El expediente Berlusconi
Escandalosas Filtraciones
En un mes el primer ministro italiano se sentará en el banquillo de los acusados por presunta prostitución de menores y abuso de poder. Si sus numerosos y potentes abogados fracasan, podría ser condenado hasta a 15 años de cárcel. Detalles de la querella que tiene en vilo a la defensa de Il Cavaliere.
Primero fue Noemi Letizia, la napolitana a cuyo cumpleaños número 18 acudió Silvio Berlusconi y que motivó el divorcio de su segunda mujer, Verónica Lario. Luego sería la escort Patrizia D’Addario, quien lo puso contra la espada en el primer gran escándalo sexual. Pero ninguna mujer ha estado tan cerca de acabar con su carrera política como Karima El Mahroug, más conocida como ‘Ruby robacorazones’, la joven marroquí que habría acudido a las fiestas que ‘Il Cavaliere’ organizaba en su mansión de Arcore en las afueras de Milán siendo aún menor de edad. La delicada situación del jefe de gobierno, que debe afrontar en las próximas semanas cuatro procesos distintos, se ha agravado por la filtración del sumario del Rubygate que llevan los fiscales milaneses.
El documento de casi mil páginas, tiene pruebas de que la joven habría acudido al menos ocho veces a las famosas fiestas bunga-bunga. “Voy a su casa desde que tengo 16 años, pero siempre lo he negado todo por salvaguardarlo”, habría afirmado Ruby durante un interrogatorio policial.
En una de las escuchas telefónicas incluidas en el informe, la marroquí aseguraba a su ex novio que Berlusconi le había llamado para pedirle que negara todo y se hiciera pasar por loca si hacía falta. “Yo le dije que quería salir de esto con algo. Cinco millones de euros a cambio de ver manchado mi nombre”, declara.
Dicho y hecho. En una entrevista reciente concedida en uno de los canales del primer ministro, Ruby defendió ante su entrevistador —el periodista berlusconiano Alfonso Signorini— que el premier no sabía que era menor de edad (en esto se basa la defensa). Asimismo, agregó que Berlusconi no le había puesto “un dedo encima”, y como si de un padre se tratara, le había aconsejado que estudiara. Agregó que en un acto de generosidad y sin pedir nada a cambio, le regaló siete mil euros. “Jamás en la vida he encontrado una persona que me haya ayudado como él”, dijo Ruby. Sin embargo, la versión que la joven ha tratado de defender ante los medios de comunicación limpiando la imagen de su generoso protector se contradice con lo que ella misma decía en las escuchas telefónicas interceptadas por la policía.
Sin embargo la mujer que hoy le quita el sueño a Silvio Berlusconi es Ilda Boccassini, la fiscal adjunta del Tribunal de Milán más conocida como Ilda la roja. La napolitana de 61 años es una vieja conocida de Il Cavaliere por sus líos con la justicia antes de que irrumpiera en la política a mitad de los años ’90. A ella se debe la detención del más sanguinario capo de la Cosa Nostra, Totó Riina. Junto al ex magistrado Antonio Di Pietro, hoy secretario general del opositor partido Italia de los valores y enemigo político número uno de Berlusconi, Boccassini desarrolló el maxiproceso judicial conocido como ‘Manos limpias’ (1992), que descubrió una red de corrupción que encarceló a importantes políticos, empresarios y cambió la política italiana.
A pesar de la campaña de descrédito contra ella que han iniciado los medios del primer ministro desde que se supo que se haría cargo del caso, Boccassini no está sola. Junto a ella, y a las otras dos fiscales encargadas de enjuiciar el próximo 6 de abril a Berlusconi, se encuentran las cientos de italianas que hace dos semanas ocuparon las principales ciudades de Italia para gritar ‘basta ya de putanocracia’, como definió el senador y periodista italiano Paolo Guzzanti su propio país. Si no es ahora, ¿cuándo? era el lema de la manifestación que pedía la dimisión del primer ministro.
Los expedientes revelan cómo opera el círculo cercano del premier. Eran decenas las chicas que acudían dispuestas a todo con tal de sacar tanto dinero como fuera posible. “Papi es nuestra fuente de ingresos”, reconoce una de las invitadas en una conversación telefónica que consta en el archivo. Y no exagera. Al parecer, Berlusconi se habría gastado en la organización de estas bacanales cerca de un millón de euros (unos 650 millones de pesos), según estimaciones del diario La Repubblica. Al dinero desembolsado para pagar a las chicas se sumarían varios departamentos de la urbanización Milano 2, propiedad del magnate en las afueras de Milán, como regalos para sus favoritas. Además, se supo esta última semana, habría gastado otros 280 mil euros (más de 184 millones de pesos) en comprar autos para ‘sus niñas’. Un derroche de dinero muy poco apropiado en época de crisis y donde el desempleo sube cada mes.
Para hacer esos pagos, Berlusconi y su entorno, de acuerdo a las filtraciones del sumario, disponía de una cuenta abierta en el banco Monte dei Paschi di Siena de la que se beneficiaban, entre otras, Nicole Minetti, la higienista dental ascendida a consejera del gobierno regional de la Lombardía, acusada también de inducción a la prostitución. Según los fiscales, Minetti —a quien Berlusconi conoció en diciembre de 2009 tras ser agredido por un desequilibrado con una estatuilla del Duomo de Milán— sería la ‘madame’ del primer ministro, encargada de reclutar a las chicas para las fiestas. De ella se ha especulado que podría ser la novia oficial de Berlusconi. Lo único cierto hasta ahora es que Minetti, de 25 años, confesó a los investigadores estar a cargo de los departamentos en los que vivían algunas de las muchachas y de seleccionar a las mejores para que acudieran a sus fiestas. En una de las escuchas telefónicas, Minetti previene a una conocida de las cenas en casa de Berlusconi. “Se ven cosas de todo tipo, en el sentido de la desesperación más total. Te darás cuenta de que hay gente para la que supone la ocasión de su vida, por lo que verás comportamientos increíbles”.
La paciencia de Minetti se está acabando, y el entorno del primer ministro teme que llegado el momento hable más de la cuenta, como lo hizo con una amiga, según consta en el expediente. “Me importa una mierda si es el presidente del gobierno o no, la verdad es que es un viejo y basta. A mí me da igual, no voy a dejar que me pillen. Con tal de salvar su culo flácido se está comportando como un pedazo de mierda”. Poco después, Berlusconi llamó en directo a un programa de la RAI (TV pública italiana) donde se debatía sobre sus escándalos sexuales y aprovechó para defender la reputación y el currículum de Minetti: Licenciada, bilingüe en inglés y con grandes
dotes para las relaciones públicas.
¿Casualidad?
En el sumario hay cientos de nombres de chicas, algunas famosas, otras con ansias de serlo, que habrían pasado por Arcore. Una de las que está dando más que hablar es la actriz Sara Tommasi, conocida por sus relaciones con importantes personajes del espectáculo y futbolistas como Ronaldinho. Desde el pasado mes de diciembre, Tommasi habría intercambiado cerca de 20 mensajes de texto con Berlusconi, donde se alternan frases como: “Te echo mucho de menos. Espero que puedas llamarme pronto. Aún te amo. Lady X”; con otras: “Espero que revientes pronto con tus putas”. También intercambia textos con el hermano de Il Cavaliere, Paolo Berlusconi, director de Il Giornale: “Deja ya la cocaína, la mala gente y las chicas…”.
Pero lo que más preocupa en estos momentos a los abogados del primer ministro es la aparición de una segunda menor. Se trata de Iris Berardi, una joven prostituta brasileña que habría participado en las fiestas erótico-festivas de Berlusconi entre 2009 y 2010 cuando aún no había cumplido los 18 años.
A Silvio Berlusconi le esperan meses difíciles. En los próximos días está previsto que se reanude en el Tribunal de Milán el proceso contra él por presunto fraude fiscal a través de su compañía de televisión Mediaset. Seguidamente el Tribunal de Roma lo llamará a declarar por el caso Mediatrade en el que está acusado junto con su hijo Pier Silvio de apropiación indebida y fraude fiscal entre 2006 y 2009. Y para terminar, se reanudará el proceso por el Caso Mills, donde Il Cavaliere está sindicado de haber pagado 600 mil dólares al abogado británico, David Mills, para que mintiera en su favor en un juicio anterior. Así, el Rubygate podría darle la estocada final. Para evitarlo, sus abogados están preparando la enésima estrategia legal para dilatar al máximo los procesos.
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