Fumadores acorralados
Polémico proyecto de ley
La iniciativa que prohíbe el cigarrillo en cualquier recinto público saca ronchas antes de ver la luz. No sólo alegan los consumidores. Empresarios, dueños de bares y restoranes dicen que afectará las ventas y el empleo. Los más contentos son los no fumadores que al fin se librarán del humo que los daña también a ellos.

“¡Se acabó el tiempo para fumar donde quieran, como quieran y cuando quieran!”. El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, golpeó la mesa hace unos meses cuando anunció las nuevas restricciones para el 40.6 por ciento de chilenos que tienen el vicio, incluido él.
La arremetida de La Moneda para atacar el tabaquismo modifica la ley 20.105, que en 2006 obligó a cubrir las cajetillas con aterradoras advertencias y estableció que restoranes y bares con más de 100 metros cuadrados debían habilitar zonas para fumadores y no fumadores. Medidas que, según las autoridades, resultaron insuficientes, ya que las enfermedades generadas por este vicio causan 15 mil muertes al año. Según María Teresa Sepúlveda, académica de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, “esa ley no disminuyó el consumo. De hecho, entre 2003 y 2010, bajó de 43 a 40.6 por ciento, lo que no es significativo. Faltaban decisiones más eficaces, como tener ambientes totalmente libres de humo, ya que éste termina dañando a otros”.
La encuesta nacional de salud 2009-2010 puso a los chilenos entre los más fumadores de la región: 44.2 por ciento de hombres y 37.1 por ciento de mujeres. Los jóvenes figuran entre los más viciosos del mundo, casi la mitad de ellos tiene entre 15 y 24 años. Además, la última estadística del Ministerio de Salud de fines de agosto rebajó la edad de inicio: 30 por ciento de los menores aspira su primer cigarrillo entre los 10 y 12 años.
LA NUEVA LEY PRETENDE TERMINAR CON ESPACIOS PARA FUMADORES en oficinas, fábricas, restoranes, bares, cafés, discotheques, establecimientos de salud y reparticiones del Estado. Se endurecen también las disposiciones para proteger a los menores de edad y aumentan las advertencias impresas en las cajetillas.
“En países que han aplicado un esquema similar, ha disminuido hasta en un 11 por ciento el tabaquismo en un período de tres a cuatro años, especialmente en personas de 25 a 50 años”, indica Sepúlveda, quien sugiere ir renovando los avisos en los envases. “Tener la misma imagen por un año produce hastío, el mensaje no lo lees ni lo procesas. Brasil y Canadá mantienen múltiples imágenes y textos circulando simultáneamente, dirigidos a jóvenes, embarazadas, personas con riesgo cardíaco, etc”.
Pero hay un sector que está en pie de guerra. Ellos son los restoranes agrupados en la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), y los bares, discotheques, cabarets y casinos, reunidos en la Asociación Nacional de Dueños de Locales Nocturnos, Espectáculos y Turísticos (Anetur).
Fernando Bórquez, presidente de Anetur, señala que en 2006 los empresarios invirtieron 115 millones de dólares para cumplir la ley que les exigió separar el ambiente de los fumadores, “aduciendo que era la solución al tabaquismo. Sin embargo, cuatro años después nos dicen: lo que usted hizo no sirve de nada, ¡y nadie se hace cargo! No es culpa nuestra si la norma no es efectiva. No es argumento que no tengan capacidad de fiscalizar. Es como incentivar el uso de autos catalíticos, para después decir que no influyen en la contaminación”.
Bórquez advierte lo que pasó en otras partes. “La mayor regulación antitabaco en Irlanda llevó a la quiebra a mil 600 negocios en 2004, mientras que en Holanda fue necesario retrotraer la ley, ante los perjuicios causados a la industria del turismo. Las restricciones generan menores ventas, frecuencia de visita y permanencia en los locales”.
LA ESCRITORA PÍA BARROS, UNA ESPECIE DE VOCERA DE LOS FUMADORES ha dejado de ir a casas o lugares donde le prohíban prender un cigarrillo. “Es correcto una ley antitabaco, el respeto al espacio del otro, pero caer en la histeria es nefasto porque nos tratan como niños y no como adultos capaces de tomar decisiones. Concuerdo con que es un problema de salud pública, pero es inmoral que en las botellas de vino no se advierta sobre el alcoholismo: la principal causa de accidentes de tránsito. Nos están satanizando, nos transformaremos en una cofradía o secta, y tendremos que fumar a escondidas”. Postura que no comparte María Teresa Sepúlveda, quien insiste en que el tabaquismo pasivo produce daño y muerte, por lo que corresponde que los no fumadores se informen y empoderen. “Si yo no quiero, no tengo por qué aceptar que otro me contamine y me enferme. Y no se trata de acorralar a los viciosos. Si eres adulto y quieres fumar, ¡perfecto!, el punto es dónde y delante de quién. ¿Cuál es el derecho que más vale aquí?, cada uno puede dañarse, pero no tiene por qué hacerlo con otros”.
Otro fumador empedernido es el periodista Rafael Cavada, para quien son los propios consumidores de tabaco quienes más conocen sus daños. “Cualquier cosa que se haga para evitar que los jóvenes fumen está bien, pero ¿alguien puede decir que es factible prohibir fumar en un estadio? ¿Va a ir un carabinero a sacarle el cigarrillo de la boca a uno de la barra brava?, ¡ridículo!”.
Efecto boomerang
Uno de los gurús del marketing es el danés Martin Lindstrom. Hace unos meses vino a Chile a dar un seminario sobre su best seller Buy-ology. Se trata del mayor estudio de neuromarketing realizado hasta la fecha, donde se emplea la resonancia magnética para escanear cómo funciona el cerebro y explicar el comportamiento de los consumidores. Una de sus conclusiones es que las advertencias antitabaco que la mayoría de los países han incorporado en las cajetillas, en la práctica resultan ser la mejor publicidad para las compañías. Si bien las personas estudiadas responden ‘correctamente’ sobre el daño del tabaco, a nivel inconsciente los mensajes estimulan la región del cerebro correspondiente a la ansiedad. Asimismo, las prohibiciones a la publicidad directa desarrollaron la creatividad de las tabacaleras para generar avisaje subliminal, que es más efectivo. Además, las grandes marcas establecieron en el inconsciente colectivo un repertorio de imágenes tan poderosas, que basta con ver un paisaje desértico, unos vaqueros a caballo o un color determinado para asociarlo a los productos ‘prohibidos’.
Lea el reportaje completo en CARAS del 14 de octubre.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

