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Pacto del diablo

Los borrascosos días de Alberto y Charlene...

Por: Mariola Montosa

Dos meses después del matrimonio no hay forma de aplacar el escándalo y se derrumban los planes para darle nuevos aires al principado. El intento de fuga de la novia, la accidentada luna de miel, gabinetes de crisis, apariciones en la prensa para acallar rumores, supuestas infidelidades de Alberto con resultado de dos nuevos hijos ilegítimos y un pacto secreto que aseguraría un heredero y luego el divorcio…

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El último Baile de la Cruz Roja de Mónaco resultó espléndido. La debutante ‘primera dama’ causó sensación con un impactante vestido fucsia de Akris y una impresionante gargantilla Van Cleef & Arpels, regalo de su marido, el príncipe Alberto. También deslumbrante, Carolina estaba ahí luego de años de ausencia (el mismo tiempo que lleva separada de Ernesto de Hannover). Y los recién casados figuraban pegaditos en medio de la pista.

Nada es causal, aseguran los medios franceses. Toda esa perfección habría sido orquestada. Si Carolina acudió, fue porque hacía falta que los tres hermanos demostraran que son un clan feliz y unido. Si hasta los fotógrafos se sorprendieron cuando se les permitió estar más cerca que de costumbre de la mesa de los príncipes. Y Nicole Coste, la madre de uno de los dos hijos ilegítimos (reconocidos) de Alberto, habitual de este baile, ahora se quedó en casa. ¿La razón? Hay dos versiones. La primera: Charlene la eliminó de la lista de invitados. Segunda: estaría nuevamente embarazada de Alberto. Tal cual.

De acuerdo con versiones que maneja la prensa europea, la ex nadadora sudafricana quiere evitar a toda costa que su marido tenga contacto con antiguos amores. Hasta ahora, él habría invitado a sus amantes a distintos eventos del principado y Charlene debía aguantar. Por eso ahora su actual mujer maneja una ‘lista negra’.

Cuando regresaron a Mónaco de la luna de miel, la tarea no fue otra que limpiar la imagen de los príncipes. Alberto II insiste en que el viaje de novios por Mozambique fue “maravilloso”, pero no debió serlo tanto porque el mismo día que regresó a palacio convocó un gabinete de crisis con el jefe de gobierno, el de gabinete, su abogado y el consejero.

monaco-textoLa situación era pésima. Este matrimonio debía relanzar la imagen del principado que en los últimos años ha perdido fuerza, más aún con la crisis financiera europea. El hijo de Rainiero había apostado a que los tiempos turbulentos en que los reporteros lo acosaban —con notas desde sus preferencias sexuales hasta aventuras con actrices y modelos despampanantes— quedaban atrás. Craso error. Claro que algo de eso logró cuando reconoció a sus dos hijos ilegítimos: Alexander, con Nicole Coste; y Jazmín, de la norteamericana Tamara Rotolo. En el primer caso, le dio a Coste una pensión de diez mil euros mensuales, además del departamento en un exclusivo barrio de París y una mansión en la Costa Azul. Asimismo, Jazmín Grace (19), la hija que tuvo con la camarera estadounidense Rotolo, pasó de ser una chica norteamericana común y corriente a una joven de sangre azul con los paparazzi encima. Por supuesto, según la Constitución de Mónaco, ninguno de ellos pertenece a la dinastía de los Grimaldi porque no nacieron dentro de un matrimonio católico. Pero sí tendrán derecho a una parte de la herencia de Alberto.

Entonces, cuando pensaban que los aires de calma soplarían en el principado, cada episodio que Charlene ha protagonizado hasta ahora son verdaderas ráfagas que avivan el fuego. El intento de huida tras enterarse de que Alberto tendría dos nuevos hijos ilegítimos, las condiciones del contrato prenupcial, la confiscación del pasaporte por parte de la policía, la conversación con un consejero de palacio para que ella recapacitara, los rumores de que habría obligado a su marido a someterse a pruebas de paternidad, su mirada triste y ausente en cada aparición pública… Y la insólita luna de miel (entiéndase un frío beso de Alberto a su mujer durante una fiesta y que, además, se habrían ido separados; y la confirmación de que al menos una noche durmieron en hoteles diferentes).

Ya en esos días Mónaco intentó cortar la avalancha de noticias amenazando con demandar a quienes afirmaran que había problemas en el matrimonio. Pero medios como L’Express o VSD se mantuvieron firmes en sus versiones.

Y no sólo eso. En estas últimas semanas han aparecido algunas hipótesis publicadas sobre qué originó el ‘quiebre’ entre ellos antes de casarse. Una revista patentó el siguiente testimonio: “Era muy temprano. Serían más o menos las nueve y media de la mañana. Faltaban sólo cuatro días para la boda. Nicole Coste (la azafata togolesa madre de Alexander, hijo reconocido por Alberto de Mónaco) parece que había intentado contactarse con el príncipe de mil modos. No lo consiguió. Así que, cansada, apareció en las inmediaciones del palacio monegasco. La guardia real no la dejó pasar y comenzó a gritar desesperadamente. Luego de unos minutos, Charlene pidió que la dejaran entrar. En el patio del palacio mantuvieron una conversación de la que seguramente nadie jamás sabrá. Nicole se dio media vuelta. Charlene nunca más fue la misma”.

Estas declaraciones las hizo un cercano a la familia real. ¿Pero qué fue lo que habría hundido a la nadadora sudafricana? Bueno, que Nicole esperaría un segundo hijo de Alberto. Como si fuera poco, también se enteró de otra supuesta reclamación de paternidad: una mujer italiana madre de un niño de 18 meses. Si bien no hay nada confirmado, él habría aceptado someterse a pruebas de ADN.

Si damos crédito a tal ola de especulaciones, vale la pregunta: ¿por qué ella aceptaría ser parte de esta mentira? Agencias y revistas europeas hablan de un “pacto secreto” entre Alberto y Charlene: tendrán un hijo, el “heredero”, y luego de cinco años podrán divorciarse. Con este acuerdo ella habría logrado calmar su furia que la llevó a intentar arrancar antes del matrimonio. Palacio sigue negando cualquier crisis y amenaza con presentar querellas a quien se atreva a lanzar más rumores.

Claro que esta vez los comentarios apuntan a un embarazo de Charlene. Sin confirmar ni desmentir la noticia, por el momento los príncipes continúan su agenda oficial. Y ella, con bastante mejor cara que los días anteriores. Algunos piensan que su proyecto de redecorar el Palacio Grimaldi es una buena señal. Para ello, contará con la ayuda del famoso diseñador sudafricano Stephen Falcke.

Lo más curioso es que un hermano de la actual princesa, Sean, declaró a una revista sudafricana que justo en esa fecha su hermana voló a su país natal con su dama de honor para relajarse en una finca antes del gran día. ¿En qué quedamos? ¿Por qué tardaron tanto en contarlo?

El estado de la relación es una incógnita. El padre de Charlene asegura que están “muy felices”. Aunque Michel Roger reconoce que la pareja está “mal”, afectados por la presión de los rumores. Parte de la prensa francesa también plantea que tal vez la actitud distante de ella no es porque esté triste, sino porque forma parte de su personalidad o de la forma en que lleva el protocolo.

Aparte del Baile de la Cruz Roja, el matrimonio mantiene un perfil bajo estos días. Sus principales actos públicos juntos consisten en visitar exposiciones. La de los objetos pertenecientes a las realezas europeas, los últimos diseños de Van Cleef & Arpels, y la muestra de las fotografías, vestidos y recuerdos de su propia fiesta de matrimonio… Por cierto, esta última la montaron en el Museo Oceanográfico de Mónaco. El vestido de novia de Armani al lado de un submarino, y los cubiertos de la comida junto al esqueleto de una ballena. Una prueba más de que en el principado todo puede pasar…

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