuenta de una sociedad más libre, que cree en las personas. El libro de Jovino no me sorprende, él tiene que ver con un grupo que históricamente estuvo en contra de las ideas de Piñera desde que era senador. Votaron por él, sin embargo, nunca se han sentido cercanos ni representados porque ellos son de derecha pura. Está bien que existan diferencias, pero es bueno explicitarlo. Este gobierno tiene más sintonía ideológica con el Partido Popular español que con los Republicanos de EE.UU., pero que pactan con el Tea Party también de derecha pero extrema, donde hay neonazis, Ku Klux Klan, xenófobos…