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¿Heredera del trono?

María Gabriela, la hija revolucionaria de Chávez

Por: CARAS

Castro y Chávez le dicen la heroína. María Gabriela, 31 años, periodista, fue novia de un nieto de Allende y para muchos, es la sucesora política de su padre. Pero no está sola en la lista. Adán, su tío, el más revolucionario del clan, también suena como heredero. Tras el cáncer del Presidente, lo claro es que mantener el chavismo sin un Chávez, sería imposible.

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Los dos son incondicionales del régimen. “Pase lo que pase, aquí estoy y aquí estaré para continuar la lucha”, escribió María Gabriela a su padre, Hugo Chávez, cuando éste casi perdió el poder en el fallido golpe de Estado en 2002.

Ahora, conocido el cáncer que ataca al Presidente y mirando ya las presidenciales 2012, fue Adán —gobernador de Barinas y hermano mayor del mandatario—, quien quemó sus naves en defensa de la revolución bolivariana: “Sería imperdonable limitarse tan sólo a lo electoral y no ver otros métodos, incluso la lucha armada, para obtener el poder. O para mantenerlo y consolidarlo”.

Todo parece válido para preservar la consigna de gobierno: “Con Chávez, todo; sin Chávez, nada”.

“Como buen autócrata, el mandatario sigue la máxima de que después de él, el diluvio. Y aunque no nombra públicamente a sus sucesores, en el número uno figura el entorno familiar”, asegura desde Caracas el ex embajador y ex vicecanciller Milos Alcalay. Por eso, cada vez que el jefe de Estado se debilita —sea por un golpe fallido o una enfermedad—, otro Chávez sale al ruedo para ofrecer sus servicios en pos de la revolución…

“En nuestro país no existe tradición hereditaria de poder; sí de continuismo. Las dictaduras tendieron a perpetuarse. Y en las democracias, desde 1958, la tendencia es que se eternicen los mismos partidos. Pero ahora estamos en un escenario distinto. Chávez ha dicho que cuando menos gobernará hasta 2021, porque está comprometido con una agenda hasta entonces”, afirma el analista político Manuel Felipe Sierra.

chavez-texto-1Por eso se habla de sucesores, herederos y de la ‘familia real’ del bolivarismo en la que puntean dos: María Gabriela —hija del matrimonio con Nancy Colmenares— y Adán, hermano mayor de Chávez, identificado por la DEA como uno de los cinco familiares con cuentas en Estados Unidos que suman casi 140 millones de dólares (Adán tiene depósitos por 18 millones de dólares).

La hija —a quien la DEA le detectó uso irregular de vehículos fiscales— estudió Comunicación Social y es la Primera Dama desde el divorcio de su padre con su segunda mujer, Marisabel Rodríguez, hace nueve años. Fidel Castro y el propio Hugo prefieren llamarla la heroína. Todo, gracias al fracasado golpe de Estado en 2002, cuando llevaron al Presidente al regimiento de la policía militar como si hubiera renunciado… En medio del complot, él pudo conseguirse un celular y hacer una única llamada.

“SOY UN PRESIDENTE PRESO. COMUNÍCALE AL MUNDO QUE NO RENUNCIÉ”, le dijo entonces a su hija. La orden prioritaria, en todo caso, no apuntaba a que el mundo completo se enterara: bastaba que supiera el comandante cubano. Y María Gabriela, que estaba oculta en una casa de playa en Río Chico, no dudó en contactar al periodista Randy Alonso y darle el mensaje, a riesgo de que la comunicación fuera interceptada por los golpistas. La operación funcionó, convirtiendo a la joven en heroína para la órbita bolivariana y en una de las preferidas de Castro. A su vez, ella, en el libro Chávez nuestro, de los cubanos Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez, aseguró: “Quiero a Fidel como a un abuelo, porque él quiere a mi padre como a un hijo”.

Cinco años después, en Chile debutó como Primera Dama al acompañar a Chávez a la Cumbre Iberoamericana (la misma donde el rey Juan Carlos le gritó en su cara a Chávez el famoso “¡¿por qué no te callas?!”). Ahí la compararon con otras famosas hijas presidenciales como Keiko Fujimori y Zulemita Menem. Las conjeturas crecieron tras las visitas a Brasil y Colombia, instalándose en la columna ‘Las verdades de Miguel’ (Salazar) en 2008: “No luce descabellada la tesis según la cual, de no ser candidato el 2012, él auspicie a su hija para refrescar la imagen de gobierno, ahora en un evidente franco deterioro”.

Bastó esa especulación para que el mandatario montara en cólera. “Lo niego rotundamente. Ninguno de mis hijos tiene aspiraciones políticas. No se metan con ellos. Tengo unos hijos bien humildes que me ayudan y me llenan el alma (…). ¿Quién me va a suceder en (el palacio presidencial de) Miraflores? No sé, nadie sabe, todavía. ¿Cuándo se va Chávez? No sé, nadie sabe, todavía”, retrucó en su Aló Presidente con marcado histrionismo.

chavez-texto-2A pesar de esto, la joven quedó instalada en el imaginario político y ha seguido siendo el centro de las conversaciones de ese programa. También en Aló, Presidente Chávez contó hace dos años que su hija estaba de novia con Pablo Sepúlveda, nieto de Allende. La web ardió replicando: “Dinastías progresistas: la hija de Chávez y el nieto de Allende unen sus sangres revolucionarias”; “Pareja de moda en Chile y Venezuela”, “Chavez’s daughter+Allende’s grandson= Love”.

El mismo los había presentado cinco meses antes, en la Feria del Libro de Caracas, dedicada al ex mandatario chileno. Luego, en enero de 2009 ella lo vino a buscar, lo sacó de un consultorio en Coquimbo para llevarlo a otro — el Salvador Allende de Caracas— y vivir con ella, por supuesto.

Después de que la familia Allende se negara a comentar el romance molesta por la publicidad de una relación privada, nunca más se habló del nieto en Venezuela. Tampoco hubo fotos ni apariciones. Y meses más tarde, cuando Chávez protagonizó un partido de béisbol, la prensa consignó: “Estaban todos. María Gabriela, hija fiel y siempre presente, sin Pablo”.

MARÍA GABRIELA NO corre sola. Cuando el mandatario volvió de su convalecencia en Cuba y lo recibieron sus partidarios en la afueras del Palacio Miraflores, en un balcón se le vio también con su otra hija Rosa Virginia, y su hermano Adán. “Fue el heroico retorno desde la muerte: hubo una fotografía parecida a las de la boda real británica. No estaban allí ni el vicepresidente ni otros posibles candidatos políticos, como Elías Jaua, Nicolás Maduro o Diosdado Cabello”, comenta el ex vicecanciller Alcalay.

Manuel Felipe Sierra, analista político, aclara que María Gabriela aparece como el personaje más potente ante los medios extranjeros, “pero acá, más bien, se habla de Adán”.

Adán es su mentor, desde que simpatizó con David Bravo, comandante de las guerrillas comunistas que en los ’70 formó el clandestino Partido de Revolución Bolivariana. Hugo era apenas un teniente y podría servir para infiltrar a la izquierda revolucionaria en el Ejército.
El resto resulta más conocido: desde que Chávez llegó al poder en 1998, Adán siempre ha cumplido roles protagónicos. Primero, como embajador en Cuba (ya había vivido en la isla y tenía fuertes lazos con los Castro). Después, como ministro del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y nexo con el Congreso. Enseguida, como titular de Educación para terminar en la gobernación de Barinas, el estado natal de la familia.

Pero Hugo y Adán “tienen personalidades opuestas”, cuenta desde Caracas Marianela Salazar, periodista y bloguera. El mandatario “canta, baila, recita, insulta. Adán se ve más serio y en sus intervenciones políticas es radical. Maneja a su hermano y ejerce gran influencia sobre el clan. Chávez no está en condiciones físicas para reelegirse y todos los caminos conducen hacia Adán”.

Que son distintos está fuera de discusión. En el New York Times ya se tocó el punto en una columna que cita a Jonathan Jakubowicz, conocido cineasta venezolano: ‘‘El destacó que existen diferencias entre los hermanos, en particular que Hugo se esfuerza por presentarse como líder democrático. Pero el cineasta fue aún más lejos y dijo ‘Su hermano nunca simulará. Si Adán llegara a ser Presidente, extrañaríamos a Hugo’”.

Retrato de familia

Originarios de Barinas, en la llanura venezolana, los Chávez son la ‘realeza’ del pueblo. El padre, Hugo de los Reyes, fue gobernador. El Maestro (es profesor) parece hombre de buenos sentimientos, religioso y de risa fácil. Su mujer Elena Frías ronca en la casa, siempre se peina en peluquería y se recarga de anillos, pulseras y pintura de labios. Dominante, manipuladora, usa palabrotas en público, preside la Fundación del Niño, que maneja millones de dólares al año. De mal carácter, al único que le tiene paciencia de sus cinco hijos es Argenis, su predilecto. Este ingresó a la gobernación como secretario general, pero fue el poder en las sombras de su padre. E intentó sucederlo, pero las críticas a su gestión económica —lo acusaron de agrandar su fortuna desmedidamente— terminaron con esa aspiración. Cuentan que hace un par de años, al ver que Argenis tenía una camioneta Hummer y que no sabía explicar cómo la había comprado, Hugo la rompió a golpes con un bate de béisbol.

El dinero, en todo caso, parece no faltarle. Un informe de la DEA de 2008 aseguró que hay 4,8 millones de dólares en Estados Unidos a su nombre. Para ser justos, otros prominentes familiares también aparecen en la lista reproducida por el diario La Razón de México: Adán, 18 millones de dólares, y Elena Frías, 16 millones de dólares. María Gabriela figura como quien usa autos fiscales irregularmente. Otro hermano, Adelis —que de cajero pasó a la vicepresidencia del Banco Sofitasa cuando Chávez asumió en 1999— es el más “ahorrativo”, con una cuenta de 90 millones de dólares.

En todo caso, aunque Adán reemplazó a su padre en la gobernación de Barinas, Argenis subió en el ranking del poder. En mayo fue nombrado Comisionado Nacional de Generación de la Corporación Eléctrica Nacional y menos de un mes después fue ascendido a viceministro del Despacho Eléctrico, donde es hombre clave en el intento de Chávez por terminar con la crisis eléctrica del país.

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