,

Actualidad

SOS al muelle Vergara

Por: Alfredo López

Fotos Archivo histórico nacional y Vernón Villanueva.

Ha soportado olas, terremotos y temporales por más de un siglo, pero hoy enfrenta su peor momento. Abandonado y con severos daños en su estructura, lleva más de tres décadas a la deriva porque la Municipalidad de Viña y el MOP no lograban ponerse de acuerdo. Ahora, dicen, estudiarán cómo salvarlo.

muelle-destacado

La marejada de turistas saca fotos desde lejos. Luego se acercan y llegan hasta la feria artesanal a un costado de la recta Las Salinas. Desde ahí miran al arruinado muelle Vergara, un coloso de hormigón y acero de los tiempos industriales de Viña del Mar, cuando el balneario era, también, un elegante eje social comandado por los palacios Rioja, Vergara, Ross y Edwards.
Cerrado desde el incendio de abril de 2009 —obra de dos vándalos que nunca fueron identificados—, hoy aparece como un enorme armazón de pasarelas convertidas en astillas, barandas retorcidas, oxidadas y graffitis. Todas sus terminaciones art déco están a punto de desaparecer definitivamente.

Construido hace 116 años para el funcionamiento de la Compañía Refinadora de Azúcar de Viña del Mar (CRAV), fue motor de una ciudad que abrazaba los avances industriales del cambio de siglo. Ideado según la tradición inglesa de lugares de estiva y desestiva de barcos, la obra de ingeniería estuvo bajo supervisión de Salvador Vergara, el militar chileno que siguió el sueño de su padre José Francisco, que transformó un enorme arenal en una de las urbes mejor diseñadas de Sudamérica. El muelle —que recibía los cargamentos de carbón desde Lota, además de azúcar destinada a otros puertos nacionales—, era capaz de soportar la pesada maquinaria ferroviaria con sus vagones y locomotoras a más de 1.100 metros mar adentro.

“HAY QUE ASUMIR QUE ESTÁ BOTADO”, dice la presidenta de Cultura del Consejo Municipal y ex alcadesa, Eugenia Garrido. “El deterioro es tremendo. Ojalá pudiéramos salvarlo para que tenga la prestancia de los paseos marinos de grandes balnearios del mundo. Sé que para la alcaldesa la recuperación patrimonial resulta prioritaria”, sostiene confirmando lo que dijo Virginia Reginato a CARAS (edición Nº 595, de enero).

muelle-texto-2Desde el quiebre de la CRAV, a principios de los ’80, comenzó la agonía. El muelle se fue transformando en un lugar de pesca para aficionados y aunque en 1983 le hicieron una remodelación para convertirlo en paseo turístico, fue apenas un maquillaje distante del rigor de un estudio de factibilidad y resistencia. El 9 de mayo del 2000, sin embargo, recibió categoría de “edificio histórico” por disposición de la Municipalidad de Viña. Fue como su veranito de San Juan. Tiendas, juegos infantiles y un restorán italiano en la punta dieron vida a la larga estructura. Pero el comercio establecido decidió dejar paulatinamente el entorno debido a los altos gastos de mantención. Finalmente, la Capitanía de Puerto lo cerró en noviembre de 2007 por su estado “ruinoso” y el “serio peligro que reviste para transeúntes y visitantes”. En mayo de ese año, la consultora RFA Ingenieros había dado cuenta de que “su vida útil para carga pesada es igual a cero” y que podría colapsar “ante un sismo o marejada”. Fueron los primeros en advertir que las obras de habilitación podrían superar los 3 mil millones de pesos, cifra que la alcaldesa avala.

Desde ese momento comenzó la lucha por determinar quiénes eran los responsables de la tuición y seguridad del muelle. ¿La Armada, el municipio o la Dirección de Obras Portuarias del MOP? En abril de 2009 dieron con la respuesta luego del siniestro atribuido a vándalos: la Armada. Porque la municipalidad tuvo que pedir autorización a la Subsecretaría de Marina para retirar los restos quemados. Afortunadamente la grúa —especialmente fabricada por una maestranza inglesa que atendía a la Marina Real de la época victoriana— quedó intacta. Los rieles y pilotes de 1883 han soportado con dignidad terremotos y la fuerza del oleaje. Pero, de seguro, no por mucho más…

“Es un milagro que esté en pie”, sostiene el director regional de Obras Portuarias, Vicente Castillo. “Por lo mismo, no podemos hacerle el quite a la única obra de origen industrial en la ciudad. Hay que revisar el comportamiento de los pilares de hormigón, las vigas de acero y toda su estructura metálica… Ha resistido hasta ahora porque fue construido para soportar rieles y trenes”.
El estudio aprobado el 15 de febrero por Mideplan —luego del postergado acuerdo entre municipio y MOP—, cuesta inicialmente 105 millones de pesos y determinará el destino del muelle. “Queremos llegar a un acuerdo con el gobierno regional porque es un sitio que atrae turismo: el principal activo de la ciudad y de la zona”, dice Castillo.

En los ’80 “era paseo imperdible, donde las parejas miraban el atardecer y la gente llegaba a ver cómo rompían las olas en su impresionante estructura”, recuerda el galerista y agente cultural Dino Samoiedo. “Obviamente debiera volver a ser un paseo peatonal. Urge reparar pisos, barandas y, sobre todo, iluminarlo. Verlo de noche desde cualquier parte de la costa constituía todo un espectáculo… Pienso, eso sí, que el comercio de esa época no benefició en nada al muelle”, remata.

muelle-texto-1LA SALINIDAD LO DESTRUYE TODO. Los gastos para combatir la corrosión pueden sumar varios millones de pesos cada mes. De ahí que los más nostálgicos y entusiastas imaginen aquí un museo con la historia industrial de la comuna, con actividades y otros atractivos que puedan generar recursos constantes. Aunque subsisten pocas imágenes de sus inicios —cuando lo administraba la Compañía de Muelles de la Población Vergara—, existe un buen catálogo del Archivo Histórico municipal, con imponentes edificios de maestranza, galpones, garitas de resguardo, un teatro, oficinas y casas de administración ubicadas todas en el emblemático barrio de 10 y 11 Norte, al oeste de la avenida Libertad. “Fue una época de gran esplendor. El muelle lo construyó la maestranza Lever Murphy, la misma que hizo la mayoría de los puentes del país. Eran unos astilleros que estaban donde funciona el Sheraton Miramar”, dice Eugenia Garrido.

Sus orígenes, con Salvador Vergara, fueron parte de una estrategia para hacer de Viña una imponente ciudad a orillas del Pacífico. Los planos estuvieron a cargo del ingeniero Francisco Garnham y, en su época, fue orgullo de arquitectura. Logró hacer frente al temporal de 1903, uno de los de mayor magnitud en la historia de la bahía. Y en 1906 soportó estoico el terremoto que dejó a Valparaíso en el suelo. Ahora, cuando aún no se ha confirmado el impacto real del 27-F, todos llegan a una sola conclusión: el muelle sigue siendo un coloso difícil de roer. Pero no imposible.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Comparte esta noticia